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Concierto en el Estadio Godoy Club de Mendoza - 21 de Enero de 2003
Texto de Sergio Garcés (Mendoza)
MENDOZA es de SERRAT
El comienzo del recital se produce con el escenario a oscuras y unas tiras de colores que se van transformando, primero azul, luego rojo. La banda realiza una larga introducción del tema “Bendita música” y en el preciso instante en que comienza la letra, ingresa a escena Joan Manuel, que para la ocasión vestía remera oscura, pantalón al tono y saco gris. Desde los primeros acordes de su voz se denota un cansancio que no le permite desarrollar los tonos a gusto, pero es mucha la voluntad que pone y el énfasis que se disimula un poco.
Luego se van encarrilando “La bella y el metro”, “Benito”, “Muñeca Rusa” y el ansiado saludo al público, pidiendo permiso para cantar en esta bella noche y agradeciendo la presencia de cada uno a la fiesta (noche inolvidable fueron sus palabras).
Tras un comienzo a todo ritmo le da paso a un momento de reflexión y homenaje a dos grandes poetas como son Machado y Benedetti, cantando “Llanto y coplas” y “Defensa de la alegría”. Termina con “Los recuerdos”.
Llega el momento de presentar a los músicos que lo acompañan y de tomar la guitarra y entonar “Los fantasmas del Roxy”. Una vez finalizada se despide la banda por un momento, para dar paso a “De cuando estuve loco” y volver para salir con “Señor de la noche”.
Si bien en Mendoza se hizo mucha promoción de este recital con la publicidad de los temas de "Versos en la boca", fue con “Mediterráneo” que se produjo la explosión del público y la verdadera comunión con el artista. Pero como la idea era presentar el nuevo disco, siguió con “Es caprichoso el azar”, pero ya con una respuesta más enfervorizada del público.
Se sucedieron luego “Disculpe el señor”, “La mala racha”, “Dondequiera que estés” y “Hoy puede ser un gran día”. El clima ya era el ideal: bailes, gritos, piropos por doquier y el final esperado: “Fiesta” para tirar la casa por la ventana y aplaudir a más no poder.
A esta hora no podíamos dejar ir a Serrat, por lo que por más que se despidió, lo hicimos volver para que nos dejase “Sin piedad”. El Nano trató con “Cantares” hacer un nuevo intento de despedirse, pero no lo dejamos. Aplaudimos tanto y pedimos por otra, que volvió con “Lucía”, saludó y se fue.
Como somos muy exigentes, y como sabemos que del artista obtendremos lo mejor, gritamos por la ultima y como si fuese un deseo pedido al mago de la lámpara mágica nos regaló “Penélope” y “Aquellas pequeñas cosas”.
Ambos sabíamos que llegaba el inevitable final, por eso miré al cielo y agradecí a Dios la posibilidad de estar en esta magnifica noche junto a Joan Manuel Serrat.
Me despido haciéndoles saber que tuve esta mañana la alegría de conocer a Joan Manuel Serrat. Fue en una plaza del centro de mi ciudad, frente al hotel donde se hospeda.
Tan solo fueron cinco minutos, ya que estaba por salir, pero se me cumplieron dos sueños en un mismo día: conocerlo personalmente y escucharlo cantar en mi provincia.
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