Concierto en el Palau Municipal d'Esports de Badalona (Barcelona)
6 de Mayo de 2003

Texto de Antonio Ovejas (Vitoria-Gasteiz)




…por el Corpus serpentinas…
"Qué bonito es Badalona" con Serrat


   Fue en el agosto del 82 cuando, en unas particulares vacaciones con epicentro en Roses (Girona), de mis varias disfrutadas en toda la extensión de la costa catalana, cuando escuché por vez primera a Joan Manuel Serrat en directo.

   Se trataba, ni más ni menos, de escucharle y verle a la vez reflejado en un pequeño lago que por entonces existía en los jardines del Castillo de Peralada, sobre el que se montaba el escenario.

   Al aire libre, a la luz de la luna (tingues a mà un pot amb aire de lluna per quam t’ofeguis), con una salada brisa mediterránea acariciándonos la piel… Observarle en aquel marco incomparable evolucionar en el plató, oírle desgranar canción tras canción, muchas de ellas en catalán. Por aquel entonces yo apenas conocía “mediterráneo”, "el titiritero” o “la mujer que yo quiero”.

   Acompañado por aquellos musicazos que tantas veces vimos en giras posteriores: el tan querido Bardagí, los Clua y Rabassa y el esperado y reaparecido ahora, el maestro Miralles.

   En definitiva, un concierto donde no sólo nos cantó, sino que también nos contó historias como sólo él sabe hacer. Recuerdo entre otras aquella de “si sabré yo cómo son los piratas…” al presentar el pedazo de canción del LP "En tránsito".

   Así fue mi primer concierto y contacto con Serrat. Así me enganché de este encantador de serpientes. Al día siguiente había concierto en La Selva del Mar y fuimos..., al siguiente a…, e hicimos varios conciertos en aquella zona, y en los años sucesivos. Hasta hoy, más de cincuenta… He comprobado más tarde que Serrat es un clásico en la programación veraniega de Peralada, aunque nunca más le vi allí.

   Cuento esto como introducción, para explicar el motivo de mi presencia en el Olímpic de Badalona y es que desde el citado año 1982 no le había escuchado en Cataluña, y tenía mono de escucharle en esa tierra tan querida para mí.

   Por unas dos horas, El Nano desplazó a la Penya del Joventut, y con exquisita puntualidad, 10 de noche, tras haber corrido el riesgo de mojarnos en la larga espera que con habitual paciencia aguantamos a la entrada al pabellón, ya que amenazaba tormenta, aparecieron en el escenario Palau, García, Hernández, Terán y Miralles y tras la consabida y ya conocida introducción donde apuntan un primer lucimiento, aparece el Maestro en medio de un recibimiento apoteósico de éstos que por mucho tiempo y no por esta sola noche son sus amigos.

   Primera sorpresa, a palo seco y sin avisar, “Cançó de bressol”, canción difícil de interpretar donde las haya. La voz perfecta, el temple y todo lo necesario para la interpretación, bien, bien, bien. Cómo se ha engranado esto desde Salamanca. Fue tal la tormenta de aplausos, gritos de cariño y otras flores que sin esperar más dio las buenas noches y dijo entre otras cosas que estaba en su casa y que juntos pasaríamos una noche inolvidable.

   Le siguieron “La bella y el Metro” y “No hago otra cosa que pensar en ti” y esa maravilla que es “Cançó de matinada”, primera vez para mí en directo.

   Más conversaciones con el público, con sus bromas, ahora para presentar a aquellos con quienes estamos pasando la noche y con quien nos estamos jugando los cuartos, los músicos, en medio de los acordes de “Los fantasmas del Roxy”. Habréis adivinado que los monólogos van en catalán, y habréis intuido también que ese idioma lo conozco tras compartir con Paco Martín la Enciclopedia que él compró y que utilizamos para traducir sus canciones y los monólogos citados.

   Avanti concherto, “Los recuerdos”, “El señor de la noche”, buenas ambas, sobre todo la segunda y a continuación más historias, omito los comentarios porque los habéis descrito perfectamente varios cronistas, aunque reiteraré aquello tan real como aquellos que apareciendo en el telediario nos joden la comida, sirve para presentar “La cançó del lladre”, canción que con acierto desempolvó en la gira de "Sombras".

   Otra agradable sorpresa, “Me'n vaig a peu”, con el permiso de los compañeros de asiento inicié el tarareo y ellos me siguieron. Un suave silbido nos anuncia “De cuando estuve loco” a la que sigue “La mala racha”.

   Lo dice en su canción de "sería fantastic", es una característica más de este hombre, ir por la vida sin cumplidos, llamando a las cosas por su nombre. Y tal cual lo que hemos de decir acerca del desastre del Prestige. Nos habla del mar y nos canta dos cancines íntimamente ligadas, en la gira del 84 su orden fue inverso, “Plany al mar” y “Mediterráneo”. También en Cataluña esta última es la que arranca más y más espontáneos aplausos.

   Sin presentación previa y sin Noa canta “Es caprichoso el azar”, sencilla y bonita canción. Y alguien gritó Noa, Noa. Los primeros acordes de “Barcelona i jo” son identificados por el publico que rompe a aplaudir una vez más y que particularmente yo no le escuchaba desde la gira de "Material Sensible".

   Sorpresón a la vista, con el violín en el hombro se acerca Terán a Miralles y cuando yo intuía que llegaba "Bendita música", de forma magistral nos introducen a “La tieta" y por si a alguien le ha colocado en posiciones de nostalgia, nos invita a cantar a coro en el tono que esta canción tomó en el gusto es nuestro, “Hoy puede ser un gran día”.

   En unas notitas que voy tomando observo que vamos por la canción dieciocho, que esto ha ido muy rápido, que lo mejor sería es que se iniciarse de nuevo. Hay que bajar de la nube. Pero este “Tío Juan” como alguien le gritó por allí nos pone en nuestro sitio volviendo a su compromiso terrenal y nos canta “Pare”. Qué deleite, qué gozada.

   La impronta percusión de Paco García nos convoca a gozar pero sabemos que ya por poco, es la canción que tantas veces hemos cantado y acompañado con palmas “Fiesta”, primero se sube, luego se baja. Recuerdo aquel concierto en La Selva del Mar, eran las fiestas.

   Esto que viene a continuación sí lo sabemos. Con el pianista se sitúa al borde del escenario, luego se suman el resto de compañeros. Las manos rojas. Rotas diría yo de aplaudir. Cariño, mucho cariño de sus paisanos, también mío. Y se van. Y la gente sigue. Es el guión, pero tiene su encanto.

   Vuelve el Nano y llama al grupo. Ahora vamos todos juntos a participar. No queremos el final, pero el concierto avanza con “Cantares”. Aplausos, muchos aplausos, y hacen amago de marchar. En esto que nuestro Nano, el gran Joan Manuel Serrat, en el borde del escenario, micrófono en mano, anuncia, cual si de un director de banda festera se tratara: "a petición del respetable" "Qué bonito es Badalona" y esta sí que fue para mí y seguro que para los badaloneses la GRAN SORPRESA. De no haber sido en Badalona es de suponer que nunca le hubiera yo escuchado pasodoble de semejante factura.

   Ya me gustaría a mí disponer de una pluma que supiera transmitir cómo fue interpretada, cómo sonaba en este pasodoble el saxo de Terán. El entusiasmo del respetable. "Torero, torero", se le gritó y es que, aunque de salón, allí hubo un pedazo de torero. Algo nos cuenta Albert Fibla en el Foro: "piel de gallina cuando empezó a sonar 'Qué bonito es Badalona', serratianos, que fue una gozada"

   Se volvieron a marchar. Muchos aplausos y coros de un grupo mayoritario, entre los que me encontraba, pidiendo "Paraules d'amor". Aunque se coreaban muchas otras canciones, volvió con Miralles y tras un largo, larguísimo dialogo con el público, en el que se mostró distendido, agradecido, simpático, interpretativo, donde hubo momentos en que nos partimos de risa, nos propuso cantarla a tramos conjuntamente. La verdad es que salió genial. Lo pasamos fenomenal. Y dimos consensuadamente fin al concierto.

   He asistido a siete conciertos en esta gira de "Versos" (Salamanca (2), Ejea, Bilbao, Madrid y Zaragoza) y el del Olímpic de Badalona, sin duda, ha sido el que más me ha entusiasmado. Porque el Nano estuvo genial. Su actitud con el público fue de una complicidad indescriptible. Disfrutó como si estuviera cantando en un corrillo de amigos, dando participación al público en paraules y cantares, haciendo reiteradas bromas con el público. Sólo le faltó pasearse y cantar entre el público (debiera de pensarlo). Y el repertorio elegido…, sólo él pudo preparar algo así, somos conocedores antes del inicio de cada concierto que serán 22 ó 24 canciones y estas son las que caben y para mi gusto no sobra ninguna, en todo caso sigo esperando por “Helena”. Merecieron la perna los casi mil doscientos kilómetros que me eché al cuerpo.

   Termino de escribir esta crónica cuando sé que el Nano está dando su último concierto de esta gira en Manresa (Barcelona). Espero una crónica de este último lugar de algún buen serratiano, porque pudo haber sido este el lugar donde yo hubiera despedido esta gira. La verdad es que deseaba un concierto en Cataluña. El lunes partirá para Méjico. Nos queda, con la paciencia que siempre nos caracterizó y con entusiasmo esperar a un nuevo disco que yo deseo en catalán.


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