Concierto en el Auditorio del Foro Iberoamericano de Huelva
15 de Julio de 2004

Texto de Charo Barroso (Huelva)




NO DIGAS QUE FUE UN SUEÑO


   Hacía cinco largos años que Serrat no nos regalaba su presencia en Huelva. Fue en Octubre del 98. En aquella ocasión, nos congregó en el auditorio de la Casa Colón que, aunque reúne mejores condiciones acústicas, no dejó de ser un enclave oficial en donde comulgamos con él y su música; un “Sombras de la China” sublime y redondo que nos hizo bucear en los sentimientos más íntimos y recónditos.

   Para la fecha del día 15 de Julio, la cita era en el Foro Iberoamericano, lindando con el monasterio de la Rábida y rodeado de las aguas del Odiel y los pinares de la zona que exhalaban aromas del estío onubense.

   Fue una noche mágica, deseada y perfumada para embriagar a los que habíamos suspirado con volver a verle en nuestra tierra.

   Temprano madrugamos al encuentro de los versos que salpicaron nuestras vidas durante tantos años.

   El atardecer se hizo noche y ella trajo el hechizo de sus canciones envueltas con la música aterciopelada de una orquesta que durante más de dos horas nos hizo vivir el sueño de volver a vibrar con el primer amor quinceañero, la ilusión de creernos “Lucía”, visualizar hasta palpar a aquel mendigo por la gran interpretación del maestro, adoptar y firmar la declaración de guerra contra el progreso de un “Pare” que bien pudiéramos ser cualquiera de nosotros, onubenses...

   En su examen del tiempo transcurrido (“Fa vint anys que dic que…”) también nosotros hicimos balance y entre bromas y risas nos hermanó el sentimiento de haber recorrido gran parte del camino de su mano y de que, aunque suene a consuelo, se podían arrancar todas las hojas del almanaque pero, jamás se arrancarán de nuestros corazones las vivencias de todos estos años y el privilegio de haber tenido a alguien que puso música a nuestros sentimientos, ilusiones, vivencias, tristezas, amores, desdenes, conciencias... ¡En fin!, alguien que creó música y letra para una vida y para muchas.

   ¡Sí! Soñamos despiertos y fue él quien nos volvió a transportar, él quien tenía la llave de sus versos para convencernos de que el sueño de la vida es más hermoso si se vive asido de su mano.

   Gracias, Juan.


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