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Concierto en la Plaza de Toros de León 30 de Abril de 2004
Texto de Mario Díez-Ordás (León)
SERRAT PAPÓN
La Semana Santa de León acabó el 30 de abril en la Plaza de Toros. Un joven papón¹ de Poble Sec y túnica azul “Mediterráneo” le cantó a nuestros Cristos la más bella “Saeta” que se haya oído desde que los presos de la cárcel vieja de puerta Castillo, agarrados a las rejas de aquellos tiempos, le pedían a la Soleá que les diese la mano mientras la interminable noche moría y llegaba “La Matinada”.
Fue al final del concierto, cuando ya casi nadie lo esperaba, cuando ya parecía imposible que el ruedo pudiese contener más belleza. Fue entonces cuando un tambor de los nuestros alborotó todas las mariposas en los estómagos de los serratianos semanasanteros, que ya casi habíamos perdido la esperanza de que por unos minutos su voz fuese la horqueta que marcase el paso a nuestros corazones. Y vaya si lo fue.
Recitó el poema de Machado como nos gustaría que algún día recitase un pregonero en el atril del lunes, y rompió a cantar con ese sabor a sal y a jazmín que lleva en la garganta y abrió los brazos y nos llevó volando al repeluco del andar del Cristo de los Balderas por la calle del Hospicio cuando va mirando al cielo o a una jubilosa mañana de Viernes en la calle Corta.
Dice que “Hace veinte años que dice que hace veinte años que tiene veinte años” y todavía tiene una novia llamada “Penélope” y va por el mundo, “golpe a golpe, verso a verso”, haciendo camino al andar con sus “Cantares”. Dice que se siente muy honrado de que su canción se haya convertido en una marcha de Semana Santa, “una de las fiestas populares religioso-paganas más fabulosas que yo conozco en el mundo”. Dice que se moriría si la oyese cantar al Cachorro y yo digo que dentro de unos días el Cachorro estará con él en el Maestranza cuando la Sinfónica de Sevilla le pregunte si está preparado y dé el golpe de llamador a su “Saeta”.
La Orquesta Sinfónica “Manuel de Falla” de Cádiz fue su primorosa banda de palio en León. Todos desfilamos tras ella como arrapiezos en una procesión de antaño, mientras un grande de verdad y un papón de raza, aunque él no lo sepa -porque papón es quien todas las primaveras anda pidiendo escaleras para subir a la cruz-, nos recordaba que “Especialmente en abril, se echa a la calle la vida...”
¹ "Papón" es el nombre con el que se conoce en la Ciudad de León a los penitentes que participan en las procesiones de Semana Santa.
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