Concierto en el Teatro Cervantes de Málaga
11 de Marzo de 2003

Texto de Amalia Hernández (Málaga)




DECIR AMIGO
ES DECIR TERNURA


   Así fuimos ayer al Teatro Cervantes de Málaga: a pasar dos horas con un amigo entrañable al que hacía dos años que no veíamos, con un amigo que es un lujo para el oído y un bálsamo para el alma, un cómplice para vivir y un consuelo para el corazón.

   El reencuentro, como siempre, fue cariñoso y tierno, amable y emotivo, entrañable y fugaz... Sobre todo, fugaz.

   Al igual que en otros conciertos, comenzamos hablando de música (¡bendita música la tuya!), seguimos con la evocación de recuerdos, pasamos frío con Benito, denunciamos y nos entristecimos con lo que ocurre en el mar, le cantamos al Mediterráneo, le dimos un repaso a Machado y Benedetti, paseamos con la muñeca rusa, rogamos al señor de la noche (¡Dios mío! ¡Qué interpretación! ¡Qué maravilla de canción!), supimos de las jugadas del azar, hablamos de Penélope, nos disculpamos por importunar al señor, paseamos con la muñeca rusa, supimos de la locura, anduvimos por el metro, superamos la mala racha, evocamos a los fantasmas del Roxy, escribimos a una muchacha (dondequiera que estuviera), plantamos cara a la guerra (con cuyos señores todos tenemos algo personal) y terminamos recordando a Lucía. Las luces encendidas nos dicen que llegó el final y nos quedamos como siempre que un amigo se va: tristes por la partida pero felices por el tiempo y las vivencias compartidas, vacíos por la ausencia pero saboreando el tiempo que hemos estado juntos y haciendo planes para el próximo reencuentro.

   Nos dio las gracias por pasar una noche con él, pero somos nosotros los que tenemos que agradecerte tanta dicha, tantas canciones regaladas a lo largo de estos años, tantas recetas infalibles para saborear la vida, tantos versos que corren de boca en boca. Hasta muy pronto, amigo.

   P.D. Estas crónicas que aparecen en la página de Paco tienen un pequeño defecto: como todos sabemos lo que ocurre en todos sitios, aceptamos lo que hay y nos volvemos conformistas. Así, sólo salió una vez a los bises y cantó, sin más peticiones, tres canciones del tirón (Algo personal, Cantares y Lucía). Como todos sabíamos que Lucía era el cierre, nos conformamos y no insistimos, cuando en otras actuaciones en tierras malagueñas hemos conseguido, a base de aplausos, sacarlo hasta cinco veces a escena. Sirva esto para los amigos de otras ciudades: no os conforméis y, con aplausos, hacedle “salir con ella a escena”.


principio de esta página