Concierto en el Gran Teatro de Córdoba
10 de Marzo de 2001

Texto de Javier G. Vallecillo (Córdoba)




COPLAS DE LAS "CANSIONES"


    De nuevo por aquí. Serrat ha estado con nosotros una vez más y como no podía ser de otra manera, nos ha vuelto a dejar un suculento postín de notas y reflexiones con sombras muy largas. En esta ocasión no ha venido solo, junto a su inseparable Kitflus, un proverbial elenco de buenos músicos ha hecho de su espectáculo las delicias tonales y rítmicas más elocuentes, con una alegre ambientación que Serrat viene cuidando con mayor primor desde los últimos tiempos.

    En esta ocasión, ha transcurrido el "viaje" de estas "cansiones", desde una emotiva puesta en escena que le proyectaba desde la terraza de un bar-restaurante de la plaza de un populoso barrio de vivos colores y amplios espacios. Pero en este "viaje" no estábamos solos, Serrat y público hemos contado con un tercer invitado, el cantante ha presentado en sociedad a su inseparable alter ego, Tarrés, su otro yo, que según nos hizo saber, le ha acompañado dentro y fuera de los escenarios desde siempre, igual que a nosotros nos acompañó nuestro viajero inseparable del "otro yo".

    Serrat, con un libreto de coplas y modismos de ida y vuelta, ha deleitado a su incondicional público con ráfagas de testimonios variopintos, ya en forma de rumba, tango, ranchera o corrido, nos ha transportado a la entrañable América Latina, en la que sin duda es un tributo de respetuosa gratitud del cantautor a la incondicional lealtad que durante más de treinta años, nuestro comprometido Serrat ha granjeado a unos pueblos ansiosos de su consuelo intelectual y espiritual que desde Chile a México ha ido desgranando a veces en excepcionales dificultades.

    Y esta vez ha estado risueño, sereno, tremendamente amistoso; disfrutándose y disfrutándonos. Cuidadoso y visceral, ha echado al ruedo sus temores más íntimos, nos ha contado los apretados compromisos en los que le mete Tarrés y las salidas airosas unas y resignadas otras, que se ha visto obligado a propinar; todo, especulando habitualmente con el "yo" intimista y solitario que todos llevamos dentro, ése que pocas veces sacamos a la luz.

    Expresivo y al socaire de nuestra propia critica crítica, jugando entre palíndromos, versos y poemas, ha puesto en evidencia nuestra resignada decadencia interior, cuando afirmaba que Tarrés es el Serrat de la farándula y la juerga, las deshoras y las borracheras, las deudas y todos los despropósitos juntos, que a la mañana siguiente su inseparable Serrat le tocaba solventar.

    Y como no hay pena que se quede sin cumplir ni deuda que se quede sin pagar, Serrat, con su nuevo disco, ha cumplido con toda América y ha pagado con su otro yo Tarrés, desnudándolo, girando un montón de letras a todo su público, en una sola entrega a domicilio, las "Cansiones" de su disco. Ya lo dijo alguien de la cola con tono grave y voz queda: "Tarrés, ¡otro jodío catalán que se nos ha metido a todos en el bolsillo!..."


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