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Concierto en el Teatro Principal Antzokia de Vitoria-Gasteiz 20 de Octubre de 2000
Texto de Antonio Ovejas y Mari Carmen Martínez (Vitoria-Gasteiz)
Y ESA NOCHE, DISFRUTAMOS CON TARRÉS Y SERRAT
La segunda actuación de la gira mundial de “ese tal Tarrés” batió récords de público en su visita a la capital alavesa, presentando en el Teatro Principal su último trabajo, ‘Cansiones’, en el que se recogen catorce temas, seguramente los más latinoamericanos de cuantos hasta hoy hemos tenido la delicia de escuchar. Tangos varios, Rumbas, Boleros, Vallenatos, Sones, alguna Ranchera...Era uno de los espectáculos más esperados en el marco del XXV Festival de Teatro, consiguiendo colgar el ‘no hay billetes’, cuando para otras actuaciones del programa aún hay papel a la venta.
Nuestro entrañable y buen amigo, Paco Martín, nos había preparado y con él habíamos hecho la cuenta atrás para adquirir el compacto (unos grandes almacenes nos lo pusieron a la venta ya el 30 de septiembre), que hicimos girar y girar hasta este esperado 20 de Octubre.
La prensa local, desde muy temprano, se había hecho eco del evento. El 19 de septiembre confirmó por sorpresa esta visita. Claro, que algo tuvo que ver en la materialización de este concierto, “Paquito” el de la web y quienes realizamos esta crónica (así se nos reconoció en una página de cultura del diario regional de mayor tirada). En general, toda la prensa fue recíproca en generosidad con este mito que transita nuestras calles, ciudades, escenarios... y en el mejor de los sentidos “había caldeado el ambiente”
Son casi las ocho de la tarde. Paladeamos un crianza en el bar de al lado, donde coincidimos con un “plumilla” que nos cuenta cómo ha sido la rueda de prensa previa al concierto. En lugar del Serrat sentado en una mesa alejada de los periodistas, todos sentados en corro... Estábamos preparados pero con esto ¡lo que nos faltaba!
Son las ocho y veinte, y decidimos que no podemos esperar más. Vamos para allá. No necesitamos acomodador, tenemos las butacas, 1 y 3 de la primera fila. En las 5 y 7 más amigos. Segunda fila de impares, más amigos. Miramos a nuestra derecha y en los pares, identificamos a más serratianos. Señalan y comentan sobre Mari Carmen: "¡mira la que en el periódico hablaba de Serrat!"
A diferencia de otros conciertos, el telón está bajado. Ocho y treinta y cinco, Tenuemente se hace la oscuridad. Nerviosos nos disponemos a descubrir lo que puede dar de sí, lo que para nosotros, con la cuenta perdida, puede ser el concierto cincuenta y...
Se alza el Telón, y en segundos nos encontramos apoyados en el malecón contemplando la Habana que nos deslumbra (un precioso decorado donde no falta el “Restaurante-Bar Tarrés”, con velador incluido, donde un camarero en vivo llena dos copas de un denominación Rioja que luego tomarán Serrat y Tarrés)
El silencio se corta. Avanzan a ocupar sus puestos los músicos. Rompe el hielo José Antonio Romero (guitarra acústica y acordeón), le siguen Nan Mercader y Roger Blavia (percusión y batería), Juan Aguiar (violín y coros), Marcelo Mercadante (bandoneón), Miguel Ribera (guitarra española), Víctor Merlo (contrabajo) y finalmente, Josep Mas “Kitflus” (piano, dirección musical y todo lo demás). Los presentamos ahora, porque después nadie lo hará. Será cosa del guión, o porque no necesiten que se les presente como lo confirmarán con su exquisita forma de interpretar. Calientan instrumentos con una breve introducción que nos anuncia "Yo sé de una mujer" que en medio de los primeros aplausos comienza a interpretar quien la halló en el hondo precipicio.
Tras esta, todas, las catorce del compacto. Aunque no en el orden en él establecido. La última sí será "La Llamada". Todas tienen su magistral presentación. El Serrat actor. El Tarrés trasnochador. El Serrat viajero. El Tarrés parrandero. El Serrat mago. El Tarrés que le niega. El T...
Se ha sabido siempre bien acompañar. Tete, Miralles, Manel Camp, Bardagí, Horacio, Cubero, Bonell, Clua, Rabassa, Duarte (no quisiéramos olvidar a ninguno, pero la lista se nos puede hacer larga), pero es que lo de ahora... Los que le acompañan junto con Kitflus, Víctor ó Roger, el violín y los coros, las guitarras, el bandoneón o las acordeones, esa nueva percusión. Nos negamos a valorar lo que nuestros oídos disfrutaron, sería un atrevimiento. Aunque lógicamente nos reafirmamos en lo bien que sonaban y lo que nos gustaron. Esperamos leer y leer crónicas de aquellos que saben.....
Tarrés se va del escenario. Se van mudando los decorados mientras los ocho maestros se emplean a fondo en una pieza mestiza con notas que nos preparan a una segunda parte en la que la complicidad va a estar presente hasta la conclusión.
Es ahora el decorado todo un fondo negro con el extraordinario juego de luces del que hemos disfrutado en la primera parte, con el vestuario negro con el que ya se habían presentado los músicos, o el impecable y siempre elegante negro de Serrat.
Aparece ahora el Nano, nuestro Nano, con "Romance del Curro el Palmo" en versión diferente a cuantas le hayamos podido escuchar. Le sigue "Los macarras de la moral" sin Ginesa pero con los coros y palmas de Juan Aguiar, "Princesa", aquella otra de Gil de Biedma, algunas de Benedetti, "Los fantasmas del Roxy" con "Cantares" todos cantamos, y así una hora más hasta que aparece "Mediterráneo" y volvemos a cantarla con él. Y para nosotros aquí llega la apoteosis, hace un tierno guiño a Mari Carmen y discretamente le lanza un beso. A nuestro alrededor todos lo constatan. Mari Carmen, Mari Carmen, te ha reconocido...
Y el Nano se va. Y también sus músicos. Aplausos y más aplausos. Y vuelve. Y también sus músicos.
Desde todos los rincones aparecen peticiones, como si esto fuera a la carta. Y el Nano cariñosamente dice “sigan, sigan que seguro que aciertan”. "Una mujer desnuda y en lo oscuro" y dos más, una que no soy capaz de recordar (no tomé ningún apunte) y un emocionante "Umbrío por la pena". Y aquí abrazado a sus músicos en el borde del escenario se despidió en lo que dábamos por definitivo. Pero los aplausos arreciaron y volvió acompañado de su guitarra para despedirnos definitivamente con la siempre bien acogida "Aquellas pequeñas cosas".
Ciento treinta generosos e intensos minutos, a los que los serratianos habéis de predisponeros a degustar.
Le esperamos a la salida. Le saludamos. Nos firmó el compacto y le despedimos con unos crianzas y nos citamos para conciertos de ciudades próximas.
Esto es lo que hemos sido capaces de preparar por encargo de nuestro amigo Paco Martín, a quien esa misma noche, por teléfono, le dimos algunos detalles de lo que habíamos disfrutado con Tarrés.
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