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Concierto en el Teatro de la Maestranza de Sevilla 28 de Mayo de 2004
Texto de Alfonso Ornedo Acuña (Sevilla)
UNA NOCHE MÁGICA
...Y Sevilla se vistió de magia. Como si de un cocktail perfecto se tratara, se dieron todos los ingredientes para pasar una inolvidable velada. Noche calurosa, un marco incomparable, un público llenando a rebosar el Teatro de la Maestranza, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, y por supuesto, El Maestro. Llevo muchísimos años acudiendo a sus conciertos (aproximadamente desde 1.984), pero en ésta ocasión estaba pletórico, con una voz en inmejorables condiciones y disfrutando sobre el escenario.
Espero que me sepáis perdonar los amigos del orden y la exactitud, pero quizás llevado por la emoción, no fuí capaz de anotar o recordar el orden exacto de las canciones interpretadas. Sólo alcanzo a deciros que todo comenzó con los acordes de "La Paloma" (magnífica nueva envoltura musical de la canción y sensacional interpretación), y terminó con nuestra querida y amada "Lucía", interpretada sólo (y para qué más) con piano.
Llenando el espacio entre éstas dos canciones antes mencionadas, nuestro querido Serrat fue desgranando con preciso y afilado bisturí un generosísimo y escogido repertorio, pasando por todas las incluidas en el Serrat Sinfónico y deleitando nuestra vista (es un espectáculo verlo interpretar) y nuestros oidos con grandes y esperadas sorpresas, - "Penélope", "Benito", "Palabras de amor", "Disculpe el señor", "La Saeta", "Balada de otoño", "No hago otra cosa que pensar en ti", y las ya mencionadas "La Paloma" y "Lucía" - que sin duda, sonaron mejor que nunca. Todas sonaron estupendamente y gustaron muchísimo en general, pero os diré que las que levantaron al público de sus asientos fueron las de siempre: "Mediterráneo", "Cantares", "Penélope" y "La Saeta". Si por el público fuese, hubiésemos estado toda la noche gritando "otra, otra, otra" al compás de palmas sevillanas, pero claro, todo tiene un principio y un final.
En fin, ésta, la del viernes 28 de Mayo de 2.004, será una de esas noches que uno no puede ni quiere olvidar, una noche mágica, una noche en la que uno se vuelve a casa con la sonrisa pintada en la cara y consciente de que ha vivido algo histórico e irrepetible, y por ello quiero permitirme la licencia de retitular su último trabajo llamándolo SERRAT HISTÓRICO.
Lo siento amigo Paco, otra vez nos quedamos sin nuestra "Helena". En otra cita seguro que será. Un abrazo a todos.
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