Joan Vergés i Calduch

(1928)

     Joan Vergés forma parte de esa estirpe inmerecida de poetas olvidados. Resulta imposible encontrar algunas de sus obras en los circuitos oficiales y prácticamente su trayectoria vive al margen de las antologías de poesía catalana.

     Se hace muy difícil encontrar datos biográficos sobre su persona y puede decirse que se trata del poeta catalán más desconocido de todos los que ha musicado Serrat, una realidad que en ningún caso tiene que ver con una supuesta deficiencia de calidad en su obra, sino con cuestiones más de fondo que parten de las contradicciones del azaroso mundo literario.

     Hora es de rescatar sus versos, de recobrarlos, porque hay en ellos una simiente verdadera, un brote lírico de excelentes cualidades en el que la nostalgia, la ironía y el apunte amoroso se entrecruzan en una obra que recupera en muchos casos el espíritu de cierta poesía romántica.

     Fuera por tanto de las modas de su tiempo, Joan Vergés apuntó siempre a otras direcciones líricas, opuestas a las marcadas en su contexto literario, lejos por tanto de la poesía social más explícita y obvia, lejos también de movimientos que pudieran coaccionarlo y de corrientes con las que su expresividad poética no comulgaba. Su obra apenas puede resumirse en algunos libros de poemas, en algún premio efímero, pero de prestigio, y en un apreciable número de inéditos que esperan en los cajones la oportunidad de ser conocidos.

     En el 2001, a la búsqueda precisamente de esta reivindicación, la revista literaria Caleta publicó algunos de esos poemas inéditos y quien tuviera ocasión de leerlos encontró en ellos una voz personal, digna de ser rescatada y difundida.

     Nacido en Barcelona en 1928, Joan Vergés estudió la carrera de Medicina y desde muy pronto se manifestó su vocación poética. Precisamente se dio a conocer con apenas 19 años en la Antología poética Universitaria. Primer eslabón de una cadena que tuvo su continuidad en 1958 cuando gana el Premio de poesía de Cantonigrós. Un año después publica su primer libro titulado "Soledad de paisatges" (Soledad de paisajes), en donde son evidentes los elementos simbolistas acompañados por una ternura exquisita que recorre el aliento de cada poema. Rescato de este hermoso libro un poema titulado "Nos es fácil traicionar", según la traducción de Jorge F. Fernández:

NOS ES FÁCIL TRAICIONAR

Nos es fácil traicionar. Basta apagar
la luz primigenia que nos guiaba al cántico
para que penetren dulcemente las tinieblas.

Así olvidamos los labios que hemos besado,
el silencio de unos ojos con luz de patria,
la flor ganada en soledad y llanto.

Después el corazón retorna solitario
y llevando en las manos trazas de fiesta
fingimos el dulce reino ya perdido.

Pero es trémulo y triste el abrazo,
como herido por un viento de muerte,
y sabemos que en secreto no era sueño.

     Su obra de todos modos se iría caracterizando por una dispersión en el tiempo que impediría cierta continuidad. Esta dispersión estuvo motivada en muchos casos por la independencia creativa de Joan Vergés que no se amoldó a ningún camino marcado. A la larga esta coherencia provocaría el silencio y el olvido ante una obra corta, pero muy superior a la de otros poetas respaldados por la oficialidad y de mucho menor fuelle poético.

     El momento de mayor difusión de la obra de Joan Vergés se produce entre mediados de los años 60 y primeros de los 70. Son años en los que su obra encuentra el reconocimiento que le dan premios de prestigio. Con un poemario titulado "El gos" (El perro) obtiene el Premio Salvat Papasseit en 1965. Dos años después este libro será publicado. En él, Vergés ensaya una poesía cotidiana que trata de ahondar en la realidad a través de un lenguaje directo en el que la ironía juega también un papel importante. En cualquier caso el Vergés romántico siempre está presente y es cuando aborda este tipo de poesía cuando se sentirá más cómodo.

     En 1968 con "La vida nova" prolonga aspectos ya presentes en "El gos" y logra el Premio Carles Riba. Habrá que esperar a 1970 para que esta obra sea editada. Dos premios que llevaban el nombre de dos grandes poetas catalanes de los que Joan Vergés se sentía parte integrante por la calidad y coherencia de su obra. De hecho, con Joan Salvat–Papasseit hay más de un elemento estético que podría emparentarlo.

     Son años en los que Joan Vergés mantendrá vínculos y afinidades con poetas que ejercen de faros en la poesía catalana contemporánea. Es el caso de Salvador Espriu con el que mantuvo una febril e interesante correspondencia epistolar. Años también en los que algunos músicos y cantantes catalanes de calidad contrastada van a encontrar en los poemas de Joan Vergés una buena base para concebir canciones. De este modo –con algunos de sus poemas convertidos en canciones– era un hecho consumado la popularidad y el reconocimiento de su obra:

   • Maria del Mar Bonet, por ejemplo, cantaría dos poemas de Vergés titulados "En dius que el nostre amor" y "Comiat a un amor adolescent". En el primer caso, la música la firmó Toti Soler y en el segundo, la propia Maria del Mar junto a Hilario Camacho.

   • El polifacético Ovidi Montllor grabó el poema "Petita i Blanca" con música de Toti Soler. Se encuentra en su disco "Bon vent i barca nova".

   • Quimi Portet, uno de los componentes del grupo "El último de la fila", incluiría en un disco titulado "Hoquei sobre pedres" el citado "Em dius que el nostre amor" que ya había popularizado Maria del Mar Bonet.

   • El propio Toti Soler en su disco "Liebeslied" musicaría hasta seis poemas de Joan Vergés entre ellos "Amiga callada", "No ploro més", "A voltes en el cor" y "Deuen ser grisos els teus ulls".

   • A esta nómina se une en 1973 Joan Manuel Serrat que musicará para su antológico "Per al meu amic" un poema de Joan Vergés titulado "El vell". Será el primer poeta catalán al que Serrat pondría música. Una acertada y melancólica melodía, sutilmente arreglada por Ros–Marbá, que entronca admirablemente con el alma del poema.

     La obra de Joan Vergés sufrió a mediados de los 70 la incomprensión editorial y no será hasta 1986 cuando su nombre reaparece en la escena poética catalana al ganar el Premio Recull de Blanes con un libro titulado "Com un bosc silenciós".

     Hoy día Joan Vergés reside en La Garriga (Barcelona) con la esperanza de volver a publicar un libro de poemas. Su trayectoria ha sido larga y ha tenido también su reconocimiento en el exterior. Su poesía ha sido traducida al francés, al portugués o al holandés. Ahora mismo, en cambio, su obra necesita una recuperación para devolverla íntegra al lugar que le corresponde.

     También habría que destacar que Vergés ha sido un poeta asiduo de revistas literarias. A la ya citada Caleta se añaden, entre otras, sus colaboraciones en Serra d'Or, El pont, Europa, Raixa o Germinalit.


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