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Concierto en la Casa de España de Santo Domingo (Rep. Dominicana) 15 de Junio de 2001
Texto de Nelson Bautista (Santo Domingo, Rep. Dominicana)
EL AÑO PRÓXIMO DISFRUTAREMOS MÁS
Habíamos llegado un poco retrasados, el área de parqueo de la "Casa de España" estaba repleto, el establecimiento en cuyo campo de fútbol se realizaba el concierto es amplísimo y está frente a las costas del Mar Caribe, lo que le da un frescor salobre al entorno.
Hubimos de estacionarnos a casi un kilómetro del estadio y caminar hasta la entrada. Para entonces Serrat interpretaba "Penélope", al aproximarnos a la entrada uno de nuestros temores más ocultos se hacía evidente: algo andaba mal, se escuchaba muy poco al exterior de un lugar donde hacía ya cuatro años el concierto "El gusto es nuestro" había colmado hasta la saciedad las expectativas de los miles de asistentes. Pero, pensé, quizás eso es normal. Sin embargo, algunos incidentes de personas que salían disgustadas del recinto confirmaban nuestra preocupación: al igual que el concierto del día anterior el sonido desluciría el encuentro. La verdad es que en alguna parte del montaje alguien erró los cálculos o dejó al azar lo referente a la calidad del audio, la experiencia del día anterior no fue suficiente para tomar las previsiones de lugar. Quizás se acumuló la creencia de que el local de la noche anterior era el único responsable de la mala acústica, pero por segundo día la historia se repetía.
Nos bastaron dos o tres canciones más para darnos cuenta que un Serrat parco -quizás molesto- era quien interpretaba al hilo los temas, de hecho, contrario al día anterior, ni siquiera introdujo con entremeses y chistes algunos temas como "Mazúrquiza Modérnica" o dedicó una canción en catalán a la amplia representación de la colonia española que asistió a su encuentro.
Bajo la tarima, los que hemos vivido más de una vez sus conciertos comentábamos la situación de la que quizás la mayoría no se daba por enterada: gozaban en lo posible de las canciones del Nano, no así algunos técnicos de sonido que pululaban en derredor y que echaron chispas contra los organizadores del evento.
Siendo evidente que Serrat sabía que no se escuchaba de lo mejor, trató en lo posible de complacer al público que lo vitoreaba, muchas personas seguían saliendo del estadio. Lamentablemente, entendemos que el equipo que acompaña a Serrat en su gira -acostumbrado a llenar con creces las exigencias del cantautor- se habrá llevado una ingrata experiencia de su paso por nuestro país toda vez que las quejas podían escucharse en su entorno. Al preguntarle a unos de los organizadores sobre el por qué de la situación se limitó a decir que "algunas plantas se quemaron durante el Soundcheck", ignoramos a qué tipo de plantas se refería, pero se apartó a atender un imprevisto antes que se le cuestionara más.
Por lo demás, es justo decir que la gran mayoría de la gente disfrutamos el concierto, cantamos a coro las mismas canciones de la noche anterior: la única variación fue el cierre con "Fiesta" al final de los bises.
De lo que estamos seguros es que la próxima vez que Serrat nos visité -lo cual esperamos sea muy pronto- hará hincapié en que las condiciones mínimas de fidelidad en los equipos y lugares que se contraten para sus conciertos se vean superadas.
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