Tito Muñoz

(1956)

    Nace en Barcelona en 1956. Desde muy pronto inclina sus inquietudes hacia el campo de la creación publicitaria en el que logra un amplio reconocimiento, avalado por premios nacionales e internacionales. A partir de esta labor como creativo publicitario desarrolla su personalidad en otros ámbitos. Escribe letras de rock & roll y saltando de una esfera a otra se acerca a la simbología del mundo flamenco, ese mundo que tan exquisitamente retrataron Ricardo Molina o Fernando Quiñones. Tito Muñoz también se interesa por el teatro, de donde vienen sus colaboraciones con el grupo cómico catalán Tricicle, e incluso escribe guiones para cortometrajes. Por si esto fuera poco se declara ferviente amante de los placeres de la buena mesa como ratifican sus recetas de cocina.

    Pero junto a todos estos personajes, que caben en uno solo, aparece el Tito Muñoz poeta, francotirador incorregible que a través de dos libros ("Sirenas en conserva" de 1997 y "Metralla" de 1999) desarrolla una estimable trayectoria lírica, directa y descarnada, que permite pensar en próximas entregas editoriales que consoliden su voz dentro del panorama actual.

    Obras como "Sirenas en conserva" y "Metralla" constituyen apuestas valientes, autobiográficas, no exentas de humor ni de guiños literarios. Los héroes literarios y musicales de Tito Muñoz se entrecruzan con sus referencias a la adolescencia, con el juego de la memoria que ahonda en las sensaciones pasadas, con un timbre coloquial y un lenguaje urbano que no tiene cortapisas. Son poemas, en algunos casos hirientes, que describen situaciones de la periferia barcelonesa, que muestran una cultura de barrio, de profundo corte popular. Su segundo libro, "Metralla", ofrece indudables elementos de interés. No extraña que una editorial de prestigio como es Visor haya apostado por él. El poema "Metralla", formado mayoritariamente por heptasílabos, da título al libro. Está dedicado a su hermano Octavio y da una idea de su estilo poético:



Me duele algunas noches
la metralla de entonces,
las cartas como ráfagas
de tu tiempo en la cárcel
y reconozco voces
como cristales rotos
que ocupan los rincones
donde el tiempo resbala.

Quiero que nos devuelvan
algo de aquel tiempo,
entrar a un probador luminiscente
en plena planta joven
y calzarme una chupa
que reviva el milagro
de mis catorce años
y en ti sugiera
la añorada indolencia
que anoche proclamabas.

Luego, con las rodillas
llenas de mataduras
y algún ganglio en el cuello,
marchar de vacaciones a dar tumbos
por un verano eterno
concurrido de rosales y amigos
y comer berberechos con aquella salsita
y echarnos en tumbona,
untado todo el cuerpo
con bálsamo de coco.

Y ya no volvería a resentirme
del antiguo dolor de la metralla.
Y tú tampoco.

    Poesía directa, comunicativa, de verso predominantemente libre, a veces blanco como sucede en el poema "Soleá" cuyo título sirve para rendir tributo al flamenco. A veces el poeta se amolda a estructuras mínimas y realiza poemas muy cortos a la manera de los haikus japoneses. Sea como sea se adivina siempre un poeta amarrado a sus vivencias, a su adolescencia en la barcelonesa calle Borrel de la que extrae estampas memorables y con retratos del presente que tratan de exaltar la vida desde un punto de vista epicúreo como muestra en el poema titulado "Postales". Si en su primer libro, "Sirenas en conserva", Tito Muñoz homenajeaba en un hermoso poema al escritor estadounidense de ascendencia alemana Charles Bukowski, en "Metralla" hará lo propio con el poeta ovetense Ángel González. En sus dos libros Tito Muñoz expone un ideario de vida y todo un universo de preferencias estéticas y emocionales, donde no falta la evocación del pasado.

    Generacionalmente Tito Muñoz se incluye en la generación de los 80. Asume por tanto la superación de la estética novísima de los años 70 y huye del recargamiento expresivo de aquélla. Adelgaza la expresión y la libera del experimentalismo de la década anterior, en una línea que debe mucho al poeta Luis Alberto de Cuenca.

    "Metralla" fue prologado por Joan Manuel Serrat como prueba de afecto hacia Tito Muñoz. La relación entre ambos no acaba aquí. Tito Muñoz aparece como coautor de la letra de "Tarrés" del disco "Cansiones" en la que Serrat descubre a su alter ego retomando en parte lo ya mostrado once años antes en el tema "Si no fos per tu" de "Material sensible".

    A destacar igualmente que Tito Muñoz fue el responsable en parte de la brillante escenografía de la gira de presentación de Cansiones, mostrando una vez más su versatilidad.

    En el año 2002 conocimos una nueva colaboración entre Tito Muñoz y Serrat. El cantautor catalán adaptó uno de los poemas del libro “Treinta de Febrero” (Editorial Visor, 2002) para componer la canción
"De cuando estuve loco" presente en el álbum "Versos en la boca" (2002)



CUANDO ESTUVE LOCO

Voy hacia donde señalan tus pezones.
Hacia allí me dirijo
dando gas a la moto.
Atrás dejo kilómetros de afueras,
aire sin respirar,
luces en rojo.

He huido de la báscula
que siempre me adelgaza,
de una constante
relación con la lluvia,
de la sensible aguja del sismógrafo,
de un sol encarcelado en la terraza.

Llevo el carné de loco en la cartera.
He transportado maquinaria pesada.
Sube el mercurio
cuando rozo tus pétalos,
pobre nenúfar
en aguas estancadas.



Bibliografía

  • Sirenas en conserva Editorial Bronce. 1997
  • Metralla Colección Visor de poesía. Madrid 1999. Prólogo de Joan Manuel Serrat.
  • Treinta de Febrero Colección Visor de poesía. Madrid 2002.


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