Concierto en el Auditorio de Zaragoza
8 de Febrero de 2001

Texto de Bartolomé Calle (Zaragoza)




¿TARRÉS o SERRAT?


    Son las 20,30 de jueves 8 de febrero, el ambiente serratiano ya se hace sentir por los bares cercanos al auditorio, las caras de la gente denotan entre una ansiedad y una alegría: una tremenda expectación por lo que va a suceder allí aproximadamente en 30 minutos.

    No es una tarde más, nuestro querido Nano está cerca, muy cerca de nosotros, están próximas las 21 horas y la gente se aproxima hacia su localidad. Hay cierto nerviosismo, veo en la fila siguiente a mi localidad a tres chicas de no más de veintitantos, a mi izquierda una señora con los ojos iluminados e ilusionados por lo que allí iba a ocurrir. Una señora que por su edad bien podía ser la madre de esas veinteañeras, pero dos filas más atrás puedo ver a una señora con su pelo blanco que también pensé, podría ser la abuela de aquellas niñas.

    Mi mente no hacía más que pensar: "¡qué suerte tengo de tener un ídolo que guste a todas las generaciones!".., pero atención, ¡sorpresa! aparece Tarrés en escena, ¿dónde está Serrat?, me preguntaba.

    La verdad es que son parecidos, por lo menos físicamente... ¡Ya está claro! ¡es su doble!... Con esto de la clonación todo puede ser, pero ¿cómo es Tarrés? Bueno esto fue fácil, sólo me tuve que dejar llevar, todo comenzó como un sueño de bellas palabras, no peores canciones y de una música que acompañaba felizmente a ese tal Tarrés.

    Poco a poco, tras este maravilloso espectáculo me surgió otra duda, ¿Tarrés o Serrat?, ¿Serrat o Tarres? Hasta la última canción con la cual se despide Tarrés te olvidas de que Serrat existe... ¿Qué barbaridad, verdad?

    Pues sí, es tan divina la música, tan relajantes y hermosas sus canciones, que por primera vez lo olvidé, pero Tarres desapareció y llegó Serrat, sí el de siempre, el de "Mediterráneo", el de "Penélope", o el de "Cantares", y volví a sonreír, puesto que, ¡sí señores!, este tal Tarrés me llenaba y cuando desapareció me sentí triste, además se iba ese segundo yo, esa otra persona que todos llevamos dentro. Sí, el Tarrés hizo calar en el público y en el corazón, pero ¿qué mejor que "Palabras de amor" o "Cantares" para hacer olvidar a Tarrés?.

    Y así, jóvenes, maduros y más maduros volvieron a pasar una noche inolvidable con JOAN MANUEL SERRAT, y me gustaría cerrar esta crónica diciéndoles que éste es el mejor concierto de nuestro artista, nunca hubo un alarde tal de sentimientos, bonitas canciones, y dulces sonidos y solo por último no pude más que acercarme al escenario y decirle: "¡Gracias por existir!"...


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