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Uno de los momentos que más me gusta del disco de Machado es "Del pasado efímero". Es un poema lleno de contradicciones, doctrinario, que condena... Machado expone un tipo concreto de ciudadano y lo desecha, casi lo desprecia. O sin casi. Lo más curioso es que ese retrato tan español, escrito en 1913, al final no ha sido tan efímero. Hay bastante de ese hombre aún en nuestra sociedad. Machado fue visionario, pero no del todo. Aunque él eso no lo podía saber. A mi modo de ver, hay elementos bastante curiosos en el poema:
--- Por un lado, el casino provinciano. Se trata del casino de la ciudad de Baeza. Si no la conocéis, os la recomiendo, es preciosa. La última vez que estuve allí le pedí a un vecino del pueblo, entendido en Machado por cierto, que me llevara al casino. Aquí, en este poema, el lugar, el escenario, se convierte en un personaje más: en realidad, es, incluso, el personaje protagonista.
--- La referencia a Carancha (o Cara Ancha) no es para nada baladí. Machado enlaza la fiesta de los toros con esa sociedad arcaica que no le gusta. Creo que es un punto de vista muy simplista el que hace, pero está lleno de efecto poético. Que el personaje de la canción/poema viese a Carancha "recibir un día" es bastante singular; porque, sin ser buen torero, ganó cierta fama en España porque siempre se empecinaba en "recibir" cada vez que toreaba, y nunca lo conseguía. Recuerdo una explicación que el entendido taurino Andrés Amorós dio en la plaza de la Maestranza en su día sobre este inicio del poema. Carancha rivalizaba con uno de los grandes de la época, creo que Juan Belmonte, en su empecinamiento por "recibir", que es algo bastante complicado en el toreo. Y, efectivamente, siempre le salía mal la jugada, excepto un día. Sólo lo consiguió en una ocasión y se retiró de los toros. Y ese día en concreto debió de ser al que se refiere Machado: "Vio a Carancha recibir un día", como quien ha sido testigo de un hecho histórico.
--- Por un lado se nos dice que "tiene mustia la piel", pero un poco más adelante, habla de su "cordobés color de caramelo, pulido y torneado". ¿No es esto incoherente? ¿Es pálido o es cetrino? Machado utiliza de nuevo al prototipo de señorito andaluz (también lo hace en "Llanto y coplas de Don Guido") para dibujar lo que considera el peor tipo social de su época.
--- Lo andaluz, o como diría Lorca, la "pena negra" andaluza, se refleja en otros pasajes del poema: "Ojos velados por melancolía", "una triste expresión que no es tristeza", "el vacío del mundo en la oquedad de su cabeza" (cojonuda metáfora, magistral); "taciturno, hipocondríaco, prisionero en la arcadia del presente"... ¿Acaso, probablemente de manera inconsciente, no se está describiendo Machado un poco a sí mismo? ¿Y, por ende, no está Serrat asumiendo al cantar el poema que también tiene un poco del protagonista?
--- La relación tierra/hombre: la dependencia de lo verdaderamente superior al hombre, la naturaleza, sobre su comportamiento e, incluso su devenir vital: "Un poco labrador del cielo, aguarda; al cielo teme, alguna vez suspira pensando en su olivar, al cielo mira con ojo inquieto si la lluvia tarda". La ruptura con el campo, con lo que no pertenece al mundo que, en esos momentos, se está modernizando también entra en la concepción del hombre nuevo por la que apuesta Machado/Serrat.
--- Luego está la condena sobre lo terrenal, el dinero, por parte de un Machado que nunca tuvo un duro y que, pese a venir de buena familia, vivía de modo muy espartano: "Tres veces heredó y tres ha perdido al Monte su caudal, dos ha enviudado". De nuevo, la condena del hombre que se hace gracias a un matrimonio de conveniencia. Al menos, así lo veo yo, como ocurre con Don Guido. También la referencia al Monte de Piedad, en auge por aquella época y que hoy se ha transformado en lo que conocemos como Cajas de Ahorros. De hecho, hasta hace muy poco, la de Sevilla seguía llamándose "El Monte". La contradicción de un personaje que no tiene donde caerse muerto y, pese a todo, "sólo se anima ante el azar prohibido sobre el verde tapete, reclinado".
--- Me llama la atención la diferenciación moral que hace Machado entre los tipos de asesinos. El bandolero es "gallardo", hace "hazañas"; el matón consigue "proezas sangrientas". Un punto de vista muy romántico de quien mata para comer y quien lo hace como una prueba de honor. De nuevo, Machado toma parte de manera clara por uno de ellos.
--- Y, claro, está la politica, que, en definitiva, es de lo que habla este poema, más o menos explícitamente: Cuando este hombre viejo habla de política, "bosteza banales dicterios al Gobierno reaccionario" (creo que es una refencia a Cánovas del Castillo, pero ahí sí que hablo a ciegas); y, "augura que vendrán los liberales cual torna la cigüeña al campanario": es decir, de manera natura, como si lo que no es normal es que sean los conservadores quienes gobiernen.
--- Una vez hecho este repaso al personaje, Machado añade "lo demás": "taciturno, hipocrondríaco, prisionero en la arcadia del presente, le aburre".
--- Y finaliza, como con una sentencia: "Este hombre no es de ayer ni es de mañana, sino de nunca, de la cepa hispana". Es decir, que no debería ni de haber existido en ningún momento. "No es el fruto maduro ni podrido, es una fruta vana". No hay que perder de vista que Antonio Machado era masón: la filantropía y el progreso social eran su mascarón de proa, por eso no entiende a ese especimen de español; no le da ni la oportunidad de ser pieza importante en el tablero político y social de la época. Y enlaza Serrat, creo que de manera muy acertada, este poema de bostezos, banalidades, cabezas canas, con lo que ha de venir, la nueva España, la siguiente a su generación, a la que, desde el púlpito, avisa: "hay un español que quiere vivir y a vivir empieza", "Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios". Una tragedia que esa generación no se diera por avisada... Y que una guerra incivil le cogiera con el paso cambiado. Pero eso ya es historia.
_________________ Un saludo, Carlos.
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