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Concierto en el Teatro Quijano de Ciudad Real 2 de Abril de 2003
Texto de Emilio Javier García Mateos (Ciudad Real)
SERRAT ABRAZA A SU GUITARRA, Y HOY ABRAZÓ A LA MANCHA
LA LLEGADA.
Eran las 20 horas y mi amiga y yo nos agolpábamos en la larga fila de personas que esperaban entrar en el Teatro; cuando abrieron las puertas pudimos ver el cartel de "Agotadas". Hoy iba a ser un gran día y un buen recuerdo para toda la vida: a los 23 años veía cantar a Serrat en directo por vez segunda.
Ya dentro conseguimos que uno de los encargados del Teatro nos diera el póster más grande que anunciaba el "Versos en la boca". Serrat abrazaba a su guitarra y hoy nos iba a abrazar a todos los manchegos.
SERRAT EMPIEZA.
Eran las 20:40 y los músicos, con Miralles incluido, hacían presencia con una magnífica introducción, entre aplausos. Después los acordes de "Bendita Música" y el maestro entraba en el escenario, a "parir música". "Es un placer volver a estas tierras de la Mancha, y compartir con ustedes un manojo de canciones...". Y para nosotros era un placer recibirlo. Y siguió con la primera de "Versos en la boca", "La Bella y el Metro", para seguir con "No hago otra cosa que pensar en ti", a cuya melodía contó algo en cuyo asunto "el santo se le fue al cielo", "buf... mi santo al cielo..."
EL PÚBLICO SE CONVIERTE EN GENTES.
El silbido inconfundible de "De cuando estuve loco" arrancó los primeros aplausos, me refiero a esos que ya muestran que el público va estando cómodo con el cantante, y empieza a haber comunicación mutua entre el uno y los otros. En directo empezaba todo a sonar no sólo distinto, sino maravilloso, y es que "Señor de la noche" llevada al escenario dejó sin habla a más de un asistente. La letra se suma a la música y la música a la letra, y las luces, colores y juegos envuelven este temazo en vivo. Todos sabíamos que escucharíamos algo de Machado o Hernández cuando dijo que en toda su trayectoria le había puesto música a aquellos poemas que le hubiese gustado haber escrito.
"Los Recuerdos" y "Penélope" seguían el repertorio del Nano, y cuando finalizó ésta, una señora del público le dijo en catalán algo sobre que hiciera una referencia al tristemente fallecido Terenci Moix. La señora sólo quería que él hablara algo en catalán pues ella le dio las buenas noches en su lengua paterna. La respuesta de Serrat fue "Ah, bueno, bona nit, lo que pasa es que aquí no es bona nit, sino buenas noches". Y siguió un auténtico debate con el público sobre si hablar en castellano o en catalán.
Y llegó una de mis esperadas y favoritas, "Disculpe el Señor", con su habitual escenificación, tan irónica como la realidad misma. La tan directamente identificable de "La mala racha", "Dondequiera que estés" y "Algo personal", que veinte años después de ser escrita sigue teniendo vigencia tristemente. No la cantó sin colocarse antes la pegatina "antiguerra" en su guitarra, al mismo tiempo la gente aplaudía y, totalmente en libertad, gritábamos: ¡NO A LA GUERRA!
EL FINAL LLEGÓ, COMO SIEMPRE, DEMASIADO PRONTO.
"Hoy puede ser un gran día", con arreglos nuevos y mejores, parecidos a los que sonaron con "El gusto es nuestro", me levantó del asiento, todos aplaudiendo, pero yo sólo levantado (quizá porque ya me esperaba un final que no deseaba), y me brindó un gesto, una larga mirada que nunca olvidaré. A "Fiesta" le acompañamos con palmas, y en los bises "Cantares", cantada a partes con la gente, y como no queríamos que se fuera, volvió con Miralles al piano, para deleitarnos a toda Ciudad Real con "Lucía". A mi lado alguien lloró... no fue la única.
Pero yo no podía acabar el recital sin verlo más de cerca. A la salida le esperé y me regaló un par de autógrafos y un momento que siempre mantendré en mi memoria.
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