Conciertos en el Paraninfo de la Universidad de Alicante
25 y 26 de Febrero de 2003

Texto de Pablo Auladell (Alicante)




PROBLEMA


   Haciendo literatura fácil se podría pensar que el mal tiempo (lluvia, frío, mucha humedad), cosa rara en Alicante, presagiaba que las cosas iban a ser más bien grises. En cualquier caso, así fue, sobre todo durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Un Serrat desangelado, con la voz muy mermada, incómodo, inseguro (incluso en sus parlamentos y en sus chistes, cosa asombrosa), que no paraba de meterse entre bambalinas a imprecar (supongo, por lo que adiviné a entrever) a los técnicos de sonido.

   Porque algo pasaba. He asistido ya a bastantes conciertos de Serrat y siempre sonó impecable, contundente, monumental. La voz, pese a la edad, siempre mantenía una potencia más que notable, y el sonido rozaba la perfección. Pocos directos como los del Maestro. Pero ayer no fue así, para mi estupefacción. El sonido no fue el de otras veces. La voz literalmente no se escuchaba o se escuchaba apenas cuando la banda incrementaba su volumen sonoro en determinados tramos de las canciones (esto, a mi modo de ver, fue consecuencia de la ligera afonía que me pareció adivinarle, sumada a un micrófono sonorizado deficientemente). Además, el grupo sonaba deslavazado, como tocando a medio gas. Miralles ha arreglado esta vez las canciones buscando un minimalismo y una elegancia al estilo de lo que hizo en su gira con Alberto Cortez, y lo ha hecho muy bien. Lo que ocurre es que, para mi gusto, algunas canciones han perdido fuerza (por ejemplo, “Fiesta”), y esto, unido a la mala sonorización, hacía que pareciese que la banda estaba tocando lejos del escenario, como en el piso de arriba o así.

   No obstante, hubo momentos felices. “Mediterráneo” ha quedado magnífica con los arreglos de saxo (¿por qué Serrat no ha incorporado un saxo a su banda antes?) y “Elegía”, “Hoy puede ser un gran día” o “Barcelona i jo”, han cobrado una nueva dimensión muy interesante. Resumiendo, se podría decir que el concierto rozó el tedio en los primeros cuarenta y cinco minutos (jamás pensé que me aburriría en un recital de Serrat, pero, créanme, el Maestro estaba en otra cosa y cantaba sin convicción), para levantar un poco el vuelo a partir de “Mediterráneo”, ya que después de esta canción Serrat empezó a moverse un poco y a hacer sus habituales guiños, aunque los problemas de sonido, sobre todo con la voz, siguieron más o menos presentes.

   Comentando las canciones, les diré que yo también echo de menos un poco más de riesgo en el repertorio. Lleva desde hace mucho tiempo las mismas “de las de siempre”, y los recitales así se hacen muy previsibles. En cuanto a las nuevas, funcionaron las que funcionan en el disco: “De cuando estuve loco”, “Qué sería de mí”, “La bella y el Metro”, “Es caprichoso el azar”, “Los recuerdos” y “Señor de la noche”. Me resultó significativo que se olvidara de “Así en la guerra como en los celos”, “Sin piedad” y “África”. ¿Se habrá dado cuenta ya de lo flojitas que son? A la que no renuncia es a “La mala racha”, que no cuaja pese a los esfuerzos de Palau en los coros (me gustó mucho este guitarrista y el coraje que le ponía a todos los temas). También dejó guardada “Muñeca rusa”, que me gusta bastante.

   En fin, el recital fue un poco frustrante, de hecho el público no insistió en los bises como otras veces (el recital acabó de forma muy extraña, después de “Pueblo blanco”, el tercer bis, la gente se marchó sin reclamar por lo menos la presencia de Serrat para un último saludo) y escuché comentarios a la salida que en general coinciden con mi impresión. Una última cosa: el precio de la entrada, 40 euros, muy caro para ser en la Universidad. El público era mucho más maduro y homogéneo que otras veces, no había ni un joven por allí. Ellos sabrán lo que hacen.

   Y una anécdota: cuando dejé el coche en el aparcamiento, pasó por mi lado Miralles discutiendo con otra persona sobre no sé qué de que buscaba a no sé quién para que le trajera su ropa. Efectivamente, en el recital observé que todos los músicos iban de negro excepto el gran Ricard, que iba con camisa azul informal y vaqueros. La ropa se ve que no llegó a tiempo.

   Les dejo el orden del recital y espero impaciente que llegue la noche para asistir al segundo de los conciertos previstos y ver si los problemas se han solventado. Conociendo a Serrat, imagino que anoche más de uno se llevó un broncazo, porque sé que él se dio cuenta que no estuvo nada bien el espectáculo. Yo, como lo quiero tanto y sé lo que se sufre en un escenario cuando las cosas no marchan, no conseguí relajarme ni disfrutar en todo el concierto. Ay.

   Cançó de bressol, La bella y el metro, Benito, De cuando estuve loco, Cançó de matinada, Los fantasmas del Roxy, Los recuerdos, Señor de la noche, La cançó del lladre, Mediterráneo, Es caprichoso el azar, Barcelona i jo, Elegía, La mala racha, Pare, Hoy puede ser un gran día, Qué sería de mí, Me'n vaig a peu, Fiesta, Plany al mar, Cantares y Pueblo blanco.





RESUELTO


   Así sí. Tal como imaginaba, Serrat había arreglado los problemas de sonido de ayer y el concierto de hoy fue casi como siempre. Aunque la voz no estaba redonda, se escuchaba mucho mejor y la banda sonó con más contundencia, con lo que las canciones que ayer me parecía que habían perdido gas, hoy sonaron con la fuerza habitual y el plus de los preciosos arreglos de Miralles.

   Serrat estuvo lúcido, los chistes y parlamentos funcionaron como de costumbre (emocionante especialmente fue la denuncia del desastre ecológico del Prestige y la interpretación de “Plany al mar”) y se movió de nuevo por el escenario haciéndolo suyo y no como ayer, que parecía perderse en él.

   Otro momento colosal fue “Elegía”, donde Serrat echó el resto y nos sobrecogió a todos con una de las mejores interpretaciones de una canción que le he visto hacer nunca.

   La gente hoy estaba mucho más entregada, y aplaudía a rabiar, y hacía palmas en “Hoy puede ser un gran día” y en “Fiesta”, y recibió con aplausos y suspiros (literalmente) “Es caprichoso el azar”.

   Las anécdotas serían las numerosas imprecaciones que recibió para que hablara en castellano (iba alternando el castellano y el catalán, porque aquí en Alicante capital no somos valenciano-hablantes, aunque lo entendemos perfectamente); el hecho de que hubiera numerosos argentinos en la sala (el mismo Serrat lo anunció durante el concierto); que Miralles iba por fin de negro como los demás músicos; que me comentaron mis contactos de mantenimiento que ayer Serrat se recluyó en su camerino al acabar el concierto y no recibió a nadie; y las equivocaciones en la letra de las nuevas canciones, sobre todo en “La bella y el Metro”, donde dijo: “el escritor ve primos” en lugar de “los carteristas ven primos”, y ya le salió toda la estrofa cambiada desembocando con “la bella, la bella...”, que es el final de la canción, cuando los músicos iban por la mitad. Lo arregló con un soberano encaje de bolillos, se puso algo nervioso mientras barajaba ya fuera de lugar todos los versos hasta que retomó la repetición de la última estrofa. Quisiera que hubierais visto cómo cerraba los ojos y se apretaba las sienes mientras trataba de concentrarse, y cómo golpeó con rabia (casi ira) su mano derecha con el puño cerrado de la izquierda al acabar la canción. Luego, en “Qué sería de mí”, se le trabó la lengua en el verso “del verano sin siesta” y le salió algo así como “del festamo fim festa”.

   Resumiendo, un concierto muy digno, donde por fin pude disfrutar después del sufrimiento de ayer. Desgraciadamente para mí, no hizo lo acostumbrado y repitió prácticamente el recital de ayer (otras veces siempre ha cambiado dos o tres canciones), sólo variando el orden de los temas. Aquí os dejo el orden de esta noche. Un saludo a todos.

   Cançó de bressol, La bella y el metro, Benito, De cuando estuve loco, Me'n vaig a peu, Los fantasmas del Roxy, Los recuerdos, Señor de la noche, Plany al mar, Mediterráneo, Es caprichoso el azar, Barcelona i jo, Elegía, La mala racha, Pare, Hoy puede ser un gran día, Dondequiera que estés, Fiesta, Qué sería de mí, Cantares y Paraules d'amor.


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