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Concierto en la Sala Argenta del Palacio de Festivales de Santander 16 de Abril de 2004
Texto de Antonio Ovejas (Vitoria-Gasteiz)
¡¡¡M A G N Í F I C O!!! 'Serrat sinfónico'
Merecía la pena viajar a Santander. Apenas nos separan 160 Km. Las crónicas de febrero, marzo y abril, que siguieron a las del Palau Sant Jordi, tanto de aquí como del otro lado del mundo, habían generado en mí una expectativa que he contrastado estos meses, tanto a través del foro como en conversaciones personales, sobre si la rotación del ‘Nano’ por las diversas sinfónicas emularían lo que vivimos en los conciertos del 3 y 4 de diciembre último.
Predispuesto siempre a la emoción y al encuentro con el maestro, no hubo problema para, ya en el mes de enero, a través de un expendedor de entradas en la web, hacerme con dos. Serían en esta ocasión para mi mujercita y para mí y serviría al tiempo para celebrar ‘mis primeros cincuenta y un años’, la mayoría de ellos musicalizados por Serrat.
El invierno se está estirando un poco en la cornisa cantábrica. La tarde no era precisamente luminosa, ni animaba a estar en la calle. Pero había que tomar el pulso a la ciudad. Era necesario pasearla. Acercarse despacio por los Paseos de Pereda y Castelar, y divisar junto a la Bahía, reflejado en ella, el Palacio sede del concierto, moderno edificio, símbolo del espíritu cultural de la ciudad (según reza en el reclamo turístico). Coincidir en el trayecto con los músicos, a los que han citado con antelación para el ensayo previo. Algunos de los cuales identificamos por el atuendo y por portar el instrumento. Se acercan a pie y conversamos con algunos de ellos, interesados en cómo se dio el concierto, dos días antes, en el Kurssal de San Sebastián, sede oficial de la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Lo cuentan perfecto. Hablan de lo bien que se enrolla el `Nano’ con el público (algo que ya sabemos). Preguntamos por el pianista, si es Ricardo…, nos interrumpen, es un tal Manolo.
La lluvia hace acto de presencia y nos obliga a acelerar el paso y entrar antes de tiempo en el Palacio de Festivales. Dispone de cafetería y ahí esperamos impacientes la hora de acceder a la localidad.
La Sala Argenta es un espacio perfectamente diseñado. Calculo unas 2.000 localidades dispuestas escalonadamente en un mismo plano con perfecta visibilidad del escenario, decorado en tonos azules y rojos. Quedo sorprendido.
Con puntualidad suiza. Antes de la hora marcada para el inicio del espectáculo (20:30) se incorporan los músicos al escenario en medio del ceremonial de aplausos. Cierra el director que, tras saludar, marcó el inicio de la obertura, cuya primera nota ya nos hacía adivinar que Alberti estaba aquí reflejado en la “La Paloma” musicalizada por quien en medio de una tormenta de aplausos e impecablemente vestido en negro, se hizo al poco presente, constatando de seguido la perfecta conjunción entre sinfónicos y cantautor, enseñándonos la patita de lo que nos esperaba.
Saludó al finalizar la interpretación: "gracias por venir y compartir con nosotros… será una noche inolvidable… (ya lo creo) estoy rodeado por los cuatro costados…"
Siguió “Mi niñez” y “Cançó de matinada”, tras la cual volvió a interpretar, "cada uno tiene su amanecer… éste fue mi primer éxito… está escrita y la canto en catalán…" para a continuación presentarnos la lorquiana musicalizada para su amiga Ana Belén “Herido de amor”.
“La bella y el metro”, “Princesa” y “Penélope” conformaron el bloque interrumpido sólo por los aplausos en medio de cada una de ellas. Sinfónica nueva para mí la última, que dejó un buen sabor de boca, y con la que en alguna ocasión me he atrevido y lanzado en los karaokes de vino y rosas. Y aquí nos realizó la traducción de “Pare” y posterior interpretación magistral.
Siguió con “Aquellas pequeñas cosas” y “De cartón piedra”, tras lo cual, él y el respetable nos tomamos el descanso habitual de esta gira.
Con “Mediterráneo” reanudamos las emociones y nos deleitamos con una de las más bellas y sencillas canciones escritas: “Bendita música”, que sirvió también para el lucimiento del concertino, al que hizo saludar en medio de los aplausos.
“Fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys” además de para engrosar el ordenado y perfecto repertorio, sirvió para tomar de nuevo la palabra y decirnos "que era la canción más amortizada. Que a estas alturas del partido, poder volver a titularla significaba mucho para él…" Las risas y aplausos de las primeras fila le hizo espetarles: "¿aplauden la supervivencia del autor o el éxito de la canción?"
“Es caprichoso el azar” junto con “Benito” y “Pueblo blanco” dieron paso a una semi-retirada del Director para que con el pianista a solas nos interpretaran la siempre oportuna, también por el día que hacía en el exterior, “Balada de Otoño” presentando al finalizarla a Manolo Gas, muy aplaudido, que al parecer ha sustituido por unos días a nuestro querido y admirado Ricardo Miralles.
Nos canta ahora “El carrusel del Furo” seguido de “Barquito de papel” y se nos anuncia que estamos llegando al final del camino por hoy, cuando escuchamos los primeros sones de “Cantares”, pero el acompañamiento de la sinfónica no permite como en otros conciertos que todos la cantemos.
Y aquí tras recibir los merecidos aplausos, nos presenta al Director, a los músicos, representados en el concertino. Habla del buen café que hacen en Santander, única invitación que le hacen ahora que va acompañado de tantos. Dice que cuando viene con su grupo habitual, los muchos amigos que tiene, incluso le invitan a cenar. Pero ahora harían falta tres vacas…y en el uso la palabra nos habla de por qué se traducen las canciones y de sus amigos. De si en la traducción de “Palabras de amor” para Amaya se perdió o no poesía. De la perplejidad de Pete Seeger por las traducciones…
Tras la magistral interpretación a toda orquesta, saluda y hace mutis por el foro. Los ininterrumpidos e insistentes aplausos le hacen volver.
Es tiempo de Pascua… pero antes fue la Semana Santa… ‘chicotá’ tras ‘chicotá’ en ‘La Madrugá’ de Sevilla, de Ayamonte (léase en el desconcierto “Tiempo de lluvia”), de toda Andalucía y en muchas regiones de la piel de toro, se escucharon emocionantes versiones de la que intuíamos como última obra maestra de la noche: “La saeta”.
Todo el público de la sala, los músicos, en pie, todos aplaudiendo, también el Nano. Se nos vuelve a marchar. La insistencia le hacer regresar.
Expresa su gratitud infinita, pero dice que el repertorio es limitado… Podía haber hecho aquellas del Sant Jordi: ‘El meu carrer’, ‘Barcelona y jo’…, quizás no toca, por hoy es bastante… seguro que sí. Creo haber amortizado bien el viaje y el valor de las entradas.
La despedida es interpretar de nuevo “El carrusel del Furo” con muchos, muchísimos aplausos al final.
El concierto ha sido ¡¡¡MAGNÍFICO!!!, sólo que en esta ocasión no lo he compartido personalmente con Paco, Carlos, Manolo, Alicia, Víctor, Ana, Pepi, otro Paco, no os quisiera olvidar a ninguno… preparemos otra, por favor. Un abrazo, amigos.
Como no podía ser de otra forma, esperamos al Maestro a la salida de los camerinos. Perfectamente arropado por Berry, Andrés y Xavi compareció el artista, le saludamos y recibimos su dedicatoria en el compacto. ¡¡¡Hasta la próxima amigo!!! ¿1º de Octubre en el nuevo Auditorio Baluarte de Pamplona?.
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