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Concierto en el Palacio de Congresos de Estepona (Huelva) 23 de Agosto de 2005
Texto de Luisa María Pérez (Sevilla)
FIESTA CON JOAN MANUEL SERRAT
Estepona, 4:30 de la tarde del 23 de agosto. Llego a media mañana y en cuanto puedo me doy una vuelta por el Palacio de Congresos. Tengo que hacerme una idea del panorama que hay ya que al ser las entradas sin numerar tenía que coger sitio. Cundo llegué ya había alguien esperando, yo tenía que ser la segunda, si no no podría estar en la primera fila. Dejé a mi amiga Ana cogiendo sitio y yo fui a ponerme algo amarillo, por eso de ir contra corriente. A las 17:15 ya estaba de vuelta toda nerviosa, menos mal que hasta las 19:30 podíamos estar dentro sentados cómodamente y al fresquito.
Mientras, vi cómo preparaban el salón donde se celebraría el concierto, las luces, el sonido, etc. para que cuando llegara Joan Manuel Serrat ensayara, diera el visto bueno y ¡¡...empezara la fiesta!!
Pude coger asiento en la fila 1, me parecía un sueño haber tenido tanta suerte después de esperar de pié 5 horas y con tanta gente pretendiendo los mejores asientos.
Llegó la hora, todos en silencio, expectantes, pero no empezaba y el público se enfadó, sabe Dios por qué razones...Aparece por fin y es recibido de pié y con gran ovación, interminable. Tranquilo como siempre coge la guitarra y nos deja boquiabiertos con “Menos tu vientre”. Siguió “Mediterráneo” y se metió al público en el bolsillo. Saludó contento de estar otra vez en Andalucía "donde me dan tanto cariño a nivel general y sobretodo personal". Todos estábamos ya en nuestra salsa. “Una mujer desnuda y en lo oscuro”, “Señora”, “Es caprichoso el azar”, “Disculpe el señor”, “Me gusta todo de ti (pero tú no)”, “Tu nombre me sabe a yerba” y “Una de piratas” fueron las siguientes.
A partir de ahí fue una entrega total lo que hubo entre público-Serrat / Serrat-público. Se había sentado en el suelo alrededor del escenario dándole un aire más íntimo. Disfrutamos mucho por ambas partes. Siguió con “La cançó del lladre", "Penélope” y nos presentó a su orquesta: "Al piano Ricard Miralles con el que comparto escenario y algunas cosas más y yo, el de la guitarra".
Más canciones con gritos de "¡guapo!", "¡te queremos!", "¡ole tú!"... mientras sonreía con su timidez y emoción. “No hago otra cosa que pensar en ti”, “Muñeca rusa”, “Romance de Curro el Palmo” (impresionante), “Dondequiera que estés”, “Hoy puede ser un gran día”... y se fue. Desilusión de todos. Pero volvió y fue recibido con aplausos y más aplausos. “Pequeñas cosas” y “Fiesta”.
¿Se acabó? ¡¡No!!, volvió a salir después de varios minutos de aplausos con el escenario ya apagado. Todos mirábamos hacia el lado por donde esperábamos que volviera a salir y salió, pero por el contrario, con los puños de la camisa desabrochados, como si hubiera dado por terminada su actuación y decidir de pronto volver a salir. Desmadre total. Cantó “Lucía” y yo conseguí escucharla con los brazos apoyados sobre el escenario, fue como si me la cantara a mí sola al oído. Inolvidable.
Y como despedida de verdad “La saeta”, con el escenario a oscuras y solamente iluminando a "mi Serrat" a contra luz. Sin palabras me quedé.
Aquí termina mi crónica que más que una crónica es una confesión de los sentimientos de este mi tercer SERRAT 100X100, sentimientos que ni más ni menos son los mismos que los de otro cualquier serratiano... pero multiplicado por 100.
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