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Concierto en el Auditórium del Palacio Euskalduna de Bilbao 23 de Junio de 2004
Texto de Antonio Ovejas (Vitoria-Gasteiz)
AGRADECIDA ‘NIT DE SANT JOAN’
En esa tarde del miércoles, como en la canción de "Juan y José", dudaba si quedarme a la hoguera de mi Barrio, San Juan de Arriaga, o irme a Bilbao a compartir música y ‘fiesta' con el amigo que viene musicando nuestras vidas. Y tras pedir consejo al ‘alma mater’ de nuestra web, querido Paco, opté por la segunda opción.
La duda estaba en lo reciente de haber escuchado el proyect’ en Santander el 16 de Abril y antes lo del Sant Jordi del 3 y 4 de Diciembre. Y en la decisión primó la expectativa cierta de contemplar la reaparición de Ricard Miralles, que no estuvo en Santander.
Sin entradas, pero con la esperanza e ilusión de conseguirlas, a media tarde salí con la que es mi mujercita, desde hace 28 años, hacia Bilbao. Apenas 60 kilómetros.
No fue ninguna sorpresa encontrar el cartel de ‘agotadas las entradas’. Así que, siguiendo el consejo de nuevo de un buen amigo, me aposté próximo a la entrada de camerinos y tras corta espera, la sorpresa de mi vida: el “Nano” que aparece con su Candela y me saluda por mi nombre y junto a él, un querido amigo que me facilita dos invitaciones. No desaproveché la ocasión para felicitarle por su Santo, al día siguiente, ni pedir dedicatoria en el libro de Margarita Riviere, y por supuesto dejar constancia del emocionado encuentro con una fotografía.
El maestro había visitado este Auditorio en la gira “Versos”. Me ahorro la descripción del local, que por entonces ya realicé. Sí diré que, tras la aparición de todos y cada uno de los miembros de la orquesta, en esta ocasión de la Sinfónica de Bilbao, precediendo al Director Juan José García Caffi, allí estaba Ricard Miralles ocupando con un espléndido piano el borde izquierdo del escenario. En plenitud de facultades.
La fotografía era magnífica. Puntualmente se inició la sucesión de canciones de este proyecto, que por las características del mismo no permite muchos cambios en este repertorio que va desgranando por el ancho mundo.
Un primer bloque con “La Paloma”, “Mi niñez” y “Cançó de matinada”, tras el que saludó en un excelente Euskera <"gabon Bilbo"> (buenas noches Bilbao) y expresar el placer que le supone el verse rodeado por los cuatro costados en esta querida ciudad por lo que transmitía su profunda gratitud por compartir con él y con la orquesta, su música, sus canciones y un pedazo de nuestras vidas.
Nos contó con mucha alegría que la tercera de las canciones fue su primer gran éxito, que fue número uno en ventas y que le emociona recordarlo porque aquello ocurría cuando gobernaba un general bajito, con bigote… gordo y con mala leche… en unos tiempos en los que se trataron las lenguas no oficiales con estupidez e ignorancia…
Anunciando a continuación un segundo bloque de canciones que iniciaría con la lorquiana que compuso para Ana Belén “Herido de amor” y le seguirían “La bella y el metro”, “Princesa” y “Penélope”.
Previa traducción e introducción, cantó “Pare”, a la que siguió “Benito”. Tras ello se nos ofreció un momento emocionante. En una imagen maravillosa que recordaba a situaciones similares con Tete Montoliu, en aquel memorable “D’un temps…”, compartiendo asiento juntos ante el piano, costado con costado, interpretaron “Aquellas pequeñas cosas” para lucimiento a la vez de la concertino de la orquesta.
Siguió “De cartón piedra” y a continuación el habitual descanso.
Se inicia la segunda parte con la incombustible “Mediterráneo”, “Bendita música” con nuevo lucimiento de la concertino, “Fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys”, “Es caprichoso el azar” y “Pueblo blanco”. Tras ello se retiró momentáneamente el Director de la Orquesta.
Nos sorprendieron aquí con más emociones. Significaba, ni más ni menos, que el momento de quedarse a solas con el amigo, con Miralles, e interpretar “Balada de Otoño” y “Disculpe el señor”, como en otras ocasiones, escenificada a la perfección.
El nuevo bloque de “El carrusel del Furo”, “Barquito de papel” y “Cantares” nos anunciaba el principio del fin por esta Noche de San Juan, “agradecida”, y comprobar si en el repertorio figuraba para la ocasión "Fiesta", solicitada desde varios puntos del recinto.
Tratándose de una Plaza como la de Bilbao, no faltó su Referencia a Amaya Uranga y la versión que ésta hizo de “Palabras de amor”. Canción que interpretó como anunció, perdiéndose en el Catalán y el Castellano con la naturalidad del que concienzudamente sabe que se pierde…
Tras elogiar a la orquesta acompañante como “seña de identidad” de la ciudad, puso punto final con “La saeta” a una noche, nit de Sant Joan, sin ‘Fiesta’ pero con una “gran fiesta” en nuestros corazones y en nuestros sentidos que perdurará por mucho tiempo en nuestra memoria.
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