Concierto en el Teatro del Pueblo de Aguascalientes (México)
5 de Mayo de 2001

Texto de Jorge Luis Gómez Alvarado (Aguascalientes - México)




"...Serrat elige hacia dónde ir
y Tarrés hace que valga la pena..."


    Casi 13.000 personas aguardando pacientemente, algunas llegadas desde las 3:00 de la tarde para alcanzar las mejores localidades. El teatro del pueblo presentaba esta vez algo diferente, algo fuera de los estereotipos de cantantes actuales, y fuera también de las vocecillas de plástico acostumbradas en la Feria Nacional de San Marcos, era "alguien" que quizás no era un "niño bonito" pero sus canciones —a lo largo de 35 años— forman parte ya de la memoria colectiva de España y toda Latinoamérica. ¿Su nombre?, Joan Manuel Serrat.

    20:30 horas, los aplausos arreciaban pidiendo la salida de "Juanito". Por fin la música comienza y con ella la magia de ver a Serrat en Aguascalientes otra vez después de 6 años.

    Había una pregunta en el aire ¿quién es ese tal Tarrés? La respuesta es muy simple: es el "alter ego" del que conocemos como Serrat, el mismo que nos ha invitado a dar un viaje de ida y vuelta por Latinoamérica a través de las canciones de países que van desde México hasta Argentina.

    Las calles de Barcelona plasmadas en un mural formando la escenografía fueron testigos de una noche mágica. Serrat se encargó de aclarar que Tarrés era "el otro yo" de Serrat, era impredecible, a veces huraño, bohemio y voluntarioso, pero que a la hora de cantar era, simplemente maravilloso. "¿Su otro yo? Pregunten a su psiquiatra, él les hablará de su otro yo. De hecho todos tenemos un 'otro yo', algunos llegan a tener dos, y las personas importantes hasta tres o más".

    Y comenzó... "En la vida todo es ir a lo que el tiempo deshace / sabe el hombre donde nace / y no donde va a morir". Una probada de la nueva producción llamada CANSIONES, la cual fue una auténtica odisea, puesto que Serrat proponía unas canciones y Tarrés prefería las contrarias. Sin embargo tanto Tarrés como Serrat eligieron unánimemente la canción de José Alfredo Jiménez titulada "De un mundo raro": "Cuando te hablen de amor y de ilusiones..."

    La noche iba transcurriendo... Tarrés monopolizaba el escenario "pobre del Rey Salomón con sus mil y más mujeres si yo con una que tengo me doy contra las paredes..." y luego con la curiosa "Mazúrquica modérnica": "Me han preguntádico varias persónicas si peligrósicas para las másicas son las canciónicas agitadóricas. ¡ay que pregúntica más infantílica! Sólo un piñúflico la formulárica, pa' mis adéntricos yo comentárica".

    Y Tarrés, un poco aventurero orilló a Serrat a cantar "Lecciones de urbanidad": "Muéstrese en público cordial, atento, considerado, cortés, cumplido, educado, solícito y servicial. Y cuando la cague, haga el favor de engalanar la boñiga. Que, admirado, el mundo diga: ¡Qué lindo caga el señor!" escuchándose una voz que decía "para los de adelante", ¿acaso una alusión a los políticos?

    Y Serrat aparecía de vez en cuando: "Vuela esta canción para ti Lucía, la más bella historia de amor que tuve y tendré..." "Cerca del mar porque yo, nací en el Mediterráneo"...

    Algo que comparten Tarrés y Serrat es su orgullo por su origen y su lengua: el catalán. "Han de saber ustedes que en Barcelona saludamos a nuestros hermanos en catalán, bautizamos a nuestros hijos en catalán, enterramos a nuestros muertos en catalán y hacemos el amor... como todo el mundo" y las risas estallaron.

    En virtud de ello Serrat hizo honor a su lengua materna cantando "Pare", desconocida para muchas de las personas (incluyendo a los honorables miembros del gobierno del estado que tenían una cara de no entender nada) excepto para los verdaderos serratianos como un servidor que entendíamos el trasfondo de "Pare, digueu-me què, li han fet al riu, que ja no canta. Rellisca com un barb mort sota un pam d'escuma blanca."

    Y como sabemos todos los serratianos, no podía faltar "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..." lo que arrancó los aplausos de la concurrencia dado que "Cantares" es en México la canción más emblemática de Joan Manuel Serrat.

    Fue entonces cuando Serrat consideró que el fin del evento había llegado. Aprovechando el alud de aplausos y la andanada de peticiones de "¡otra, otra!" me acerqué lo más posible a ver a ese catalán de casi 60 años que ha dado muchos momentos de alegría a mis 23 años, a aquél que había cantado conmigo "Ara que tinc vint anys", "Ella em deixa" en un desamor, y tantas, tantas otras canciones...

    Insultado por los guardias de seguridad y humillado por un candidato político logré tomar algunas fotos de cerca mientras Serrat cantaba "Niño Silvestre" levantando su voz para defender a los infantes que son víctimas del odio, la indiferencia y la explotación a que son sometidos, todo esto, dada la cercanía del 30 de abril.

    No me fue posible estrechar su mano, darle un abrazo o conseguir un autógrafo en el CD "Primeras Canciones" que llevaba para tal efecto, pero la foto lograda no la cambio por nada.

    Y esta vez Tarrés con sus locuras hizo que el cansancio hiciera presa de nuestro querido Nano y se lo llevó... cobijados ambos por un cúmulo de aplausos que atestiguaban una noche simplemente... inolvidable.


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