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Concierto en el Cine Coliseum de Barcelona 22 de Diciembre de 2000
Texto de José Luís Villanueva (Barcelona)
ÉL PONE LA VOZ. NOSOTROS, LA CARA DE SATISFACCIÓN
Ayer fui a ver a Tarrés. No lo conocía pero, una vez más, me
sorprendió la personalidad de Serrat como ser humano y como artista. No hace
falta insistir en lo que todos sabemos de él.
De entrada, poder disfrutar de su talento en un teatro-cine antiguo
ya es un privilegio. Luego enseguida te das cuenta que Joan Manuel estaba en
su casa, con sus amigos, sus vecinos...
Siempre he pensado que es uno más de mi familia, su voz ha sonado en
mi casa desde que era un crío (ahora tengo 40 años) y ayer era como si fuera
mi familia la que lo iba a visitar a él.
Curiosamente, este clima familiar se notaba nada más entrar al patio
de butacas.
La presentación escénica era preciosa. Las cansiones de Tarrés iban
sucediéndose con una fluidez inusual, teniendo en cuenta que son tan
recientes. Yo iba pensando en que se agradece la profesionalidad y el buen
hacer de la gente con quien se ha sabido rodear. Los músicos son excelentes,
los encargados de la escenografía, el sonido y la luz merecen la misma
consideración. Joan Manuel cantó muy bien, expresivo y en forma. La verdad
es que las cansiones son muy buenas y muestran la capacidad de este artista
para asimilar y transmitir una sensibilidad universal.
Cuando se hizo de día en el escenario y Tarrés se fue a dormir
apareció Serrat. Y empezó con "Helena", una de mis favoritas, y creo que una
de las más difíciles de interpretar en directo, como esa aria de las óperas
que siempre ponen a prueba el estado de forma del solista. Escogió pequeñas
joyas en catalán como "Per què la gent s'avorreix tant?" o "Pantalons
llargs" de Salvat Papasseit.
Pero para mí, una vez interpretadas las clásicas del repertorio, lo
mejor de la noche fue la recuperación de la antigua "Cançó de bressol": "por
la mañana, rocío, al mediodía calor...", el homenaje a su madre. Nunca se la
había oído en directo. Vi y oí llorar de emoción a algunas personas que
estaban a mi lado, entre ellas a mi madre, que también es aragonesa. Creo
que esa canción resumió lo que significa Joan Manuel para muchas personas.
Es el amigo, el hermano, el hijo, el padre, el compañero de nuestros mejores
y peores momentos.
Serrat fue generoso con el momento de la despedida. Ese momento que
nunca queremos que llegue en sus conciertos. Me pareció que a él también le
daba pena despedirse de nosotros.
Una noche excelente en todos los sentidos. Creo que, una vez más,
Serrat nos ofreció algo más que un buen concierto.
Joan Manuel, gracias por tu música, tu poesía y por ser como eres.
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