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Concierto en La Farga de Hospitalet (Barcelona) 21 de Abril de 2001
Texto de Alicia Oschendorf (Montevideo - Uruguay)
CATALA AL ATAC
Sí, es un palíndromo, uno más de los muchos que en este año hemos aprendido. Hay que reconocer que estos conciertos de "Cansiones" han sido de lo más cultos, y especialmente útiles si uno es aficionado a los crucigramas o juegos de preguntas y respuestas. Uno se cruza con Alejo Carpentier, con Eduardo Galeano y hasta con André Breton, aprende los aportes catalanes a la cultura universal, como el "capicúa", la "peseta", el "ali-oli"... y casi termina creyendo que también inventaron el tanto por ciento. Hay quien dice que el cantautor, cada vez habla más y canta menos. Puede ser...
Lo cierto es que para los que tuvimos la suerte de presenciar el concierto del sábado 21 de abril en La Farga de L'Hospitalet, fue mucho, muchísimo más. Serrat en casa, en su lengua.
Toda una experiencia. El "viatje de anada y tornada", fue más que una traducción. Serrat en su lengua gana en autenticidad, se quita lo superfluo, ahorra adjetivos, recorta artilugios.
Todo comenzó cuando Aguiar se sacó el sombrero y comenzó a ambientar la noche con su violín. Luego llegaron los demás. Serrat, en tercer lugar, ni el primero ni el último, todo un detalle. Como siempre, "Yo sé de una mujer" fue la que abrió el fuego, y empezó la recorrida. Esta vez las que faltaron fueron "Sabana" y "El cigarrito", y aunque cantó "Che Pykasumi", nos perdonó la introducción de Galeano. Tal vez por no traducirla, y la verdad es que me hubiera gustado saber como queda la soberbia expresiva de Galeano, pasada por el tamiz de esa forma eructiva del provenzal, que es el catalán, con todo respeto... por el catalán.
Aunque no me quiero extender, tampoco puedo dejar de destacar que "Fangal" y "El último organito", cada día los canta mejor.
Un intervalo de puta madre, que ya presagiaba algo de lo que se venía, nos introdujo en la segunda parte que abrió "Salam Rashid". No hizo falta la dedicatoria a Bush, ni ninguna alusión a hechos de pública notoriedad. La canción creció, en un arreglo sobrio y mejorado, y todo comentario estuvo de más. Yo sabía que ahí se había esfumado mi "Helena", porque "Helena" sólo podría haber abierto la segunda parte, no es una canción para un "bis", pero valió la pena.
"Temps era temps", "Pare" y una auténtica sellada: "Pantalons llargs", "... campaneta daurada del meu carret de fira...". Nunca la había oído en vivo. En el Río de la Plata se nos juntó una dictadura con la salida de "Res no és mesquí", y después nunca más.
"Los fantasmas del Roxy", abrió el breve bloque en castellano, muy jazzeada y disfrutada por los músicos, sirvió para una rápida presentación. Le siguió "Dondequiera que estés" y el infaltable "Mediterráneo". Los bises: "Cançó de matinada", "Cantares", y finalmente una íntima "Paraules d'amor", ya sin los músicos, sólo él y Kitflus en el escenario y todo el patio acompañando.
Conclusiones: de Serrat se puede decir desde que bala como una oveja, hasta que le tiembla el corazón en la garganta. No debe haber otro sujeto capaz de perfumar a una mujer de brea, y que suene romántico. Te guste o no, no tiene doble ni palíndromo, y si hay un sitio donde ésa es una verdad incontrovertible, es en su Catalunya. Dios nos lo guarde muchos años...
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