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Concierto en el Teatro Municipal Jorge Eliecer Gaitán de Bogotá (Colombia) 1º de Septiembre de 2005
Texto de Mario Mesa (Bogotá, Colombia)
HACE 20 AÑOS QUE YO ERA 20 AÑOS MÁS JOVEN
Jueves 1 de Septiembre de 2005, un día que he esperado un buen tiempo para volver a ver Joan Manuel acá en la esquina noroccidental de Suramérica, en Colombia donde tanto queremos al Nano.
Son las siete y cincuenta horas de una fría noche en el Centro de Bogotá haciendo fila para entrar al Teatro Municipal Jorge Eliecer Gaitán viene a mi mente el recuerdo de épocas ya pasadas de mi adolescencia cuando hacía recolecta entre familiares y amigos en mi "pueblo blanco", Sogamoso, varios cientos de Kilómetros alejado de Bogotá para ir a la cita obligada con Serrat. Especial recuerdo tengo de la gira de HACE 20 AÑOS en 1985 cuando lo ví en el Teatro Colón, a pocas cuadras de las aún humeantes cenizas del Palacio de Justicia, y la misma semana que la erupción de un volcán mató a unas 30.000 personas en Armero. Eran días difíciles para mi patria y Serrat estuvo allí dándonos una voz de aliento.
Tanto en mi adolescencia como hoy me he dado modos, no se como realmente, para conseguir boleto de primera fila, y acá estoy a pocos metros del cantautor catalán. Y es que vale la pena el reencuentro, especialmente por el susto que tuvimos hace un tiempo con los problemas de salud de nuestro ídolo, que afortunadamente ya son cosa del pasado.
Minutos más tarde ya estoy en el hall del teatro y aprovecho para comprar el CD "…Para Piel de Manzana", en esa obligatoria tarea que llevo algún tiempo de reemplazar mis queridos vinilos con los que crecí escuchando al Nano. No tardo mucho en esa compra, pues la impaciencia de la función me apremia.
A eso de las 8:15 PM ya estoy sentado en esa primera fila que esperé por muchos años, y mientras pasan los segundos de eterna espera por los artistas contemplo cuan majestuosos y silencioso se ve el piano de Miralles… Luego, sin mas preámbulo, y muy puntual aparece Serrat vistiendo un buyin y una camisa blanca, todos los asistentes inmediatamente nos levantamos de nuestras sillas para brindarle un generoso aplauso de bienvenida que el agradece con una gran sonrisa mientras toma la guitarra.
De ahí en adelante comienza suavemente un majestuoso espectáculo con los acordes iniciales a la guitarra de Menos tu vientre, una vez finaliza esa majestuosa introducción Serrat mira al lado como llamando a un amigo de siempre, enseguida aparece el Maestro Ricard Miralles y se sienta frente al piano para dar inicio a los acordes de “Mediterráneo”. ¡Vaya inicio de concierto!
Al finalizar esa canción el breve silencio es roto por una espontánea voz femenina que grita desde el auditorio: "¡TE AMAMOS!" Vienen luego canciones maravillosas como “Una mujer desnuda y en lo oscuro”, “Tu nombre me sabe a yerba” y “Esos locos bajitos”, esta ultima logra arrancarme un par de lágrimas de la emoción pues el libreto yo lo estoy empezando a vivir con mi hijo Sebastián, que tiene dos años. Luego El Nano se quita la guitarra y recorre el escenario cantando “Señora”, una canción de la que sirve una copa de champaña para Miralles y otra para él comenta cómo con el tiempo dejó de ser el personaje de cabello largo.
La siguiente tanda es majestuosa: “Por dignidad”, “Cantares” y remata con “Una de Piratas”. A esta última le hace un bonito comentario acerca de cómo en su niñez viajó por el mundo al lado de famosos piratas y lo hizo mediante esa maravillosa forma que es la lectura en la sencilla biblioteca de su casa, qué bonito ejemplo nos deja.
Entre sonoros aplausos y hermosas canciones va transcurriendo la noche, vienen acordes y voces de grandes temas como “Disculpe el señor”, “No hago otra cosa que pensar en ti”, “Muñeca rusa” y “Penélope”. En alguna parte de la función Serrat para y nos cuenta de cómo ha sido la gran amistad con Ricard Miralles desde por allá el año 69 del siglo pasado y cómo la vida es tan breve que hay que vivirla a plenitud.
Desafortunadamente para mí comienza a acercarse el final del concierto, El Nano se despide con “Hoy puede ser un gran día”, pero no lo queremos dejar ir, a punto de aplausos lo hacemos volver una y otra vez al escenario, cosa que el gustoso hace y responde con adiciones majestuosas como “Aquellas pequeñas cosas” y “Fiesta”.
Se despide de nuevo, pero un retumbe de aplausos vuelve a traerlo y nos vuelve a regalar otra canción: “Lucía”.
Bueno, se acabó, ha sido una maravillosa función que Joan Manuel y Miralles nos han brindado. Silenciosos vamos saliendo de este abarrotado teatro mientras yo pienso Cuando podré volver a verlos? Ojalá sea pronto!
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