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Concierto en la Plaza de Toros de Alcoi (Alicante) 15 de julio de 2005
Texto de Óscar C. i M. (Alcoi)
ME GUSTA TODO DE TI, PERO TÚ... TAMBIÉN
Viernes 15 de julio, 23 horas. Calor, mucho calor. El mismo que esperamos -mientas hacemos cola para entrar- nos dé Joan Manuel Serrat, y le podamos dar a él, durante las próximas dos horas. Abanicos, gente de un amplísimo espectro de edades y sonrisas en las caras. Hoy puede ser un gran día. El mastodonte de dos por dos metros que vigila el control de acceso no permite pasar con botellines de agua que lleven tapón y alguien, con sorna y en valenciano, espeta: "Xé, açò sembla un partit de la Champions, tu!" (¡Vaya, esto parece un partido de Champions, tú!).
Durante la tarde, Serrat ha estado visitando las instalaciones del Centre Cultural Ovidi Montllor, y nada más salir y después de agradecer la presencia del público (mucho más te agradecemos nosotros que incluyeras Alcoi en la gira) tiene unas palabras de emocionado recuerdo hacia el artista alcoyano. ¡Ya nos tienes en el bolsillo y todavía no has empezado a cantar, Juanito!. Empieza el recital guitarra en mano y en la segunda canción, primera gran ovación de la noche. “Mediterráneo”, no podía ser otra. Esta obra maestra puede interpretarse de muchas maneras, pero no como él lo hace. Creo que ya nos hemos quitado la tensión del "estar-en-un-concierto-que-esperábamos-durante-mucho-tiempo", tanto él como todo el público. Ahora viene todo rodado...
En efecto. Serrat descorcha una botella de cava que aparece de no se sabe dónde y sirve primero una copa al maestro Miralles, que le acompaña al piano, y después otra para sí mismo. Siempre se ha dicho que las mejores conversaciones se tienen en un bar y acompañadas de algo para beber. Serrat hace suya esta afirmación y se sienta en el taburete obsequiándonos, cual Buenafuente, con una queja-monólogo sobre lo gorrones que pueden llegar a ser las parejas de nuestros hijos (¡y sobre todo, de nuestras hijas!), la poca tranquilidad que tiene en casa cuando van a comer (¿quién puede soportar que se coman los berberechos de tu aperitivo?) y "lo que hacen los novios con nuestras hijas" (sic). Provoca la risa del público, que se convierte en carcajada cuando el cantante termina con un "y no se rían tanto de lo que les cuento, porque con las suyas pasa lo mismo..."
Sigue el recital a una velocidad endiablada, porque cuando se está a gusto el tiempo pasa rápido. Se suceden canciones en castellano y en catalán, de las de siempre y más actuales (¿no creen que sus canciones de siempre siguen siendo, y seguirán, de rabiosa actualidad?). “Señora”, “Helena”, “Disculpe el señor”, “Me'n vaig a peu”, “Cantares” (otro pedazo de ovación), “Pare”, “Una de piratas” o “Esos locos bajitos” hacen acto de presencia. Al igual que “Hoy puede ser un gran día”, canción que debería ser himno oficial cada mañana antes de enfrentarse al trabajo... y a la vida.
Hasta que llega el “Ara que tinc vint anys”. Serrat le ha dado más vueltas a esta canción que un calcetín. Y lo dice abiertamente, con humor: "esta canción funcionó muy bien durante mucho tiempo... hasta que pasados veinte años de escribirla se me ocurrió añadirle lo del Fa vint anys que tinc vint anys... ¡y la gente picó! ¿Y otros veinte años después que podía hacer con ella? Pues probar si la gente se tragaba todo ese rollo del Fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys... ¡y vaya si se lo han tragado!". Sea como sea y aunque dentro de veinte años el título de la canción se convierta ya en algo totalmente impronunciable, ese "em sento bullir la sang" seguirá ahí...
Finaliza el concierto con varios "bonus track", destacando entre ellos un “Paraules d'amor” coreado (tímidamente, diría yo) por el público. Después de cerca de dos horas todavía se quedan en el tintero, a la espera de una nueva y pronta visita, muchas melodías demandadas por el respetable. Pero Serrat considera que, y así lo muestra con un gesto muy gráfico, "es hora de ir a dormir". Y eso haremos, tarareando cualquiera de las perlas que nos ha dejado esta noche El Noi e intentando imitar, más bien con poco éxito, su acento y su forma de cantar.
A la salida, y minutos después de acabar el concierto quien me acompaña me recuerda que "no ha cantado 'Penélope', la canción que más querías escuchar". Da igual. La cuestión es que tú, mezcla de Noia de porcellana y Conillet de vellut, hayas venido...
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