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Concierto en el Velódromo de Montevideo (Uruguay) 18 de Marzo de 2004
Texto de Juan César Insúa (Montevideo)
SERRAT, ERES ÚNICO (pero habría que clonarte)
El Velódromo es un estadio deportivo (para el ciclismo), abierto, y con capacidad para 16. 000 personas sentadas, se encontraba engalanado y colmado para recibir a “nuestro” querido artista.
Cuando comienzan los acordes se palpita una extraña sensación, que explota en aplausos sostenidos cuando hace aparición. Todo está en su lugar, orquesta, ya comienza a cantar, estamos los de siempre, “porque si falta usted, no habrá milagro”, y la melodía se adueña de la noche.
No voy a describir cronológicamente el repertorio, sino a agrupar las canciones según personales conceptos:
A)- aquellas canciones que parecieron adaptarse con naturalidad y señoridad al formato sinfónico: “Princesa”, “Penélope”, “Bendita Música”, “De Cartón Piedra”, “Padre”, “La Saeta”, “Barquito de Papel” y “El Carrusel del Furo”.
B)- aquellas canciones en las que desmintió su “inmovilidad escénica” y las interpretó con soltura: “Cançó de Matinada”, “Penélope” y “Benito”, en la que se atrevió con pasos de baile.
C)- aquellas canciones que podemos catalogar de “inmortales”, ya que resisten el paso del tiempo, quedando incorporadas en la memoria colectiva, son tarareadas en voz baja y la sabemos completas: “Mediterráneo” por supuesto, la Canción al Mar que alumbró mas civilizaciones, pero también “Cantares”, “Barquito de Papel”, “Aquellas pequeñas cosas” y “Pueblo Blanco”.
D)- aquellas canciones que al interpretarlas producen un fenómeno de complicidad, de entendimiento tácito, una ida y vuelta emocional entre el intérprete y el público, y que al escucharlas entrecerramos los ojos, Serrat sabe darle el toque justo, la entonación y los gestos adecuados porque es plenamente conciente del efecto que produce, nos zambullimos mágicamente 30 años atrás y nos recordamos enamorados y soñadores, así sucede con: “Mediterráneo”, “Lucía”, “Aquellas Pequeñas Cosas”, “Balada de Otoño” y “Barquito de Papel”.
Para los bises: “Balada de Otoño”, “Lucía”, “Disculpe el Señor” y una canción a la que quiero hacer mención especial: “Palabras de Amor”.
En la conferencia que concedió al periodismo, le manifesté, que de mi punto de vista ese tema era como anillo al dedo para el Serrat Sinfónico, su mejor composición en catalán y me contestó que: “bueno, ahora no está, pero en compensación te prometo que va a estar en el concierto”, así que me sentí como si la estuviera cantando para a mí, o mejor dicho para nosotros, digo, porque a mi lado estaba sentada la señora Cristina Fernández, la artista uruguaya que la cantó traducida al gallego, en una solvente versión de varios años atrás.
Mientras lo escuchaba cantar “Balada de Otoño” a solas con el maestro Miralles al piano y con una luz cenital, cubriéndolo y arropándolo, se me ocurrió meditar sobre el fenómeno sinfónico, bueno, la verdad es que tanto Placido Domingo como Josep Carrera, pueden dormir tranquilos, no hay comparación posible. Conserva eso sí, una notable solvencia escénica, con sólo una mirada nos magnetiza y nos domina, además de su rigurosa profesionalidad y el notable acompañamiento orquestal, la Filarmónica de Montevideo no le va en saga a ninguna otra, qué quieren, hay un poco de orgullo regional.
Por ultimo, algunos “eruditos musicales”, lo han tratado con dureza, y tal vez existan otras motivaciones que las estrictamente profesionales, pero es evidente que no han comprendido la magnitud del fenómeno Serratiano en esta zona del mundo, va mucho mas allá de los textos, de las canciones y de las orquestas. Yo solamente y con modestia y respeto les diría que interrogaran a la gente de las populares qué sintieron cuando nos gritó: “¡Os quiero!”.
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