|
|
Concierto en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires 1º de Febrero de 2003
Texto de Agustín Borthiry (Río Grande - Tierra del Fuego)
DELIRIO EN RAMA Y GENTE FELIZ
Me parece que es muy importante cuando un artista popular logra que la gente sonría, se emocione, en definitiva sea feliz. Si a esto le agregamos que este artista lo ha logrado en la Argentina, creo que es doblemente meritorio. Y eso es lo yo creo que logró el Nano en el concierto de esta noche en el Gran Rex.
Cuando uno llega al teatro se encuentra con un escenario, en donde descansan los instrumentos y en donde hay ocho columnas distribuidas en semicírculo, que luego en cada parte del espectáculo irán tomando distintas tonalidades y colores acorde a las canciones que va interpretando Serrat. Un escenario sencillo y muy austero.
El concierto comenzó a las 22 horas con la entrada del maestro y el saludo, o intercambio de saludos con el público, que colmaba la capacidad del teatro. Ahí fue cuando Joan Manuel tomó la guitarra, comenzó a tocarla y empezamos a escuchar el silbido clásico de “De cuando estuve loco”, canción con la que comenzó el recital. Una versión muy hermosa. Luego siguió con “La bella y el Metro”, que fue muy aplaudida, y después, con una bella interpretación de “Penélope”. El teatro reventaba de emoción y parecía increíble tenerlo allí, tan cerca. Recorrió casi todas las canciones de su nuevo trabajo, mechadas con varios de sus éxitos más notorios. “Mediterráneo” que arrancó la primera gran ovación, “Hoy puede ser un gran día”, “Disculpe el señor”, “Qué sería de mí”, “Los recuerdos”, “Muñeca rusa”, y sobre todo los clásicos como “Cantares”.
Dos espacios merecen destacarse ya que me parecieron muy importantes, el primero cuando presentó “La canción del ladrón”, por su referencias hacia la actualidad. Indicó que los ladrones antes tenían la delicadeza de taparse la cara, y además el diálogo constante con su público, ya que una mujer en cierto momento le gritó “robáme”. El otro momento fue el dedicado a los poetas, nombró a Machado, Hernández, Papasseit y Benedetti, e interpretó “Llanto y coplas” y “Defender la alegría”, y resultaron muy emotivas.
Luego comenzaron las despedidas, con “Fiesta” y el consabido “Nooooo” del público, la presentación de los músicos, y los clásicos como “Lucía”, “Aquellas pequeñas cosas” y “Pueblo blanco” en el final, luego de más de tres salidas para saludar, ya que el público estaba tan entusiasmado que no aceptaban la idea de que el espectáculo debía terminar.
A la salida, se podía observar a la gente muy feliz, y satisfecha por lo que había visto.
Esta es mi simple crónica de lo que viví en este concierto. Aclaro que me hubiera gustado verlo en la ciudad de Ushuaia, como estaba inicialmente previsto, pero por esos imponderables cambió el itinerario de su gira y no pudimos tenerlo en el sur de la Argentina. Pero igualmente estoy totalmente satisfecho por todo lo que vi.
|