Concierto en el Centro de Convenciones del Jockey Plaza de Lima
11 de Febrero de 2003

Texto de Jesús Díaz Franco (Lima)




UN CATALÁN EN LIMA


   Esta era una noche muy especial, después de siete años interminables, volvía el Nano a tierras peruanas, el motivo principal según sus propias palabras fue el tener como opositores a los mismos gobernantes que de alguna manera habían impedido en este tiempo el que los peruanos pudiéramos gozar de su presencia. Ahora que gobierna una democracia pudimos nuevamente gozar de sus versos y su música.

   La noche del martes 11 fue realmente muy especial, desde tempranas horas el público fue colmando poco a poco las instalaciones del C.C. del Jockey Plaza que tiene un aforo aproximado para 5.000 personas.

   Yo personalmente asistí con mi esposa, llegando puntualmente a las 21 horas como estaba programado el concierto. Se escuchaba ya el entusiasmo del público y a eso de las 21:15 se pudo sentir la impaciencia con aplausos reiterados exigiendo la presencia del Maestro sin mayor demora. El ingreso de los músicos y los primeros acordes de ensayo motivaron al auditorio hasta que finalmente a las 21:30 apareció Serrat, siempre sobrio y decidido a brindar todo lo mejor de sí. Vistiendo su tradicional conjunto negro y saco gris aperturó la noche con los bellos acordes de “Bendita música” y el público se sentó a escucharlo absorto y en silencio. Siguió “La bella y el Metro”, después de lo cual se presentó... "bienvenidos a ésta su casa y gracias por dejarme entrar para compartir esta noche que será irrepetible, gracias por dedicarme esta noche de sus vidas..."

   Continuó con “No hago otra cosa que pensar en ti” y “Muñeca rusa”. Se sentó en su taburete y comenzó a contar que una de sus grandes pasiones es musicalizar versos y tuvo la osadía de hacerlo con grandes poetas como Antonio Machado… (aplausos), Mario Benedetti… (aplausos), Miguel Hernández… (aplausos)… bueno si seguimos así nos podríamos pasar toda la noche… (risas), a continuación nos deleitó con “Llanto y coplas” de Antonio Machado y “Defender la alegría” de Mario Benedetti.

   A esto siguió “Los recuerdos” y vino la presentación de músicos: "...quiero presentar a los músicos que me acompañan, aunque esto normalmente se hace al final, pero quiero hacerlo antes no vaya a ser que me emborrache de su cariño y se me olvide, porque a veces me sucede que el santo se me va al cielo, aunque con él solo me veo una vez por año…"… "siempre es bueno saber con quien pasa la noche uno,… por lo menos saber el nombre…" (risas y aplausos).

   Luego siguió un ramillete de bellas canciones: “Fantasmas del Roxy", "De cuando estuve loco", "Mediterráneo”… (que arrancó una ovación cerrada), “Es caprichoso el azar”… (bellísima canción)… “"Disculpe el señor", "La mala racha”.

   Volvió a sentarse en su taburete y dijo que… "la canción que sigue es la Canción del Ladrón, la cual nos cuenta la historia de bandoleros del siglo XVIII, que son muy diferentes de los bandoleros actuales, ya que los del siglo XVIII les hacían canciones, cuando robaban lo hacían con la cara tapada porque les daba vergüenza, los actuales lo hacen con el rostro descubierto y hasta aparecen en las primeras planas. El ladrón de la canción en realidad robó el corazón de una chica y la robó con falsedad, bueno parece que en el siglo XVIII sí funcionaba…" (risas). Junto al piano de Miralles y un violín entonó en catalán esta bella canción.

   Acto seguido el público volvió a aplaudir con una ovación cerrada con la melodía de “Penélope”, luego siguieron “Qué sería de mí", "Hoy puede ser un gran día”.

   El público coreaba diversos nombres de canciones que deseaban escuchar, a lo que el maestro contestó… "a nombre del señor Serrat agradezco el gran conocimiento que tienen de su repertorio"… (risas y aplausos).

   Siguió a esto “Dondequiera que estés” y “Fiesta”, con lo cual intentó terminar el concierto… pero la audiencia enfervorizada lo hizo volver nuevamente y cantó “Señor de la noche”… pero el público pedía más y tuvo que entonar su himno “Cantares” que prácticamente fue cantado totalmente por el público... Ante la despedida inminente la gente aún pedía más y luego de breves minutos de oscuridad, volvió a salir por última vez a cantar su inmortal “Lucía”, a dúo con Miralles... creo que fue el punto final a una noche inolvidable.

   Memorable concierto que lo llevaré en mi mente y mi corazón por mucho tiempo. El día de ayer 12 se embarcó en Iberia, rumbo a Madrid, lucía un tanto cansado, pero me las ingenié para que me firmara un autógrafo en mi libro "Serrat" de Carles Gámez, y a la vez tomarme una foto con él nuevamente, junto con mi esposa le agradecimos su presencia en nuestro país deseándole buena suerte y esperándolo ver pronto. Así mismo le entregamos una artesanía típica peruana que representa a un niño cuzqueño vestido con su típica indumentaria, nos agradeció y se lo llevó en su mano hasta subir en el avión.

   Nos quedamos a observar cómo se elevaba a las 21:30 horas rumbo a su patria, quedándonos con la satisfacción de los momentos compartidos con él y con el deseo que Dios lo proteja y nos permita volverlo a ver muy pronto.


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