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Concierto en el Palau Nou Congost de Manresa (Barcelona) 10 de Mayo de 2003
Texto de Francesc Serrat (Manresa)
Antes de volver "a las Américas": Fervor, entusiasmo y "buena racha"
Los versos brotaron de una boca que se adivinaba satisfecha. Serrat cumplía en Manresa el sábado 10 de mayo, su último compromiso en España antes de partir, de nuevo, hacia América.
En uno de los pasillos que conducen a los vestuarios del pabellón Nou Congost de Manresa, el cantautor -a pregunta mía- reconoció que estaba satisfecho del desarrollo de la gira y contento también porque se acercaba la hora de hacer nuevamente el equipaje y viajar al continente que tanto quiere.
Se le notaba animado, con ganas de vaciarse, de entregarse.
Parecía un concierto más. No llenó del todo el espacio. Éramos unas 1.700 almas. Se dice que la proximidad de actuaciones recientes podría ser la causa. Serrat siempre llena. Lo hizo en el mismo pabellón colocando 3.500 personas hace tres años y medio, en la presentación de "Sombras en la China". Ahora, no, pero no importa porque las 1.700 personas que había nos entregamos tanto, que no se echó de menos a nadie. Éramos los que queríamos estar. Y esto basta. Hubo mucha comunión, entrega, complicidad...
Repertorio similar al de la gira por España con incorporación de nueve temas en catalán (no estaba la preferida de Paco, "Helena") pero sí "Cançó de bressol", "Barcelona i jo", "Cançó de matinada", "Cançó del lladre", "Me'n vaig a peu", "Plany al mar", "Pare", "La tieta" y “Paraules d'amor", con la que cerró el concierto.
Seis canciones del "Versos", además de "Fiesta", "Mediterráneo", "Hoy puede ser un gran día"... y tres bises.
Los músicos en su punto, sonido perfecto aunque se trate de un pabellón y efecto luminotécnico programado y estudiado meticulosamente, no para cada canción sino para cada pasaje de cada canción, como ya nos tiene felizmente acostumbrados.
En sus alocuciones se refirió a la visita del Papa, al Prestige y a los bandoleros de este siglo que indigestan las comidas cuando aparecen a cara descubierta en el telediario.
Un Serrat en estado de gracia, con una voz perfecta que ya anunciaba que antes de partir para América quería celebrar la victoria europea de su Barça de baloncesto. Ello ocurriría 24 horas después y precisamente el cantautor sería testigo directo: compartió opinión en el puesto de comentaristas de TV3 junto a Lluís Canut y Pau Gasol.
Ahora ya está en su América del Centro y del Sur. Pero sus versos y sus melodías aún se escuchan en la falda de la montaña de Montserrat, en Manresa.
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