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Concierto en el Teatro Nacional de Guatemala (Guatemala) 17 de Junio de 2003
Texto de Moisés García (Guatemala)
“Joan Manuel, los Guatemaltecos somos testigos de que eres único”
Los guatemalatecos fuimos testigos una vez más de la singularidad y de la grandeza del Catalán de Oro. Juan Manuel Serrat. La noche del 17 de junio se tornó lluviosa en la capital de Guatemala, había mucho tráfico lo que puso ansiosos a todos los serratianos de estas tierras porque llegaba la hora del concierto y parecía difícil llegar con puntualidad a tan esperada cita.
Con la ayuda de Dios, llegué al Gran Teatro Nacional a las 20:00 horas, había un grupo de artistas locales que se presentaron de 20:00 a 20:30 como una antesala al magno evento: el encuentro con Joan Manuel que desde hacía tres años no venía a nuestras tierras.
Al fin el esperado momento. Entran los músicos a sus lugares y toman sus respectivos instrumentos, encabezados por el maestro Ricard Miralles, y luego de una breve introducción las luces enfocan a una de las puertas del escenario y aparece vestido totalmente de negro, canoso, y con el pelo largo, pudimos apreciar en su físico sus 38 años de exitosa carrera artística. Todos aplaudimos emocionados.
Inicia su recital con la bella poesía dedicada a la música: “Bendita Música” y luego comienza el desfile de canciones de su nuevo disco "Versos de la Boca", entona “La Bella y el Metro”, “De cuando estuve loco”, “Muñeca Rusa”, “La Mala Racha”, “Es Caprichoso el Azar”, “Qué sería de mí”, “Señor de la Noche”.
Este hermoso ramillete de novedades lo alternó con clásicas canciones de otros discos, fue impresionante la interpretación de “Penélope”, “Lucía”, “Hoy puede ser un gran día”, “Cantares” (la cual fue acompañada por todo el público presente), “Mediterráneo”, “Los Fantasmas del Roxy”, “Disculpe el Señor”, “No hago otra cosa más que pensar en ti”. También nos regaló “Llanto y coplas” y “Para la Libertad”, como el mismo Serrat dijo, "tengo que compartirles mis tentaciones de poner música a versos ajenos, pero al fin, las tentaciones se hicieron para caer en ellas" comentó en forma jocosa y divertida, nuestro amigo Serrat.
También tuvimos el privilegio de escuchar “Canción del Ladrón” interpretada en catalán. Como introducción a este precioso canto el Catalán de Oro elaboró una comparación poética de los ladrones del siglo XVIII (la época en que fue escrita la canción) y los ladrones de hoy. El lleno completo del Gran Teatro Nacional quedó asombrado, y muerto de risa al escuchar la certera comparación y diferenciación, uno de los más brillantes pensamientos fue "los ladrones del siglo XVIII se cubrían el rostro para asaltar no porque la gente no supiera quines eran, sino porque les daba vergüenza, hoy día los ladrones salen en la prensa, en la televisión y se ríen.." En este punto del concierto tuvimos una pequeña sorpresa de nuestra madre naturaleza quien a mitad de canción nos sorprendió con un fuerte temblor (en Guatemala, en época de invierno se activan las fallas tectónicas provocando fuertes temblores), el público se asustó pero luego recobró la calma y continuó sumergido en las bellas notas de la “Cançó del Lladre”; yo en lo personal creo que la naturaleza dijo: "Estoy presente en el concierto", sobre todo con este cantante y trovador que tanto la ha defendido en sus poemas tales como "Plany al Mar" o "Padre" (ambas en catalán).
Transcurridas cuatro canciones, presentó a sus músicos, en esta ocasión dijo: "les presento a mis músicos al principio del concierto y no al final, porque en estos tiempos tenemos que saber, o al menos el nombre, de con quien pasamos la noche". Todo el público se rió con gusto y satisfacción de esa idea tan jocosa y tan acertada.
Luego de repetidas ocasiones en que el público pidió otra intervención del amigo Serrat, el Catalán de Oro y sus músicos se retiraron definitivamente a las 23:00 hrs.
La lluvia aún continuaba, pero la vida es diferente cuando ha sido refrescada por los versos y las notas de un trovador de tan singular y única talla como nuestro gran amigo Joan Manuel Serrat.
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