Concierto en el Teatre Grec de Barcelona
7 de julio de 2005

Texto de Francisco Hidalgo Guerrero (Barcelona)




Y LA TARDE ANUNCIABA CHAPARRÓN


   Y lo hubo. Vaya si llovió. La segunda parte del recital nos deparó un aguacero manso pero continuado que nos empapó a todos, especialmente al que estaba cantando en medio del escenario, solo, sin protección y sin miedo a catarros ni enrampamientos eléctricos. Miralles, más afortunado, bajo una carpa blanca, por aquello de que el piano y el agua no se llevan nada bien.

   Una vez más el hombre osado que se reinventa a sí mismo y se atreve a desnudar sus canciones a la mínima expresión, piano, guitarra y voz, dándoles un toque intimista que, al menos algunos, echábamos de menos. El resultado: sobrio, magnífico, el Serrat de siempre cautivando a un público entregado desde la primera estrofa. De todas formas, nunca hay demasiada desnudez si se comparte el escenario con un profesional como el maestro Miralles, arropando amorosamente con su piano la voz del cantautor, y envolviéndonos a todos con una calidez exquisita.

   Después del minuto de silencio en homenaje a las víctimas de los atentados de Londres, la hondonada del Teatre Grec se impregna de recordados y conocidos acordes, solapando el croar de las ranas que por allí anidan y evocándonos a cada uno a unos tiempos, lugares y circunstancias que vaya usted a saber. Canciones que uno no le había escuchado nunca en directo ; “Res no es sesqui”, “De mica en mica”, “Porque la quería”, “Es quan dormo que hi veig clar”, junto a las que no pueden faltar: “Mediterráneo”, “Cançó de matinada”, “Paraules d'amor”, “Cantares”, “La saeta”, …, algún descontrol de voz en “Disculpe el señor” y un rosario de "bonus extra" coronados por la magnífica “Helena”, tema que yo no le escuchaba en directo desde los añorados tiempos del entoldado de la Plaza del Sol en las fiestas del barrio de Gracia, donde cada agosto acostumbraba a dejarse ver.

   La anécdota: Un espectador con acento marcadamente andaluz le espetó: "Cuidao Manué, no te vayas a enrampar con la guitarra"... a lo que él le contestó divertido e imitándole el acento: "pues si me enrampo, será más espectáculo añadido al espectáculo".

   En resumen, otra noche inolvidable más. Gracias Mestre y fins aviat.


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