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Concierto en el Estadio Cubierto de Unión de Santa Fe (Argentina) 15 de Noviembre de 2000
Texto de Patricia Hase (Santa Fe - Argentina)
UN AMOR RENOVADO
Era el día en que se conmemoraba la fundación de la ciudad, pero fue laborable, los bolsillos, con la crisis económica, estaban bastante flacos y para que el desafío fuera mayor, esa noche se jugaba también el partido Argentina-Chile por las eliminatorias, y como en este país viven tantos argentinos, que acostumbran en tales circunstancias a quedarse frente a algún televisor viendo el partido, no sabíamos qué ocurriría con el público serratiano.
Siempre tengo la idea de que nadie es capaz de amar tanto, ni ser tan fiel a Serrat como yo, y aunque los hechos parecen indicar lo contrario siempre mantengo esa ilusión, por eso en cada recital me sigo sorprendiendo… Ni el partido, ni la desocupación que golpea a este país ni la falta de dinero que nos aqueja a todos, impidieron que el Estadio estuviese absolutamente lleno.
No voy a hablar de los temas que cantó porque ya todos los conocen. La escenografía me pareció lo mejor que he visto y creó un clima que a más de una mujer (inmensa mayoría del auditorio) nos dieron ganas de subir a bailar un tango con el Nano, la más osada se le animó y lo invitó desde la platea, pero él con la caballerosidad de siempre contestó:
"Sé que me pierdo de mucho, pero también me salgo de mucho... y, la verdad es que al tango lo bailo como el culo..."
Fue un espectáculo no sólo de cansiones sino de muchas palabras, algo muy disfrutado por todos, por mi parte creo que las introducciones que hace a sus temas, merecen grabarse para poder escucharlas en casa.
Los músicos, excelentes, pasaron la gran prueba de acompañar a alguien tan particular y de renovar los clásicos ante un público atento que, en su mayoría conoce cada nota de los temas convertidos casi en himnos. Después de tantos años de tener grabado en los oídos y en el alma el sonido de Miralles, necesitamos tal vez algo de tiempo para adaptarnos al cambio. Pero, Serrat no se equivocó, y a esta altura Kitflus ya tiene un lugar de honor en la historia serratiana.
Lo mejor que puedo decir del espectáculo es lo que comentaba la gente a la salida. A muchos, este año se les hizo muy difícil poder adquirir su entrada, por eso tal vez lo que más se escuchó fue "valió la pena", y creo que esta frase resume lo que fue esa noche, que no decepcionó a nadie: nos fuimos llenos de Serrat, agradecidos, con nuestro romance intacto, con nuestro amor renovado, y con ganas de llevarnos a casa a Tarrés, hasta que vuelva (deseamos que sea pronto) "nuestro" Serrat.
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