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Concierto en la Universidad de Valencia (Venezuela) 28 de Junio de 2003
Texto de Francisco Vázquez Trenard (Valencia)
Y todo lo que comienza... termina...
Aun frescos en la mente, los recuerdos del contador (en inexorable cuenta regresiva) de esta bendita pagina señalando el comienzo de la gira “Versos en la Boca”... corrían los primeros días del mes de Octubre del 2002 y nos aprestábamos a descubrir la tan espera “nueva entrega” de “nuestro” querido Joan Manuel... primero toda la geografía española... luego... nuestra querida “tierra de gracia”.
...De regreso a su amada patria y por ultimo de nuevo por estos lados del planeta para cerrar en Valencia... Venezuela... el escenario... la futura Aula Magna de nuestra máxima Casa de Estudios... al igual que en casi todos los “no sé cuántos” conciertos de la gira... la expectativa se apoderaba de todos los presentes en la sala y aquel bullicioso ronroneo de pronto dio paso al silencio cómplice...
Entró el maestro y se dejan oír los acordes de “Bendita Música” (1994), seguida de “La Bella y el Metro” (2002); aquí hace su primera pausa para saludar a los asistentes, agradecernos “el haber escogido esa noche de nuestras vidas para compartirla con el” ...Y bueno, la respuesta no se hizo esperar... una larga ovación llenó el ambiente para luego oír “No hago otra cosa que pensar en ti” (1981), “Muñeca Rusa” (2002) y “Los Fantasmas del Roxy” (1987)... Nuevamente hace un alto y ahora nos presenta uno a uno a sus privilegiados músicos, -explicación de por medio- de por qué presentarlos al principio y no al final como acostumbran otros: “ya saben, en estos tiempos debe saber uno con quien va a compartir la noche” de seguidas, nos regaló “De cuando estuve loco” y “Señor de la Noche” (2002) para luego hablarnos de las tentaciones y lo fácil que le ha sido a él sucumbir ante ellas para ponerle música (y bien que lo ha hecho) a poemas de Antonio Machado, Miguel Hernández o Mario Benedetti, entre otros. De Miguel Hernández nos regaló “Para la Libertad”, cosa que nos recordó a los asistentes, lo preciada que resulta ser ésta cuando se ve amenazada como está en estos tiempos- seguida de “Los recuerdos” (2002) “Mediterráneo” (1971) y su primera interpretación en catalán “Cancó del lladre” (1967)...
Breve pausa y se oyen los acordes de la querida “Penélope” (1969) interpretada por todos los presentes que la hicieron suya... para luego dar paso a que Serrat invitara a cantar a dúo a nuestra venezolanísima María Rivas con “Es caprichoso el azar” (2002). Largos aplausos se hicieron oír interrumpidos solos para escuchar “Dondequiera que estés” (1998) y bueno. Comenzó la inexorable cuenta regresiva nuevamente, pero ahora... del concierto final de esta larga gira en la que el Maestro nos regaló, como siempre, sus mejores poemas e interpretaciones, de seguidas “Disculpe el señor” (1992) y “Cantares” cantada a dúo con cada una de las dos mil y tantas almas que de pie ovacionaron nuevamente al cantante que pleno de gozo se retiró por unos instantes para regresar. Y a solas sin sus músicos, contarnos con un dejo de tristeza lo que representa para él esta ultima presentación de la gira... dar gracias a la vida a quien cariñosamente llamó “Cabrona vida” que le permitió nuevamente compartir con todos nosotros, lo que a él mas le gusta hacer y agradeció nuevamente a todos los que con él se suben al escenario para hacer posible este maravilloso trabajo, mención especial a su representante aquí en Venezuela, señora María Gómez quien por los últimos 30 años ha hecho posible estos íntimos encuentros entre Serrat y su público.
Dicho esto, apareció nuevamente el cómplice mayor Richard Miralles y se dejó oír, acompañada por un impecable piano “Aquellas pequeñas cosas” (1971) y nuevamente de pie todos para despedir a Joan Manuel quien sucumbe a la tentación de complacernos y hace entrar nuevamente a sus compañeros, quienes luego de darse todas las muestras posibles de cariño entre ellos, dejando ver un gozo y una satisfacción única de quien, hace de lo que le gusta su trabajo, se aprestan a regalarnos a modo de ñapa “La Saeta” (1968)... las luces encendidas, todos de pie y un sólo aplauso acompañado de todas las muestras posibles de cariño, solidaridad, entrega y complicidad con quien por una noche nos dejó hacerle suyo, aun cuando nos quede claro que nuestro querido Joan Manuel le pertenece a todo ese mundo de habla hispana al que él se ha entregado a lo largo de estos últimos 40 años...
¡¡ Dios te bendiga, amigo, y que regreses pronto !!
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