Concierto en Barcelona el 18 de Diciembre de 2002

Texto de Francesc Gómez Abaya (Barcelona)




EL ÚLTIMO DE ESTE AÑO
EN SU CIUDAD


   Hace muchos años, temps era temps, justo enfrente del "Novedades", en el "Tívoli" vi mi primer recital de Serrat. Yo tenía catorce años.

   Algunas cosas no cambian, como el taburete de Bocaccio.

   Yendo a la esencia de la crónica del ultimo día, en principio dos novedades de formato. Joan Manuel abandonó la fórmula de la presentación de sus dos últimos trabajos, donde dedicaba una primera parte a las canciones nuevas y una segunda a los temas "de siempre" de los que luego hablaré. Así se intercalaron, sabiamente, ya sabemos: canción con ritmo, con balada -en eso no hay cambios- nuevos y viejos temas.

   Las canciones de la gira supongo que ya son un poco de dominio público, el comienzo con “Cançó de Bressol”, y el final con “Penélope”, que nunca canta en Barcelona y que ya parece ser pasando la ITV para el otro lado del Océano.

   De las canciones de "Versos en la Boca", las que más conectaron con su siempre fiel público, o su familia casi, fueron sin duda “De cuando estuve loco”, “La Bella y el Metro”, “Qué sería de mí”, y sobre todas ellas, “La mala racha”. De las cuales veremos con el paso del tiempo cuál entra en la categoría mítica de ser una canción de las viejas.

   En mi opinión, ésta sería “La Bella y el Metro”, que es sin duda un homenaje a una canción que le gusta mucho al Nano, y que se llama “Orly”, escrita e interpretada por Jacques Brel, en su disco póstumo. “Orly” es una canción muy poco conocida, que yo adoraba desde siempre. Años más tarde oí en una entrevista a Serrat, que la calificaba como una de las mejores canciones de amor, o de desamor, como son las que nos ocupan siempre, mejores de la historia.

   “Mediterráneo”, “Cantares”, “Los fantasmas...”, “Me'n vaig a peu”, una gloriosa “Cançó de Matinada”, la conjugación de otras veces del “Plany al Mar” y “Mediterráneo”, daban paso a otras menos de leyenda, como una interpretación de “Kubala”, con una introducción genial, típicamente nuestra, muy catalana, donde Joan se recreó un poco en los turbios momentos que vivimos los que simpatizamos con el mismo club de fútbol que él, -para mí fue benévolo en sus alusiones.

   "Me gustaría cantar siempre las canciones que me pedís, siempre que me dejéis cantar las que me gustan a mí", dijo como al final.

   No hace muchos días oí a Joan Manuel, en una entrevista de radio, algo sobre darle un descanso a algunos clásicos. No sé yo si el tema tiene mucho remedio. El problema es que a los incondicionales nos gustan todos los temas antiguos, y por tanto darles un poco de cancha a algunos que están en el banquillo, sin dar ejemplos.

   Por tanto, al final el coro femenino del teatro Novedades tuvo la satisfacción, de entonar “Paraules de Amor”. Si no, ¿no habría sido lo mismo, no?


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