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Concierto en Valencia el 27 de Noviembre de 2002
Texto de Marian Moreno (Valencia)
SINCERAMENTE NUESTRO, SINCERAMENTE TUYOS…
Hacía mucho tiempo que esperaba este momento. Por diferentes motivos no pude acudir a sus dos últimos conciertos. El día, soleado y cálido presagiaba una gran noche.
Hoy puede ser un gran día.
El cartel de “no hay localidades” colgaba sobre una inmensa foto de la portada de su último disco a las puertas del Palacio de Congresos. Un acierto, esa foto de nuestro querido Serrat abrazando su guitarra, con inmensa ternura desbordando sus ojos y expresión. Nos recibía esa foto, como digo, a los aproximadamente 1500 espectadores, fans acérrimos casi todos nosotros, que llenamos el primero de los cinco conciertos en Valencia.
El escenario, sobrio y elegante. Sobre el fondo negro, unas columnas blancas que cambiaban de color según la iluminación. Unas luces en el techo envueltas en formas simulando conchas de mar.
Tras algo de desorden para acomodarnos, que hizo retrasarse el concierto unos 20 minutos, y a las 21:20 se situaron los músicos en sus puestos, y comenzaron las primeras notas, que recibimos en medio de un respetuosísimo silencio. Silencio que se volvió ovación, tan pronto el maestro salió de entre bambalinas, ceremonioso, sonriente. Sencillamente vestido, camiseta y vaqueros, chaqueta negra.
Las primeras notas correspondían a “Cançó de bressol”, entrañable. Tras el correspondiente aplauso, y sin mediar palabra, se inclinó ante su público fiel, bajo el haz de un cañón de luz.
Tanto tiempo esperándole...
Continuó con “La bella y el Metro”, y no fue, sino hasta los primeros acordes de “Benito” -que nos contó, más que cantó-, que escuchamos su ”Bona nit”. Durante toda la noche, como de costumbre, se nos dirigió en catalán.
“Gracias por invertir”, -nos dijo- “por invertir no només calés, també una nit de partit” -jugaba el Valencia CF, el Barça también-, por invertir una noche de nuestra vida en compartirla con él y su banda, una nit irrepetible e irrecuperable. Desde luego que lo fue, bendita inversión.
Gracias a ti, maestro, por invertir tu noche, tus palabras y tu vida en crear para nosotros. El público agradeció sus frases con un cariñoso aplauso. Continuó presentándonos su nuevo disco, con “Muñeca rusa”.
Seguidamente retrocedió hasta “Material Sensible”. Bromeando sobre el Barça de hoy y con nostalgia de otros tiempos, nos entonó “Kubala”, demostrando en cada gesto y nota la admiración que siente por el desaparecido futbolista. Siguió con “Barcelona i jo”.
De vuelta a su nuevo disco, nos dedicó “Señor de la noche”, sentado en un taburete junto al “mestre, amic i company” Ricard Miralles. Los recuerdos llegaron inmediatamente después.
Viaje atrás a su “Bienaventurados” con el inconfundible “Los fantasmas del Roxy”. Al son de las primeras notas, aprovechó para presentar a su banda, una banda joven: el Sr. Miralles, David Palau, Alex Hernández, Alejandro Terán y Paco García. “No es que no confiara en terminar la noche, pero también Suárez pensó que la acabaría. Tampoco pensaba que se le fuera a ir el santo al cielo”. Risas. Concluyó, que hay que saber con quien pasamos la noche, o al menos su nombre.
Después de “Los Fantasmas del Roxy”, genial elección, siguió con “De cuando estuve loco”.
Nos presentó “La cançó del lladre”, una canción popular catalana, del Roselló, del s. XVIII. “...debía de haber muchos bandoleros en aquella época, por el gran número de canciones sobre este tema. Y ahora, no es que no haya bandoleros. Proporcionalmente hay más, y además salen por la tele, sin cubrirse la cara.”
Llegados a este punto, de inflexión sin duda, empieza lo que yo entiendo como la segunda parte. Para abrir, el sempiterno “Mediterráneo”. No puede faltar. Nada más reconocerla, el público, hasta ahora muy contenido, que no frío, comienza a aplaudir.
Pretende presentarnos a Noa, “pero Noa no está, lamentablemente, pues tiene mucha faena..., de lo que me alegro, ya que hay que alegrarse hasta de que el enemigo tenga faena, eso sí, que cobre menos que uno..." “Es caprichoso el azar”. Una canción adorable.
Llega ahora “La mala racha”, pero volvemos inmediatamente atrás con otro tema que no suele faltar en su repertorio. “Pare”, una de nuestras preferidas, sin duda. Y seguimos en el pasado con “M’en vaig a peu”.
A continuación llegó nuestro, más que suyo ya, “Hoy puede ser un gran día”. ¿Quién de nosotros no la ha cantado con la intención de mejorar el propio estado de ánimo? El público responde con uno de los grandes aplausos de la noche.
Sigue “Qué sería de mí”. Enlaza con las notas que anuncian el final, “Fiesta”. La gente a estas alturas está entregada, y al finalizar, en pie ovacionando al artista y a la banda, nos encienden la luz. Todos sabemos que no llegó el final, pero inexplicablemente veo no pocos espectadores abandonar su asiento. No puede ser el final. Poco se hizo de rogar, no es de recibo, y volvió con “El meu carrer” y “Cantares”, que el público coreó encendido.
Se retiró de nuevo y tras nuestra insistencia, y diversas peticiones, regresó con “Paraules d'amor”, era probablemente la más solicitada. El público cantó el estribillo, callando las estrofas para disfrutar de la canción en directo.
A estas alturas, abandoné mi asiento. Me acerqué tanto como pude para disfrutar de “Penélope”. Es la primera canción de Serrat que aprendí, bien pequeña, y recuerdo cómo me la explicaban porque no la entendía. Ahora significa tanto...
Unos minutos muy íntimos que no relataré, muy emocionante. Sé que quienes me leéis, lo entendéis. Lamentablemente, tras retirarse de nuevo, los espectadores no pidieron más. ¡Y quedaban tantas!
Hubiera querido escuchar “Lucía”, “De vez en cuando la vida” o “Sinceramente tuyo”, pero como él mismo trató de reconfortarnos, y justificar el no poder corresponder tantas peticiones, se trataba de una lotería. Cada uno tenemos nuestra canción especial, sería imposible complacernos a todos.
Dos horas exactamente, 23 canciones, nueve de ellas en catalán. Todas las de su último CD, a excepción de tres. Faltaron varias canciones de amor, a mi juicio. No es una crítica, es una opinión. Son mis favoritas.
Ahora le esperan cuatro conciertos más, lleno asegurado, y en febrero volverá muy cerquita de Valencia. Allí estaremos.
Para terminar, quiero agradeceros vuestra lectura. Especialmente a Paco Martín por su trabajo, su esfuerzo, y su tiempo. Gracias a todos los que colaboráis.
Y gracias a Joan Manuel Serrat, por todo lo que me ha entregado, por tantos momentos especiales, por poner palabras a muchas cosas que sin él no habríamos sabido expresar. Por existir.
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