Concierto en el Luna Park de Buenos Aires (Argentina)
23 de Marzo de 2004

Texto de Claudia Franco (Buenos Aires)




EL MAESTRO DE NUEVO EN CASA


   El día llegó y hay que dejar todo en orden: la nena bañada y lista para cenar con su padre, él llegando por una vez temprano del trabajo. Lógico, hoy hay que compartir a mamá con su querido Maestro y todo debe funcionar bien. Hoy las broncas están prohibidas. Para mamá, hoy es un gran día.

   Después de viajar 45 minutos en un colectivo que no entendía de premuras, allí estamos por fin frente al Luna Park. "Rápido que ya empieza", vocifera el hombre mientras controla las entradas. A las 21:08 aparece el Nano. El Luna ruge. Aplausos y el grito de "Nano, Nano..." por varios minutos.Serrat, como siempre, sonríe y agradece.

   La fiesta comienza con “La paloma”. Le siguió “Mi niñez”. Después de cantar “Cançó de matinada” nos contó que ese fue su primer éxito pese a estar escrito en catalán.

   Detrás llegó “Herido de amor”. Previamente explicó que esta canción la arregló para Ana Belén y entre sonrisas que no haría una canción para otro que no le diera gusto cantar a él mismo.

   ...Y la 'cana' "sospechosos" fue el guiño elegido cuando interpretó “La bella y el Metro”. Todo un detalle. “Princesa” abrió las puertas a la emoción y al clima íntimo que se mantendrían con “Penélope” y “Pare”, que tuvo la amabilidad de recitar en castellano para que nadie se pierda nada.

   “Benito”, “Aquellas pequeñas cosas” y “De cartón piedra” ponen puntos suspensivos al concierto. Vamos al intervalo.

   Mientras fumo un cigarrillo en el hall, veo en una de las paredes una foto de Serrat de su anterior actuación en el Luna hace ya algunos años. Mientras veía esas imagen y recordaba aquel concierto pensé: "un poco menos de cabello, pero cada vez más talento".

   Lista para seguir con el disfrute vuelvo a mi butaca. Reabre el concierto con “Mediterráneo” y “Bendita música”. Fue el turno de “Fa vint anys....”. Tras los aplausos reflexionó sobre la canción diciendo que estaba "bien amortizada". La escribió a los 20, la adaptó a los 40 y otra vez a sus 60. Dijo no estar muy seguro si al cabo de los próximos 20 años tendría una nueva versión.

   Otra vez retornamos al clima íntimo con “Es caprichoso el azar”, “Pueblo blanco” y “Balada de otoño”. Le siguió “Disculpe el señor” (una de mis muchas canciones favoritas) que si debo ser honesta, la prefiero en su versión original. Para compensar, “El carrusel del Furo” vino detrás y sonó magnífica. Cuando terminó la canción, el propio Serrat destacó lo bien que sonó esta versión. Lentamente nos vamos acercando al final con “Barquito de papel” y “Cantares” .

   "Una más y no jodemos más clamaba la multitud". Otra vez se encendieron las luces, allí estaba el Nano con Miralles y Amargós como única compañía. Dice que charlando con un amigo (cuyo nombre no recuerdo) llegaron a la conclusión que no es una buena idea traducir canciones, ya que parte de la poesía se queda en el camino- Sin embargo “Palabras de amor” dijo que podría ser la excepción. Así que las disfrutamos en castellano, emocionando otra vez a la concurrencia. Siguiendo la línea es el turno de “La saeta”. Sinceramente me erizó la piel por la fuerza con que la interpretó; por un momento me hizo viajar en el túnel del tiempo. Con el lujo del "a cuatro manos" de Miralles y Amargós, fue el turno de “No hago otra cosa que pensar en ti”. Eso sí, el Maestro pidió que guardaramos en secreto el desliz de los músicos. Tanto estudiar y terminar en esto. Un "horror" para las sensibles madres. "...Miré por la ventana y me fugué con una 'mina' que iba en bicicleta..." es el nuevo guiño. Se agradece, Maestro.

   “Lucía” nos marca el fin de la fiesta. Estábamos avisados: claramente Serrat nos dijo (utilizando las palabras del torero Rafael 'el Gallo'): "Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible". No hay más canciones vestidas de gala. Saluda, nos arroja besos y recoge otros para guardarlos en el bolsillo de su saco. "Olé, olé,olé,olé, Nano, Nano...". No hay caso. La fiesta terminó.

PERLITAS:

•  Fila 7, justo al lado del pasillo. Una foto. Cuanto más me acerque, mejor va a salir. Me fui reptando hasta la valla que estaba delante del "foso" que nos separaba del escenario. Le tomé el gusto y seguí allí sin tomar fotos, de cuclillas, sentada sobre los talones, en posición de "bolita". Conclusión: un molesto dolor de muslos y rodillas. Eso sí, ¿quién me quita lo bailado?.

•  El concierto transcurría y buena parte de la primera fila central sin ocuparse. ¿Quién tenía semejante ubicación privilegiada y no le estaba dando uso?. Un par de personas intentaron ocuparlas y al instante, gente de seguridad lo impedía, argumentando que estaban reservadas (?). Después del intervalo, se fueron ocupando las butacas en cuestión. Mmmm, ¡qué extraño!

•  ¿Por dónde saldrá Serrat?. Hay más de una salida y como ya sabemos, es caprichoso el azar. ¡Es por acá!. ¡No, por allá!. Nada. Al cabo de un rato caímos en la cuenta que ya se había ido. Otra vez será.En otras palabras, el Maestro nos hizo "pito catalán" esta vez.

•  Mientras estábamos vanamante verlo partir, nos cruzamos con una mujer que tenía un objeto en la mano. La curiosidad nos pudo y preguntamos qué era eso. " Es el vaso del que tomó Serrat en el concierto", nos dijo. Un souvenir muy original sin duda.


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