Concierto en el Palacio Bellas Artes de México D.F. (México)
18 de Mayo de 2003

Texto de José Antonio Zamora Cué (México D.F.)




SERRAT, ERES ÚNICO


   Tras una larga espera, finalmente vuelve Serrat a México para presentarnos "Versos en la Boca" y dar una gala de cinco conciertos en el Palacio de Bellas Artes en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Como siempre, él fue toda una fiesta y como era de esperarse, el público mexicano se le entregó sin contratiempos, de la misma forma que él lo hizo al regresar en cinco ocasiones en su última presentación del Domingo 18, cundo incluso, el último regreso fue él solo con su adorada guitarra.

   Antes del concierto reflexionaba con mi esposa Montserrat sobre el hecho de que aún cuando Serrat tiene una trayectoria de 37 años, sigue siendo jovial, fresco y propositivo con su trova. De cómo su poder de convocatoria es fuerte y del hecho de que "Versos en la Boca" está entre los diez primeros CD´s de venta en España y entre los primeros de México. Afortunadamente al finalizar el concierto, corroboré lo dicho, Serrat es un catalán, ciudadano del mundo, jovial, fresco y propositivo, que nunca nos dejará de sorprender.

   Comenzó su concierto, en medio de una gran ovación de un público que le sigue y seguirá siendo fiel, con "Bendita Música" para continuar con "La Bella y el Metro" y así llevándonos, durante la primera parte del concierto, por un viaje que ofrecía piezas de su disco más reciente, "Muñeca Rusa", "De Cuando Estuve Loco", "Los Recuerdos", "La Mala Racha" y "Señor de la Noche", aunque nos dejó con las ganas de escuchar "África", tema muy esperado por un sector del público y francamente, por mi esposa y yo. Evidentemente también nos deleitó con viejos temas como "Los Fantasmas del Roxy" de su disco "Bienaventurados".

   Ya entrando hacia la segunda parte del concierto, que dicho sea de paso se efectuó de un tirón, Serrat nos regaló una interpretación tanto vocal como actuada de esa gran pieza que es "Disculpe el Señor" del disco "Utopía", que con los nuevos arreglos de Ricard Miralles suena extraordinariamente suculenta y a diez años de su aparición hizo vibrar a todo Bellas Artes con esa gran frase con la que finaliza que es "... que Carlos Marx está muerto y enterrado", recordándonos que las canciones de Serrat son tan vigentes hoy como nunca. Fue memorable el encanto que le imprimió Serrat con "actuación y gesticulación" de cada frase que va narrando la letra. Algo muy comentado y valioso.

   Hasta este momento Serrat nos tenía cautivados con su elocuente interpretación de cada canción y con su gran sentido del humor, no sólo de sus letras sino en cada anécdota que nos hacía reír. Cabe destacar su gran ingenio para presentar a sus músicos. Por cierto, hay que destacar a tan valioso quinteto que están más maduros musicalmente hablando y más acoplados que nunca. Tengo que decirlo, jamás había escuchado a cinco músicos tan sólidos, acompañando de forma tan precisa como éste dirigidos por Ricard Miralles, que está como en los viejos tiempos; David Palau en la guitarras; al bajo Álex Hernández; Alejandro Terán en la viola, saxo y clarinete y el baterista Paco García. Ellos le permitieron a Serrat ser cantautor, narrador y poeta.

   Continuando con el concierto, entramos a la parte pletórica del mismo, cuando canta "Qué sería de mi" finalizando así su "Versos en la Boca" y comienza a darnos aquellas viejas canciones que tanta alegría y reflexión nos han dado, como son "Mediterráneo", "Penélope", "Hoy puede ser un gran día", Cançó de bressol" para finalizar con "Fiesta".

   Pero no finalizaba todo ahí, la ovación del público hizo que Serrat regresara una, dos, tres, cuatro y cinco veces a cantar. En su primer "encore" o regreso, nos deleitó con "Cantares" que fue interpretada por el público que conformaba el lleno total de Bellas Artes y al voltear a ver los demás asistentes me di cuenta que no era el único cantando con los ojos llorosos y emocionado. Esta es una canción, junto con todas las demás que significa un recuerdo importante. Siguió con "La Saeta" para en su segundo encore brindarnos "De un mundo raro" de José Alfredo Jiménez. En sus demás salidas nos cantó "Helena" y "Lucía". Finalmente salió por quinta y última ocasión, solo con su guitarra, diciéndonos "qué chingones sois" y cantarnos "Que va a ser de ti".

   Nuevamente Joan Manuel Serrat se brindó al máximo en México, un país que "tanto lo quiere y que él tanto quiere" como él mismo dijo a su llegada. Finalmente, como decimos en México, Serrat se pasó "como Juan (Joan) por su casa".

   Serrat eres único y lo sabes. Gracias por la tarde mágica que nos hiciste pasar, especialmente a Montse y a mi. Hoy puede ser un gran día, duro con él.


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