Concierto en el Zócalo de México D.F. (México)
31 de Mayo de 2003

Texto de Edgar Ibarra (México D.F.)




SERRAT VIENDO AL SUR


   A las 20:00 horas en punto en el centro de la Ciudad de México el cielo gris presagiaba la posibilidad de lluvia y sin embargo la gente no se movía de la Plaza de la Constitución, mejor conocida como el Zócalo.

   La expectación de que el concierto iniciara crecía conforme avanzaba el tiempo. A pesar de que los organizadores habían previsto (animaban al público con música de Emmanuel, un cantante mexicano de baladas y pop) y algunos en son de broma gritaban y aplaudían: “Emmanuel, Emmanuel”.

   A las 20:10, las luces de la escenografía y empezaron a encenderse, así como la Catedral Primada de México era iluminada por tonos rojos, amarillos y violeta.

   El escenario del concierto, compartía la plaza con un campamento. Días antes trabajadores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (el sindicato magisterial disidente) habían tomado el Zócalo capitalino demandando la instalación de una mesa de diálogo nacional para resolver sus problemas.

   De esta forma la explanada se dividió en tres partes al este y oeste de la plaza una serie de improvisadas tiendas de campaña instaladas con hule y palos en las que acampaban los miembros de la CNTE, y en el centro de la explanada en un espacio de aproximadamente 30 x 100 metros los fanáticos aplaudían y esperaban impacientes a Serrat, quienes ya habían invadido hasta la calle de 20 de noviembre.

   Finalmente, la Catedral sirvió como pantalla, y en ella se proyectaron las sombras de gente caminando con instrumentos musicales. El concierto estaba por empezar. A las 20:25 los acordes de “Mediterráneo” se escucharon y la gente se estremeció.

   Es importante mencionar la localización del Zócalo capitalino, es una plaza rectangular donde residen algunos de los edificios históricos y las sedes de los poderes de México. Al norte de la plaza está la Catedral Metropolitana de México; al este el Palacio de Gobierno, sede del poder Ejecutivo Federal y al sur del mismo la Suprema Corte de Justicia y al sur los dos edificios del Gobierno del Distrito Federal, el gobierno local de la Ciudad de México.

   Bajo la plaza yacen los restos de la antigua ciudad de los Mexicas (Aztecas), en ella se conmemora año tras año la fiesta de independencia (15 de septiembre), la fiesta más importante para México.

   Es la misma plaza donde se han presentado grandes artistas mexicanos, como Los Tigres del Norte y Juan Gabriel o aquellos internacionales como Luis Eduardo Aute y Pablo Milanes.

   Serrat saltó mirando al Sur y saludando al sur, hacía la América Latina que tanto quiere a Serrat. A "Mediterráneo" le siguió “Me gusta todo de ti” y “Muñeca rusa”.

   Fue entonces cuando Serrat saludó a México, se dirigió al pueblo de México, a la Plaza del pueblo (el Zócalo), saludó a los trabajadores de la educación instalados en la plaza y a todo su público. “Salvo algunas excepciones que no voy a nombrar ...por chingar”.

   Chingar es la palabra favorita de los mexicanos, es verbo, sustantivo, adjetivo, y tiene acepciones incluso contradictorias. De la forma que la usó Serrat quiere decir por molestar.

   El concierto se siguió desarrollando. Sin lugar a dudas subió de intensidad cuando dijo que cantaría algunas canciones de Machado y de Miguel Hernández. Comentó que al leer a Machado y a Hernández no había resistido la tentación de ponerle música a sus poemas y que el pocas veces se ha resistido a una tentación, “es más, yo no recuerdo nunca haberme resistido a una tentación”, dijo y entonces interpretó con maestría “Llanto y Coplas” y “Para la Libertad”.

   A las cuales le siguieron “Los recuerdos” y cuando llegó “Penélope”, sin lugar a dudas la canción favorita de México, el concierto se tornaba muy emotivo.

   A lo largo del concierto la gente pedía a gritos dos canciones ("Cantares" y "Señora"), pero Serrat parecía que nunca iba a complacer al público.

   El concierto siguió con “Disculpe el señor”, “Pueblo Blanco”, “El cigarrito” y cuando se oyeron los tamborazos de “La Fiesta”, la gente supo que el concierto había llegado a su fin.

   Al concluir de cantar "La Fiesta", Serrat agradeció al público que se congregó en el Zócalo diciendo “Muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido”, frase utilizada por uno de los cantantes populares mexicanos más queridos: Pedro Vargas, el Samurai de la canción. Le dio las gracias a Tlaloc, dios mexica de la lluvia, ya que el agua no cayó sobre la plancha del Zócalo.

   E iniciaron los encores. Apareció una vez para cantar “Cantares”, después “Un mundo raro”, “Aquellas pequeñas cosas”. Pero el público seguía pidiendo "Señora".

   “La Saeta”, y se retiró, el público lo volvió a corear para pedir que regresara. Serrat salió e hizo señas de que quería dormir y se volvió a meter.

   La gente lo exigió y salió, la gente seguía necia pidiendo "Señora" y Serrat explicó que esa ya no la canta “le prometí a la Señora que no la volvería a cantar cuando nacieron los nietos”.

   Y cantó “Lucía”, canción que se vio interrumpida cuando un miembro del público aventó un suéter gris a los pies de Serrat, a lo cual el Nano tomó la prenda y preguntó: “¿no tendrán uno de mezclilla?”, en ese momento lanzaron una gorra amarilla misma que se puso en la cabeza y concluyó la canción y el concierto.

   La gente llena de sueños se retiró después de escuchar un concierto de Serrat emotivo, lleno de éxitos y canciones nuevas.


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