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Concierto en el Auditorio BALUARTE de Pamplona 1º de Octubre de 2004
Texto de Antonio Ovejas (Vitoria-Gasteiz)
SERRAT - MIRALLES - AMARGÓS CON NOMBRE PROPIO
Que tan cerca de mi ciudad se produjera semejante acontecimiento, como es la actuación del Nano con la Orquesta Pablo Sarasate, me motivó para que con la antelación suficiente me hiciera con las entradas, sin numerar en este caso, y aguardara en el tiempo, pacientemente, que llegara el Uno de Octubre.
Pensé en aquello de “no pasar nunca de largo” que aplicado a este caso sería “no dejar pasar de largo” un espectáculo que sin duda es un regalo para quienes gustamos de la buena música, de la poesía y de compartir tarde con quien es el mejor maestro en interpretar los versos y ponerlos encima de un escenario.
Se trataba, en este tiempo en que han emergido auditorios por doquier (excepción hecha de mi ciudad, donde políticos y politicastros no dejan avanzar un bonito proyecto de auditorio, razón por la cual, seguramente no nos ha visitado en esta gira nuestro amigo), de conocer lo que sin duda se une a las señas de identidad de la capital Navarra, el Baluarte, espléndido edificio multiusos con sala de conciertos de especial equipamiento y sonoridad (la visita a esta Web y la lectura de las crónicas nos han enseñado los nombres y los lugares de la multitud de auditorios a los que me refiero y que nuestro amigo el Nano va teniendo la suerte de estrenar).
Era cierta también la expectativa de conocer en vivo y en directo de cómo va aquel ‘proyecto’ que vimos iniciarse en el Sant Jordi. Comprobar sobre el terreno como va sonando este ‘Sinfónico’ tras haberlo interpretado una treintena de orquestas.
Realizar encantados el ceremonial de la espera haciendo cola, por más de una hora, para alcanzar la localidad que más cerca nos coloque del maestro. De los maestros, en este caso.
Esperar a conocer quién dirigirá, si García Caffi ó Amargós. Si al piano estará Miralles. Buscar entre la orquesta al ‘concertino’ que se lucirá en canciones como “Bendita música”. Esperar a Serrat para escucharle con devoción, para esperar sus sorpresas, para entre canción y canción ver que nos ha preparado.
En definitiva, asistir a un concierto a sabiendas de que con las mismas canciones no será de ningún modo el mismo concierto que escuchamos tres meses atrás. Y estas y por este orfen fueron las canciones: ‘La Paloma’, ‘Mi niñez’, ‘Cançó de matinada’, ‘Herido de amor’, ‘La bella y el metro’, ‘Princesa’, ‘Penélope’, ‘Pare’, ‘Benito’, ‘Aquellas pequeñas cosas’, ‘De cartón piedra’, ‘Mediterráneo’, ‘Bendita música’, ‘Fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys’, ‘Es caprichoso el azar’, ‘Pueblo blanco’, ‘Balada de Otoño’, ‘Disculpe el señor’, ‘El carrusel del Furo’, ‘Barquito de papel’, ‘Cantares’, ‘Palabras de amor’ y ‘La saeta’.
El cierre del espectáculo fue para mí esa sorpresa que siempre tiene el mago-encantador escondida en su manga, ‘No hago otra cosa que pensar en ti…’ (Miralles & Amargós al piano a cuatro manos, Serrat al cante) - Con nombre propio - .
Fue un concierto mágico y magnífico. Con un Serrat pletórico. Con la voz excelente. Resuelto en medio de tantos y tan buenos maestros. Se le reconocía a gusto y seguro con sus amigos Miralles & Amargós. Un concierto para recordar por mucho tiempo, visto, escuchado y fotografiado desde la primera fila.
Para volverlo a comprobar en donde, como dicen, Madrid siempre es diferente, nos espera el Albéniz.
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