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Concierto en el Teatro Galerías de Guadalajara (México) 20 de Mayo de 2003
Texto de Sergio Bross (Zapopan, Jalisco - México)
BENDITA MÚSICA
El regreso de Miralles, además de él, cuatro maravillosos músicos, un Serrat dispuesto y entregado, una voz esforzada y puntual que cumplió... todo ello para una velada estupenda. El escenario nos dio la bienvenida a las 8:20 P.M., diez minutos antes de la hora anunciada para el inicio de la función.
El piano de media cola, y la disposición de instrumentos acústicos, entre ellos una viola, un saxofón, un clarinete... Todo "preludiando" un concierto totalmente a la Miralles. Los sintetizadores de Kitflus, brillaron... por su ausencia.
A las 8:30, apenas la "primera llamada". Un calor agobiante (de mayo) en la ciudad, que el aire acondicionado del Teatro Galerías no terminaba de paliar. Un calor intenso en el alma, por el reencuentro con el maestro.
Segunda llamada a las 8:35... a las 8:40... el esperado anuncio: tercera llamada... tercera... comenzamos.
Salen los músicos uno a uno: David Palau, Alex Hernández, Alejandro Terán, Paco García, inmediatamente después Ricardo Miralles, que recibe una ovación que sólo fue superada unos segundos después, cuando Joan Manuel Serrat sale al escenario.
Mi ubicación, en la tercera fila al centro, me pone a muy pocos metros del maestro, veo sus gestos, está dispuesto.
"Bendita música"... en una versión a la que la viola de Alejandro Terán, junto el bajo "electroacústico" de Alex Hernández, da una vida maravillosa.
Las canciones del álbum de "Versos en la boca" se suceden, apenas y alternadas con otras de álbumes pasados.
"De cuando estuve loco", donde se extrañaron las guitarras flamencas del Niño Josele y Pedro Javier González, sin que David Palau dejara de hacer un buen esfuerzo. "La bella y el metro"..."Muñeca Rusa"..." Los recuerdos".
Desde luego "Los fantasmas del Roxy" llegaron pronto, y con ellos, la presentación de los músicos. "Más vale apurar esas cosas -dijo el maestro- porque uno nunca sabe."
"Hoy puede ser un gran día" llegó con evocaciones de aquél maravilloso álbum "En Tránsito" y en verdad que este fue un gran día para reencontrarse con tantas y tantas canciones que han ido escribiendo el libro de nuestras vidas.
"Disculpe el señor" con un arreglo completamente "Miralles" le dio una frescura maravillosa a la canción que la hizo sonar distinta. "La Cançó del lladre", única en catalán, fue interpretada íntimamente sólo con Miralles al piano, Terán en la viola, y Serrat en la guitarra y voz... ¡maravillosa!
Aquí vale la pena recordar toda la alegoría que hizo el maestro sobre el "ladrón" que habla en la historia y cómo va narrando sus fechorías, para que todo mundo entienda.
El público serio y reservado, promediando los 50 años, en un Teatro a su máxima capacidad, sólo gritó al final... para pedir los "bises"... los esperados "encores". Hubo tres: "Qué sería de mí" (a mi gusto una de las canciones menos afortunadas de "Versos en la boca"), pero al final la apoteosis... "Cantares" y "La Saeta"... nunca sabré si el maestro hubiera salido de nuevo... Simplemente ya no se le requirió más.
Quizá todo para esperar que nuestra nueva cita... dentro de dos años, vuelva a ser cabalmente cumplida por todos los convocados.
La butaca aún me retiene, me resisto a ponerme en pie y salir, los ecos de cada una de las canciones siguen resonando en mis oídos... jamás escucharlas en un disco es lo mismo que ver al maestro cantarlas... ¡cuántas veces he pasado por esto mismo! me resisto a contarlas... prefiero cantarlas... desde aquel lejano 1971, cabalmente cumplida cada una de estas citas con las canciones, las ideas, el maestro.
Finalmente aterrizo, es hora de regresar al mundo cotidiano, a las cosas del trabajo, del amor, de la vida... aunque siempre con la convicción de que se pueden ver y vivir a través del filtro del arte y la poesía.
¡¡BENDITA MÚSICA!!
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