Luis Cernuda

(1902-1963)

    Luis Cernuda Bidon nace en Sevilla un 21 de septiembre de 1902 y es el tercer hijo de una familia burguesa de firmes valores tradicionales. Su padre, Bernardo Cernuda Bousa, puertorriqueño de nacimiento, era comandante del Regimiento de Ingenieros y poseía un rígido carácter militar que trasladaría al domicilio familiar imponiendo en él una férrea disciplina, lo cual provocaría en el joven Luis, de carácter tímido y sensible, una constante introversión que le marcaría de por vida. Al mantenimiento de este ambiente asfixiante también contribuiría su madre, Amparo Bidon y Cuéllar y sus dos hermanas, Amparo y Ana, quienes quedarían perfectamente dibujadas en su poema “La familia” y cuya lectura da idea del agobio familiar que pesó sobre el poeta en su infancia y adolescencia.

    Los primeros diez años transcurren para él en una constante soledad, atento solamente a su mundo interior en el que se refugia frente a una realidad exterior desconocida y hostil. De este modo, el joven Luis va replegándose hacia sí mismo cada vez más y haciéndose cada vez más introvertido.

    En 1911 descubre casualmente la poesía de Bécquer con motivo del traslado de los restos del creador de las “Rimas” de Madrid a Sevilla y queda impresionado; pero no es hasta los catorce años cuando, desde su soledad y desapego al mundo exterior, comienza a percibir su fuerza y su magia, a la vez que su despertar a la pubertad. Es por entonces que se inicia a hurtadillas en el difícil arte de la versificación; estudiaba el joven por aquel entonces el bachillerato en el colegio de los Escolapios de Sevilla.

    En 1919 ingresa en la Facultad de Filosofía y Letras hispalense donde comienza a estudiar Derecho. Allí conoce por vez primera a Pedro Salinas, recién llegado a la cátedra de Lengua y Literatura Españolas, con quien traba amistad. Cernuda visita en varias ocasiones el domicilio del poeta quien le introduce en la lectura de los clásicos, al tiempo que le pone en contacto con la poesía de fin de siglo francesa: Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé... Sin embargo, es la lectura de la obra de André Gide quien le abre el camino hacia la total percepción de una realidad interna y externa que hasta entonces se le antojaba oculta.

    En 1920 muere su padre y durante los dos años siguientes continúa sus estudios sin destacar nunca como buen alumno por su carácter tímido y poco desenvuelto.

    Entre 1923 y 1924 hace el servicio militar en el Regimiento de Caballería de Sevilla y comienza a escribir versos, de los cuales ninguno sobrevive, y a finales de 1924 escribe los poemas del que sería su primer libro: "Perfil del aire", publicado en 1927 por Altolaguirre y Prados en Litoral. Nueve de los veintitrés poemas ya habían sido publicados en 1925 en la Revista de Occidente, gracias a la mediación de Pedro Salinas.

    La crítica se muestra adversa con el poeta al que acusa de plagio de la poesía de Guillén, lo que provoca el enfado de Cernuda y un mayor repliegue hacia sí mismo ya que se había inspirado en la poesía de Reverdy y de Mallarmé, así como en la lírica clásica castellana y en las corrientes de moda de la época.

    En 1925 conoce a Juan Ramón Jiménez con quien entabla amistad, y al año siguiente termina sus estudios de Derecho. Su intento de opositar a la plaza de secretario de Ayuntamiento se malogra y le asalta una gran inseguridad ante su futuro profesional.

    En 1927 conoce a Lorca y luego a Vicente Aleixandre con el que trabaría una gran y duradera amistad.

    En 1928, muere su madre y Pedro Salinas le facilita un lectorado en la Universidad de Toulouse. El poeta, sin trabajo y en una situación económica precaria, vende sus pertenencias y se va a Toulouse donde permanece dando clases hasta 1929. Allí empieza a redactar su primera obra de carácter surrealista: "Un río, un amor", inspirándose en las emociones y sentimientos que le producen diversos medios expresivos, tales son el cine o el jazz que tanto le apasionan. Esta obra ve la luz en las librerías en 1931 y por entonces ya trabaja en "Los placeres prohibidos", obra de marcado carácter surrealista y con un gran tono lírico, que no es publicada hasta 1936 y donde expone sus inquietudes amorosas cargadas de un fuerte erotismo, expresando sus sensaciones con violentas y atrevidas imágenes que escandalizan a la tradicionalista y conservadora sociedad del momento.

    Ese mismo año vuelve a Madrid para trabajar en la librería de León Sánchez Cuesta y en 1933 colabora con la revista Héroe en cuya colección publica "El joven marino", así como en la revista Octubre que había sido fundada por Alberti, intercalando poemas de corte político, estilo en el que Cernuda nunca se prodigó demasiado y se afilia por espacio corto de tiempo al Partido Comunista.

    En 1934 viaja por España como conferenciante del Museo del Pueblo del Patronato de Misiones Pedagógicas y Culturales, entidad creada por el gobierno de la República y colabora asiduamente en el Heraldo de Madrid. En 1935, Cernuda descubre la obra de Friedrich Hölderlin, el cual le fascina y a quien traduce de forma magistral en algunos de sus poemas, publicados posteriormente en la revista Cruz y Raya por José Bergamín, quien recopila también toda la obra de Cernuda hasta entonces bajo el título "La Realidad y el Deseo".

    En julio de 1936 marcha a París como secretario de Álvaro de Albornoz, que por entonces ostenta el cargo de embajador en la capital francesa, pero vuelve a Madrid en septiembre donde reside hasta principios de 1937 en que se traslada a Valencia a causa de la guerra civil. Allí funda con Rafael Alberti, Juan Gil-Albert y otros la revista Hora de España.

    En febrero de 1938 se traslada a Gran Bretaña gracias a la intervención de su amigo Stanley Richardson que le proporciona un visado temporal para dar unas conferencias. Regresa a París y decide no viajar a España ante el cariz que ha tomado el conflicto bélico.

    Vuelve a Inglaterra, donde imparte clases en Surrey, Glasgow y Cambridge a la vez que penetra en el estudio de la literatura inglesa: Shakespeare, Blake, Keats, Browning, Coleridge, Elliot... También lee asiduamente a los filósofos Kierkegaard, Schopenhauer y Marx. Es una etapa dura para el poeta, sumido en constantes crisis tanto religiosas como anímicas, lo cual plasmará en su libro "Las nubes" (1941) donde puede observarse un aire de separación entre el poeta y la realidad, a la que parece contemplar desde la lejanía. También escribe en prosa un libro que titula "Ocnos" (1941), una evocación de Andalucía desde la distancia.

    En 1945 abandona Cambridge para ir a Londres donde pasa dos años, y en marzo de 1947 recibe una carta de su amiga Concha de Albornoz ofreciéndole un puesto de profesor en Mount Holyoke, Massachussets, EE.UU. Llega en septiembre y permanece allí hasta 1952 salvo los intervalos vacacionales en los que se desplaza a Méjico. Allí el poeta mantiene en secreto una intensa relación amorosa con una misteriosa y desconocida mujer a la que dedicará más tarde "Poemas para un cuerpo" (1957). Contaba entonces con 49 años y en 1952 decide quedarse a vivir en Méjico en casa de Concha Méndez, ex mujer del poeta Manuel Altolaguirre.

    Por aquellos años (1949-1950), Cernuda había escrito "Variaciones sobre un tema mejicano", libro de pequeñas composiciones en prosa a la manera de "Ocnos", pero más poético.

    Entre 1950 y 1956 escribe "Con las horas contadas", una obra esencialmente meditativa con poemas de extensión reducida y que ya muestra un agotamiento interno del poeta ante un mundo que no le presta la suficiente atención. También publica "Estudios sobre la poesía española contemporánea" (1957), "Pensamiento poético en la lírica inglesa" (1958) y "Poesía y literatura I" (1960).

    En 1960 vuelve a los EE.UU. como profesor y conferenciante y permanece tres años en Los Angeles. En 1963 regresa a Méjico, donde amargado, desilusionado y solo, muere inesperadamente una mañana de noviembre de 1963.

    La editorial Seix Barral publica en 1964 su último ensayo en prosa: "Poesía y literatura II".

Su obra

    Resulta difícil resumir en pocas palabras los aspectos de la obra de un poeta tan rico y profundo como es Luis Cernuda.
    El universo de Cernuda es complicado, difícil, fruto de su introversión interior y de su soledad tanto física como espiritual la cual le crea un insaciable deseo de buscar la belleza y la armonía absolutas en un mundo desespiritualizado y mediocre. Sin embargo, Cernuda no escapa de esa realidad, sino que la combate y se enfrenta a ella, También es capaz de enfrentarse a sí mismo, ahondando en los abismos de su persona, en sus temores, inseguridades y recelos, lo que le confiere una profundidad expresiva excepcional.
    Su poesía, nada desgarrada ni altisonante, adquiere una intensidad y una hondura capaces de penetrar en el alma de todo lector sensible.
    La poesía cernudiana, por otra parte, conecta con todas las corrientes estéticas hasta el momento: la grecolatina, la barroca, la romántica y las corrientes de vanguardia como son el surrealismo, cubismo e impresionismo.
    Afortunadamente, su poesía goza en la actualidad de la estima que se le negó en vida, siendo referencia segura para todos los jóvenes autores que se van asomando al panorama poético actual.
    Joan Manuel Serrat, basó la canción "Más que a nadie" de su álbum "Sombras de la China" en el impresionante poema titulado “Te quiero” perteneciente a su libro "Los placeres prohibidos" y que es una buena muestra de la delicadeza y sensibilidad del poeta:

TE QUIERO

Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena.
O iracundo como órgano tempestuoso.

Te lo he dicho con el sol,
que dora cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes.

Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas.

Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino.

Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela en un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.


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