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Concierto en el Teatro Nacional de Guatemala (Guatemala) 17 de Junio de 2003
Texto de Juan Morales (Guatemala )
ESTUVO TAN BUENO QUE HASTA TEMBLÓ...
La cita fue en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, una lluvia pertinaz caía sobre la ciudad de Guatemala, el trafico estuvo duro para llegar debido a la lluvia, abrieron las puertas puntualmente (cosa que no sucede normalmente en Guatemala), estuvo bueno para calmar un poco la ansiedad, talonearon un grupo nacional nuevo pero de viejos cantantes que hicieron un ensamble interesante con canciones populares y propias cantadas a capela y algunas otras acompañadas solo por el piano.
Liberados los nervios se levanta el Telón y ahí está como siempre Serrat, el único, una gran ovación y un abrazo inmenso a todos los asistentes desde su lugar en el escenario y música, “Bendita Música”... El público se le entrega al primer momento.
De las canciones, su secuencia, no tenemos mucho que hablar ya que según he leído no cambia mucho entre país y país durante la gira, de sus monólogos verdaderamente hasta escuché palabras fuertes, que son las que se usan normalmente en contra de los bandoleros modernos.
Para la anécdota está que mientras cantó “La canción del ladrón” se sintió un temblor en el teatro del cual no sé si Joan Manuel y sus músicos se llegaron a percatar, pues los asistentes nos vimos las caras y un poco de ronroneo en la sala que duró unos segundos nada más. Para culminar el cuento alguien dos filas atrás comentó: “si muero, moriré feliz”. Por lo demás la canción terminó, a Dios gracias, sin incidentes pues los del escenario siguieron sin problemas ni interrupciones (los temblores son cosa común en Guatemala).
Volviendo al concierto causó una excelente impresión el grupo de músicos encabezados por el maestro Miralles, a quien sin darme cuenta he extrañado por el sonido que le da a las piezas de Joan Manuel, especialmente en “Disculpe el Señor” en donde hace que un arreglo singularmente espectacular; punto y aparte con Palau en la guitarra. Sobresaliente y es un show aparte, sin desmérito del resto de personas.
Al final en el concierto fue como transitar una carretera que nos lleva del presente a recuerdos pasados, uno muy atrás en la memoria y otros más recientes, especial atención para “Los Fantasmas de Roxy”, una muy querida pero poco sonada por estos lares, que hizo que provocara una reacción especial en la gente, aparte de las ya consentidas “Mediterráneo”, “Para la Libertad”, “De cuando estuve loco”, “Señor de la noche”, “Es caprichoso el azar” y el recorrido de ida y vuelta sin parar de sentir toda la velada, hasta que llega el “Hoy puede ser un gran día” y “La Fiesta” en donde la audiencia antes del fin le pide que por favor éste no llegue nunca, y con la sonrisa a flor de piel, da un abrazo y se retira para regresar a cantar “Cantares” y “Pueblo Blanco”, luego la gente insistió: "¡otra, otra!" para terminar con “Lucía”, creo que como decimos aquí: “nos faltó mosh” ya que creo que pudo haber salido una vez más. De todas formas fue algo espectacular, un evento que en este país no se repite con la frecuencia que quisiéramos (pues no es todos los años).
Luego pudimos un grupo ir tras bambalinas en donde como siempre y de buen ánimo nos saludó a todos (nos autografió las fotos del momento que compartimos el día anterior) y se despidió con los aplausos de miembros de la prensa y varios espontáneos que logramos colarnos, de momento cruzamos palabras con Palau quien me pareció un tipazo y compartió algunas experiencias y también con el maestro Miralles quien es un tipo bastante más reservado.
Este es un breve relato de lo que fue mi experiencia en el concierto, del cual uno nunca tiene suficiente.
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