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Concierto en el Teatro Albéniz de Madrid 6 de Octubre de 2005
Texto de Carlos Hidalgo (Madrid)
EN CUEROS
Como cada estreno de gira en la capital de España, la expectación por el recital de Serrat era mayúscula. No sólo por la cantidad de políticos, periodistas y artistas que en él se dieron cita; sólo había que echarle un vistazo al cartel de "no hay billetes" que lucía sobre la enorme foto del Nano que presidía el Teatro Albéniz. Un año más, era la estrella del Festival de Otoño que organiza cada año la Comunidad de Madrid. Y, una vez más, lejos de defraudar, levantó decenas de ovaciones entre el público, pese a que buena parte de éste asistiera por invitación del Gobierno regional.
Ya desde un punto de vista personal, era el tercer recital de la gira 100 x 100 al que asistía. Y los tres han sido bastante diferentes. Me gustó más que el concierto "sorpresa" de finales de junio en la Universidad Complutense, pero menos que el inigualable en el Grec de Barcelona. De cualquier manera, no olvidaré jamás el deslumbrante inicio de la noche, con el artista sólo con su guitarra y entonando la sobrecogedora “Menos tu vientre”, que jamás había escuchado en directo. Sin mediar palabra llegó el sinuoso “Mediterráneo”, tanto como Ricard Miralles, que tomó asiento ante el piano para brindarnos una magnífica versión del clásico entre los clásicos. Una de las cosas que más me gustan de esta gira es la recuperación del piano acústico en las actuaciones en directo, que, lamentablemente, se perdió desde las giras de los años 80, cuando se sustituyó por uno electrónico.
Siguieron las ya conocidas de este espectáculo: “Una mujer desnuda y en lo oscuro”, “Tu nombre me sabe a yerba”, “Cantares”, “Señora” (cuya versión sigue sin gustarme), “Me gusta todo de ti (pero tú no)”, “Esos locos bajitos”, “No hago otra cosa que pensar en ti”, “Es caprichoso el azar” y recuperó para la gira “Penélope”.
Una lástima que sólo recuperara del repertorio catalán “La cançó del lladre” y no apareciera la bella Helena, pero el público tuvo casi todo lo que quiso (menos una señora, que no se cansaba de gritar, ante las risas del público y el propio Serrat: "¡El poema de amoooooooooor, que no lo cantas nuncaaaaaa!"): grandísimas ovaciones para “Disculpe el señor”, aplausos republicanos en las "banderas de papel lilas, rojas y amarillas" de “Fiesta”, lágrimas en “Lucía” (que cerró la velada) y el corazón en un puño con la mejor interpretación de la noche: “Romance de Curro el Palmo”.
Completaron el repertorio, sin contar la pieza instrumental “Sinceramente tuyo/Vagabunderar” a cargo del maestro Miralles, “Tarrés”, “Hoy puede ser un gran día”, “Dondequiera que estés”, “Muñeca rusa”, “Por dignidad” y “Una de piratas”.
Hasta el año que viene, maestro.
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