Concierto en el Teatro Cardenio de Ayamonte (Huelva)
15 de Agosto de 2005

Texto de Luisa María Pérez (Sevilla)




UN REGALO DE SERRAT


   Por fin llegó el día. Viajé a Ayamonte con el corazón a tope por los nervios y la ilusión junto a otro matrimonio amigo. Lo hice con el tiempo suficiente para dar un paseo por el puerto y tranquilizarme un poco. En una placita cercana al teatro, nos sentamos a tomar algo y a hacer tiempo. Eran las 21:00 y el concierto no empezaba hasta las 22:30, tarde no se nos hacía!!!. No pude tomar nada, imposible tragar.

   Ya me encargué yo de ponernos en una esquina estratégica para ver llegar, si es que no estaba ya en el teatro Cardenio, a "mi Serrat" ¡¡y llegó!!. Ver el coche y salir corriendo detrás de él fue una misma cosa. Habría que vernos a mi amiga Estrella y a mí con los zapatos en las manos corriendo calle arriba ante la cara de mala uva de nuestros respectivos... Daba igual, la cosa era verlo. Y lo vimos, con una mochilita al hombro, camiseta roja y pantalones cómodos, muy buen aspecto y nada de divo. Mucha, mucha alegría nos dio poder verle tan cerca. Una vez dentro del teatro y mientras esperábamos, nos saludamos quienes habíamos coincidido al sacar las entradas. Pasamos mucho frío aquel día, ¡¡pero pude conseguir la fila 1!!

   Me tocaba estar pendiente de otra cosa, de reconocer a Paco Martín, que seguro que vendría y además estaría entre las primeras filas también. Y lo vi, le dije quien era yo: "Luisa Mª Pérez de Sevilla" y nos alegramos de podernos ver en persona. Me lo imaginaba más serio, por eso de los rapapolvos que nos echa de vez en cuando. Pero no, un encanto, él y su señora. A la salida ella me comentó la cara de embelesada que había tenido durante todo el concierto, ¡qué corte!, en primera fila y con esa cara puesta... pero la de Paco tampoco tenía desperdicio...

   Allí estaba yo, olvidándome de marido, amigos y de lo que fuera a un metro del escenario para ver y oír bien a "mi Serrat".

   No recuerdo con qué canción abrió el concierto, no estaba yo para esos menesteres, pero la segunda fue “Mediterráneo”. Encarna de Tarragona la pudo oír por el móvil.

   Imposible recordarlas todas y menos aun por orden, pero fueron unas veinte. Paco estuvo tomando notas y os lo puede decir. Las que recuerdo son: “Por dignidad”, en la que estuvo fabuloso, “Esos locos bajitos”, “Hoy puede ser un gran día”, “Fiesta”, “Tu nombre me sabe a yerba”, “Me gusta todo de ti”, “Muñeca rusa”, “Disculpe el señor a la que le echó ese teatro que tanto le gusta hacer, “Es caprichoso el azar” en la que casi me morí, “Una mujer desnuda y en lo oscuro”, una en catalán que explicó antes, "Bandidos" "Ladrones", no recuerdo bien pero los comparó con los actuales que no se tapan la cara y que salen en las noticias. Antes de “Una de piratas” nos contó como él había estado con ellos, con Drake y Morgan, que bajaban por un hilo de la biblioteca, por llamarle algo, que tenían en su casa encima de la máquina de coser. Lo vivimos con él. Con “Curro el Palmo” le gritaron algunos olés al cantarla con cierto aire flamenquito, ¡¡tiene para todo!!.

   Saludó poniéndose los dedos a ambos lados de la nariz, entre los ojos, lo que hace siempre que está emocionado. Yo mientras seguía muriéndome...

   Entre dos canciones nos contó cómo surgió su amistad con Ricard Miralles, a través de Tete Montoliú, otro gran maestro y de la complicidad que existe entre ellos. A Miralles se le cambiaba la cara de emoción. Fue bonito, Serrat y Miralles, tal para cual.

   Mientras nuestro Nano fue a refrescarse un poquillo, porque sudó lo suyo, el gran pianista nos deleitó con algunas canciones. Chapó. No recuerdo cuáles fueron porque como ya he dicho, yo me iba muriendo poco a poco... En los bises cantó “La saeta”, sin comentario alguno! Y mi canción por excelencia: “Lucía”, en su taburete casi al filo del escenario, en mis mismas narices y entonces me morí del todo.

   Se fue pero volvió a salir. Nadie se movía, nadie se quería ir. Cantó otra... no sé cual, yo estaba en otro mundo. A la salida le esperé. Pude saludar a Miralles y al pedirle un autógrafo se nos cayó el bolígrafo y lo tuvimos que buscar por el suelo, casi me da un sopitipando! Lo encontramos y me pudo firmar, le dije que se cuidara.

   Esto es todo. Mi crónica no será muy ortodoxa pero la he hecho para trasmitiros la emoción que he sentido en ese concierto que ha sido un regalo que Joan Manuel Serrat nos hizo a quienes tuvimos la gran suerte de poder estar con él en Ayamonte. Un Serrat 100x100 total, único, como siempre. Inolvidable para mí personalmente. Ha sido Paco quien en un lapsus me nombró, allí en el mismo teatro, cronista oficial de Ayamonte. Lo siento por ustedes pero lo he hecho lo mejor que he sabido.

   El próximo día 23 de agosto, iré a verlos a Estepona ¡¡y ya van tres conciertos!! Un abrazo muy fuerte a todos y hasta pronto.


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