Joan Oliver (Pere Quart)

(1899-1986)

    Joan Oliver i Sallarès nace en Sabadell (Barcelona) en 1899 en el seno de una familia de la alta burguesía catalana. Licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona, desde muy joven se dedica a la literatura periodística, colaborando con La Veu de Catalunya, Diari de Sabadell, La Publicitat, Mirador, etc... y junto con otros amigos funda Ediciones 'La mirada', punto de apoyo para publicaciones vanguardistas.

    En 1928 publica un primer libro de narraciones titulado "Una tragèdia a Lil-liput" ("Una tragedia en Liliput") en el que caricaturiza las formas de vida de la burguesía. Un año más tarde publicará en la revista Mirador la que sería su primera obra de teatro, "Gairebé un act o Joan, Joana i Joanet" ("Casi un acto o Juan, Juana y Juanito") que más adelante refundiría en "Primera representació" ("Primera representación").

    Ya viviendo en Barcelona, publica dos nuevas obras de teatro, "Cataclisme" ("Cataclismo") (1935) y "Alló que tal vegada s'esdevingué" ("Lo que tal vez ocurrió") (1936) y comienza a escribir poesía bajo el seudónimo de Pere Quart.

    Su producción poética, que a lo largo de los años será relativamente breve pero intensa, comienza con "Les decapitacions" ("Las decapitaciones") (1934), "Bestiari" ("Bestiario") (1937), donde al igual que en los primeros, el poeta expone su actitud inconformista en forma de caricatura o humorismo satírico a la vez que critica los principios del postsimbolismo y de la llamada "comedia burguesa".

    El estallido de la guerra civil española es el detonante que canaliza todas sus inquietudes hacia posiciones muy comprometidas de expresión realista. Entre 1936 y 1939 contribuye a la fundación de la Institució de les Lletres Calalanes a la vez que escribe numerosos artículos para prensa y radio y algún que otro poema suelto como "Oda a Barcelona" (1936) en el que canta a la revuelta colectiva. En 1938 da vida a la comedia dramática "La fam" ("El hambre") en la que condena la revolución estéril que no logra la consecución de una sociedad más justa.

    En 1939 y ante el cariz que toman los acontecimientos bélicos, decide exiliarse en Francia, en Roissy-en-Brie, pero el avance de los alemanes sobre el país galo en la última guerra europea, le obliga a buscar asilo político en Argentina y luego en Chile.

    En 1947 publica su cuarto libro de poemas, "Saló de tardor" ("Salón de otoño") que constituye una vuelta a los supuestos postsimbolistas. Es una etapa muy dura en la vida de Joan Oliver, llena de dudas y conflictos metafísicos

    En 1948 regresa a Barcelona y durante la década de los cincuenta se dedica entre otras labores al teatro, colaborando con la Agrupació Dramática de Barcelona y publicando entonces uno de sus libros más famosos, "Terra de naufragis" ("Tierra de naufragios") (1956) y estrenando varias comedias dramáticas: "Ball robat" ("Baile robado") (1958), "Primera representació" (1959) y "La gran pietat" ("La gran piedad") (1960).

    No obstante, es en 1959 cuando escribe el más famoso de sus libros de poemas, "Vacances pagades" ("Vacaciones pagadas"), que obtiene el premio Ausiàs March y es publicado al año siguiente y que se convertirá junto con "La pel de brau" (La piel de toro) de Salvador Espriu en el paradigma del combate social y político de las jóvenes generaciones literarias catalanas de los años 60.

    Por entonces, Joan Oliver ocupa un lugar privilegiado junto a Espriu en la poesía catalana y la obra de ambos representa una ruptura con la tradición simbolista y culturalista que de la mano de Carles Riba había dominado por completo durante casi medio siglo la literatura catalana.

    "Vacances pagades" es una poesía de lucha, de combate, y es también una poesía clasista que da testimonio del derrumbe de una clase social, la burguesía. En esta obra, Oliver reacciona con desesperada fuerza contra su propia clase social, a la que considera hipócrita y egoísta, atenta únicamente a su propio provecho material, el cual disfraza con grandes y hermosas palabras. La obra posterior de Joan Oliver adopta forma de poesía epigramática, poemas de circunstancias, reflexiones críticas sobre el poder con sus formas de dominio y agudas lapidaciones del entorno social-burgués. Así, aparecen "Circunstanciès" ("Circunstancias") (1968), "Quatre mil mots" ("Cuatro mil palabras") (1977) y "Poesía empírica" (1981), siéndole concedido en 1970 el Premio de Honor de les Lletres Catalanes.

    Joan Oliver fallece en Barcelona en 1986. Al año siguiente se publica "Refugi de versos" ("Refugio de versos"), un compendio de poemas dispersos e inéditos escritos entre 1917 y 1985.

    De entre todos los poetas catalanes formados antes de la guerra civil española, Joan Oliver es tal vez el que más proyección tiene entre la juventud de los sesenta. A sus poemas han puesto música diversos cantautores de fama, entre los cuales figuran Ovidi Montllor y Lluis Llach ("Corrandes de l'exili"), así como Joan Manuel Serrat ("Infants").

NADAL SENSE TU

Nadal sense tu.
Respirava la falsa tristesa dels cants i la dansa,
i en la càlida nit invertida
cercava l'estel de ningú,
car aqueix fóra el meu. L'enyorança
només, tota sola, com una mentida
d'amor, era meva!
Quin estiu més cru!
Quina gèlida neu que no neva!

Soledat hostil!
Soledat, dolça amiga d'antigues estones,
ara em puny el teu aire senil
i aquesta mirada secreta que em dónes,
tot dient-me: “Seré ton asil
com llavors que amb la mòbil peresa
i l'angèlic orgull i el misteri viril,
pel jardí calorós de la greu jovenesa
componies en mi ton estil”.

Adéu soledat!
Sigues l'ombra marcida dels sants i dels savis!
Car al míser Adam, l'endemà del pecat,
ja li calen, contigus, uns llavis
per al cant amorós, per al reny assuaujat,
per al crit que l'empeny a l'esquiva fortuna.
Per al bes, per al bes de foc humitejat,
potser en nits de Nadal, a l'hivern o a l'estiu
–com la meva– i amb lluna!


NAVIDAD SI TI

Navidad sin ti.
Respiraba la falsa tristeza de los cantos y la danza,
y en la cálida noche invertida
buscaba la estrella de nadie,
por si esa fuera la mía. ¡La añoranza
no más, sola, como una mentira
de amor, era mía!
¡Qué estío más crudo!
¡Qué gélida nieve que no nieva!

¡Soledad hostil!
Soledad, dulce amiga de pasados ratos,
ahora me duele tu aire senil
y esta secreta mirada que me regalas,
diciéndome: “Seré tu asilo
como entonces que con móvil pereza
y el angélico orgullo y el misterio viril,
por el caluroso jardín de la grave juventud,
componías en mí tu estilo”.

¡Adiós soledad!
¡Sigues la sombra marchita de santos y sabios!
Pues al mísero Adán, después del pecado,
le son necesarios, contiguos, unos labios
para el canto amoroso, para la suave riña,
para el grito que le empuja a la esquiva fortuna.
Para el beso, para el beso de fuego humedecido,
quizás en Nochebuena, en invierno o en verano
–como la mía– ¡y con luna!


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