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Concierto en el Palacio de Congresos de Valencia 12 de Mayo de 2005
Texto de Carles Gámez (Valencia)
NOCHE DE GLORIA
Serrat cantó ayer en el Palau de Congressos de València su primer recital. Lleno, por
supuesto, horario super-europeo - 20'30 horas- y como siempre, noche de gloria.
Para los serratianos irreductibles, de entrada, en el capitulo de
joyas recuperadas, hay que anotar, “De mica en mica”. Una gozada.
Miralles-Serrat, Serrat-Miralles. El recital comenzó muy tiernamente a
ritmo de “La Lluna”, despues caerían, “Mediterráneo”, “Esos locos bajitos”, “Una de piratas”, los versos de Foix, “Es quan dormo que hi veig clar”, “Cançó de matinada”, una trepidante versión de “Ara que tinc vint anys”, “Me'n vaig a peu”, nuestra recordada “Señora” de los tiempos de bachillerato y los libros forrados con las fotos de Serrat de la revista Mundo Joven.
Serrat más desnudo que nunca. Aqui diriamos "un Serrat despullat". Serrat íntimo. Serrat esencial. Llámele como usted quiera. Y seguramente esta desnudez, le daba a muchas de las canciones, una "nueva verdad". No sé si me explico. Los versos de
Machado, ahora, más "despojados" que nunca, a mí me llegaban cargados de otras emociones... Como tambien me llegaban "otras voces" de
Serrat. Claro que también, canciones como “Fiesta”, nunca llueve a gusto de todos, uno echaba en falta aquella alegre fanfarria de otros tiempos, aunque el resto del público no la echó en falta.
Si tuviera que quedarme con dos momentos de la noche, uno de ellos sería la interpretación de “De mica en mica”... Seguramente porque uno cada vez se hace más mayor, aunque alguien haya escrito que la nostalgia ya no es lo que era, y aquella canción, me hizo volver a caminar más de treinta años atrás, cuando asistí por primera vez a mi primer concierto serratiano y mis primeras salidas nocturnas, aunque fuera acompañado de mis hermanos. Y el otro momento, ver al "mestre" Miralles, puntuando con su piano, temas como “Els vells amants” y “Com ho fa el vent”...
Hubo bises, “Paraules d'amor”, con todo el auditorio a coro cantándola, introducciones divertidas, amenas, toques de ternura y porque no, de cinismo, que bien dosificado, de vez en cuando tampoco viene mal.
Ah, y en plena era de la telefonía móvil y otros artefactos, habremos de comenzar a acostumbrarnos a las cámaras digitales, teléfonos-videos, etc., que no dejaron de funcionar toda la noche en manos de respetables señoras cincuentonas...
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