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Conciertos en el Palau Sant Jordi de Barcelona 3 y 4 de Diciembre de 2003
Texto de Carlos Gracia Escarp (Sant Cugat del Vallès, Barcelona)
EMOCIONES SINFÓNICAS
Paco Martín me pidió que hiciera la crónica del segundo concierto de Barcelona, aunque después de asistir a los dos recitales se mezclan en mi memoria todas las sensaciones vividas y me resulta difícil separarlos para expresar sólo una parte de este conjunto de emociones, indisociables ya en mi memoria, pero trataré de hacer ese pequeño esfuerzo... Sirva entonces esta crónica para dar testimonio del segundo concierto aunque con alguna referencia al primero:
Buscando un título para esta crónica pasaron por mi cabeza cosas como “Grande, grande, grande” o “Espectacular, espectacular”, en ambos casos inconscientemente reiteraba el elemento superlativo tras la grata imprensión que merece en su conjunto el espectáculo presentado y como siempre la inquebrantable muestra de adhesión de su público, entregado desde la primera nota como es habitual en cualquier concierto del maestro. También pensé en titularlo “Por muchos años” como deseo último y como reflejo de la satisfacción que me produjo presenciar el estreno de esta nueva gira sinfónica, uno siempre quiere más Serrat, que no pare jamás de crear y de emocionar. Finalmente decidí acabar con mis dudas y llamar a esta historia “Emociones sinfónicas”, más claro no puedo ser.
El estreno tuvo lugar en dos noches desapacibles en que se anunciaba chaparrón, ya bien entrado el otoño, tiempo de lluvia, oportuno momento para iniciar esta gira del disco Sinfónico, el otoño refleja bien ese ambiente que le sienta tan bien a las canciones de Serrat y es una época especialmente adecuada para disfrutarlas. Uno espera siempre en los conciertos de Serrat esa dosis de emociones y vivencias compartidas que no pueden faltar a la cita, pero esta es una ocasión especial y las emociones se nos presentan sinfónicas, un nuevo tratamiento de las canciones que no deja de suponer un riesgo teniendo en cuenta la delicadeza del repertorio escogido y la huella imborrable que han dejado ese conjunto de obras maestras -aquellas pequeñas cosas- en nuestras vivencias.
Este espectáculo de presentación del disco es completamente diferente en su planteamiento a los que nos tiene acostumbrados nuestro hombre a lo largo de su ya dilatada trayectoria por los escenarios del mundo, tanto por el acompañamiento orquestal como por la dificultad que supone cantar con un registro distinto al que utiliza y además con el riesgo añadido de presentarse con una orquesta diferente en cada ciudad, ahí es nada.
Este proyecto se ha calificado generalmente como el disco regalo de Serrat en su señalado LX aniversario, pero estoy seguro que finalmente acabará siendo una pieza más en el conjunto de su obra, una obra con unas características muy especiales y que pocos artistas se pueden plantear realizar a lo largo de su carrera artística.
Por cierto, hago un inciso y aprovecho la coincidencia con tan simbólica fecha para rendir mi homenaje personal y mi felicitación más sincera en esta celebración, no se cumplen 60 años cada día, por muchos años.
En lo personal, el hecho de coincidir en estos conciertos por vez primera con Paco y con otros amigos de la web ha cambiado mi habitual forma de vivir esa historia conocida. En esta ocasión los conciertos han pasado de ser una vivencia íntima y personal a ser una experiencia compartida y colectiva, con la ocasión de poder comentar los detalles más destacados y de compartir esas primeras impresiones en caliente. Además los conciertos han sido una buena excusa para conocer buena gente y hacer nuevas amistades.
Vengo disfrutando en vivo de cada gira de Serrat desde hace unos 25 años, aunque no recuerdo con certeza cuando fue la primera vez de esta bendita adicción, esa es por edad mi perspectiva histórica, una distancia de recorrido medio en relación a la carrera de Serrat y sin embargo siempre se encuentra uno con novedades. Después de tantos discos y giras, éste representa como ya he comentado un nuevo reto para Serrat con algunas coincidencias en relación con su proyecto de “Banda sonora d´un temps, d'un pais”, aunque con otros matices. Ese disco doble también lo presentó a lo grande, en dos sesiones únicas en este mismo escenario del Palau Sant Jordi. Con esta nueva propuesta vuelve a dar un triple salto mortal y sale victorioso como la primera vez, pero con unos cuantos años más a sus espaldas. Ambos espectáculos han sido punto de encuentro de todos sus amigos, en ambos estaba acompañado por su público, eso siempre, pero también por toda su gente, digamos la más próxima en lo personal, hecho excepcional que sólo he presenciado con motivo de estas dos presentaciones y que demuestran la especial circunstancia que han rodeado a ambas creaciones.
Serrat se dará el gran gustazo de pasear estas canciones vestidas de nuevo con una compañía diferente en cada lugar, el gusto será en esta ocasión sólo suyo, esta vez compartido en exclusiva con Ricard Miralles que le acompañará al piano en cada escenario, una pareja de hecho que esperemos sea la definitiva hasta el último de sus discos, que sea por muchos, muchos discos, eso sí... Del Serrat Sinfónico que es la base de este proyecto se han podido escuchar opiniones para todos los gustos, en ocasiones completamente divergentes, diametralmente opuestas y de las que hay buena muestra en el foro de esta página, van desde el apoyo más entusiasta hasta la crítica más ácida. Yo me incluyo en el primer grupo, el de los incondicionales, a estas alturas de la película la vida me ha enseñado en este asunto y otros muchos a valorar de forma positiva y a mostrar mi agradecimiento a quien tanto debo, a quien me ha enseñado a crecer como persona y me ha acompañado durante toda la vida con sus canciones.
Y en este momento aplaudo su valor en la decisión de recuperar algunas de ellas para darles estos aires nuevos y en algunos casos devolverlas a la vida, refrescándolas con nuevos perfumes y matices que las hacen crecer, gracias a los arreglos de Joan Albert Amargós con la excelente ejecución por parte de la OBC, y valoro también muy positivamente el hecho de regrabarlas con su nueva voz presente que añade el poso que da la experiencia y el oficio de tantos años, algunas de ellas como “Cançó de matinada”, “Pare”, “El carrusel del Furo”, “Mi niñez” o “Pueblo blanco” han conseguido volver a la vida con más colores, otras están cantadas mejor que nunca en estas nuevas versiones como “Mediterráneo”, “El meu carrer” o “Bendita música”.
El riesgo está presente en esta nueva concepción de las canciones porque la mayoría las llevamos muy dentro como parte de nuestra memoria y de nuestras vidas, los cambios son a veces difíciles de digerir, yo confieso que cuanto más escucho este disco más disfruto con él, después de ver su magnífica presentación en directo, no me cabe la menor duda de que este disco acabará con el tiempo convenciendo a sus actuales detractores (nostálgicos de glorias pasadas), poco a poco y si no, tiempo al tiempo...
Formo parte de esa mayoría de la población que lamentablemente no está familiarizada con la música sinfónica y esta puede ser una buena ocasión para acercarse a ella, no sería la primera vez que surge ese interés por algo a lo que no he tenido la oportunidad de disfrutar por diferentes motivos y es precisamente Serrat -mi experiencia así lo demuestra- quien hace de puente abriendo nuevos caminos hacia otras propuestas musicales a los que uno no está habituado.
Paso a relatar mi impresión del concierto, de los conciertos...
Palau Sant Jordi, 16.000 espectadores en cada uno de los conciertos, con las entradas agotadas tras la gran promoción llevada a cabo desde el pasado mes de septiembre por El Periódico de Catalunya, ya que como es sabido los conciertos de Serrat en Barcelona formaban parte de los actos de conmemoración del XXV aniversario del diario. El escenario vestido para la ocasión con una gigantesca pajarita, con el fondo dando juego según la canción, a veces cortinaje con pliegues en color blanco, a veces en negro lleno de puntos luminosos, un escenario muy al estilo de los años 60, con una ligera inclinación en descenso con las gradas laterales sobre la que se situaba la orquesta, una presentación evocadora de los aires de elegancia de los grandes espectáculos musicales de antaño.
El primero de los conciertos lo presencié desde la tribuna situada al lado derecho del escenario, lugar que me daba una perspectiva general muy buena en relación a todos los protagonistas del espectáculo y al público en general del Palau Sant Jordi. Desde las alturas no apreciaba el gesto cercano, de imprescindible observación en los conciertos de Serrat, pero disfruté enormemente observando las evoluciones de la orquesta y la expresión de Serrat a través de la pantalla de video gigante que estaba cerca de donde me encontraba. El sonido perfecto, la voz de Serrat fantástica, mejorando el par de temas que en el disco no alcanzan la perfección vocal en la grabación realizada. En el segundo recital la cercanía que me ofrecía la fila 8 de platea me hizo disfrutar bastante más del espectáculo en directo, del tú a tú clásico más factible en pequeños teatros, que es como de verdad a mí me gusta verlo.
Los dos conciertos fueron exactos en cuanto al programa dividido en dos partes con un descanso:
Primera Parte: Barcelona i jo, Mi niñez, Princesa, Cançó de matinada, Herido de amor, La bella y el metro, Aquellas pequeñas cosas, Pare, Barquito de papel, Temps era temps, De cartón piedra.
Segunda Parte: Mediterráneo, Bendita música, Fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys, Es caprichoso el azar, Pueblo blanco, Seria fantàstic, Com ho fa el vent, El carrusel del Furo, El meu carrer, Cantares.
Bises: Paraules d'amor, La saeta, Barcelona i jo.
Como novedad respecto al disco, destacar la inclusión de las versiones sinfónicas de “Barcelona i jo”, “El meu carrer”, “Temps era temps”, “Paraules d'amor” y “La saeta”. Dignos de mención los arreglos de Amargós para estas canciones no grabadas en el disco, razón de peso para que estos conciertos sean editados en formato DVD, para el disfrute de los serratianos del mundo entero que se perderán esas nuevas versiones de las canciones inéditas y el dúo con Noa, una oportunidad perdida si no se materializa ese casi obligado regalo de Serrat a su público. Después de todo los conciertos han sido un éxito y su difusión comercial sería una gran idea, la culminación de este proyecto sinfónico...
Hay que decir que en directo desaparece esa distancia que se aprecia en la grabación discográfica, una distancia entre voz y música que a mi entender se va limando tras varias audiciones. Ese era uno de los retos para los conciertos y se lleva un sobresaliente por el magnífico resultado del conjunto, engranados a la perfección voz y orquesta, en perfecta armonía en un trabajo magnífico del equipo técnico de sonido.
Entre los extras Serrat incluyó también la versión acompañado sólo por el piano de Ricard Miralles de “Seria fantàstic” y “Com ho fa el vent”. Estas dos canciones sin el acompañamiento orquestal fueron el contrapunto al programa sinfónico y dieron el toque más íntimo habitual en otros conciertos del Nano, ofreciendo un interesante contraste en relación al resto del espectáculo ofrecido. El único extra que finalmente no se materializó en ninguno de los dos conciertos fue la reaparición de la esperada “Helena”, lástima, seguirá para siempre entre bolitas de alcanfor con sus sonoridades de juventud.
Como novedad en el segundo concierto destacar una grata sorpresa, la aparición en el escenario de Noa con su bellísima voz para interpretar a dúo la delicada canción “Es caprichoso el azar”, para muchos la voz de Noa es ya imprescindible en esa pieza que gana matices con el dúo. Noa ya fue anunciada en broma por Serrat en el primero de los conciertos, pero después aclaró que se encontraba en Baltimore pasando frío, finalmente apareció en la segunda noche, por suerte para los presentes, es una canción emocionante hasta la lágrima, por lo menos en mi caso.
Por otra parte, la única novedad a su repertorio que Serrat incluyó en la grabación del disco fue el lorquiano “Herido de amor”, un gran acierto, pieza a la que Serrat puso música para el disco de Ana Belén en honor al poeta granadino, canción que en ambos conciertos dedicó a Ana Belén, presente en el estadio la primera noche.
Destacar el homenaje que rindió a su ciudad, Barcelona. Ambos conciertos los abrió y cerró con la canción “Barcelona i jo”, en un guiño que Serrat le hizo a sus paisanos y que multiplicó al incluir también canciones que hablan de sus orígenes como “El meu carrer” y “Temps era temps”.
Decir que en estos conciertos de Barcelona, Serrat compensa la selección que grabó para el disco y equilibra un poco la relación de canciones en castellano y catalán (14 a 9), detalle que se agradece sobre todo en Catalunya, después de tantos años sin grabar un solo disco en catalán y que su público espera con impaciencia...
En el primero de los conciertos sorprendió gratamente la calidad vocal, la fuerza y la energía de Serrat que mejoró prácticamente todos los temas del disco. En el segundo concierto se notó el esfuerzo del primer día y la voz se notó un poco más cansada lo que influyó en la ejecución de algunas de las canciones que requerían mayor esfuerzo, de todas formas la segunda noche el público estaba más entregado que en la primera velada, las ovaciones fueron continuas incluso en mitad de las canciones y el resultado final fue una vez más de entrega sin condiciones, un público que vibró una noche más con su Serrat.
El primero de los bises fue un acontecimiento colectivo de los que se viven en contadas ocasiones, todo el estadio cantó al unísono “Paraules d'amor” con las bengalas de color rojo que había colocado la organización en cada butaca, Serrat señaló el momento concreto en que debían ser encendidas y el público reaccionó a la perfección. Esta canción en Barcelona es un espectáculo único y el espectáculo visual ofrecido por el conjunto de la grada en rojo vivo fue apoteósico, puras emociones sinfónicas. La versión sinfónica de “La saeta”, siempre bien recibida, fue el preludio del fin. El espectáculo acabó con la repetición de “Barcelona i jo” con el público puesto en pie y aplaudiendo agradecido.
En fín, disfruté enormemente... Ahora que empieza la gira y están a tiempo no se lo pierdan si tienen la oportunidad de vivirlo en directo, un espectáculo único, irrepetible, vibrante, Serrat espectacular y a lo grande. Muy recomendable.
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