Concierto en el Court Central de Tenis de Santiago de Chile
12 de Noviembre de 2005

Texto de María Angélica Gutiérrez (Santiago)




CON REGALO ESPECIAL


   Extrañamente fue una noche fría la del 12 de Noviembre en Santiago de Chile, es la primera vez que se le veía de chaqueta en esta temporada de conciertos, eso sí recibimos buenas recomendaciones de nuestro amigo, "como cruzar manitas con el de al lado y sus deseos de que nos arropáramos entre todos esa noche".

   Luego de pasar por todo el abanico de emociones imaginables, desde la ansiedad por la espera, hasta un pequeño relajo en la inminencia de su aparición, comenzó con “Menos tu vientre” para continuar con esa maravilla que es “Mediterráneo”.

   El público cálido, entregado y yo desde la fila 2, todavía sintiéndome muy lejos, insistiendo en sentarme en la orilla de la silla, como si en ese gesto se resumiera toda la emoción de tenerlo a tan pocos metros, poder observar la placidez de su expresión, su genuina alegría por encontrarse con esta gente que tanto lo quiere y que tanto lo añora en su ausencia.

   Uno a uno fueron cayendo sobre nosotros sus hermosos poemas-canciones, “Tu nombre me sabe a yerba”, “Una mujer desnuda y en lo oscuro” (mención honrosa para Penélope) “Me gusta todo de ti”, “Por dignidad”, “Señora”, “Es caprichoso el azar”, “Esos locos bajitos”, “Disculpe el señor”, “Fiesta”, “Muñeca Rusa”, “Cantares”, “Cancó del lladre”, “Una de piratas”, “Romance de Curro el Palmo”, “No hago otra cosa que pensar en ti”, “La saeta”, “Hoy puede ser un gran día”, para el bis “Lucía” y “Aquellas pequeñas cosas”.

   Grandes intervalos para conversar, compartir historias y brindar, pero sobretodo improvisar, ya fuera sobre el frío, sobre la solicitud de alguien para que se adelantara un poco más porque no le veía, sobre los regalos que le fueron entregados después de alguna canción, y las risas, muchas risas espontáneas de los presentes.

   Para el anecdotario, una mujer le entregó flores y otra aprovechó para agarrarle la mano con tal fuerza, que se llevó una buena reprimenda, me hizo pensar que no me habría gustado ser su hija y tener que ver esa expresión, porque se enojó bastante y con toda razón.

   Me quedé con ganas de más, mucho más, pero se te agradece querido amigo la preocupación al utilizar modismos chilenos y referencias a temas locales y gracias por el regalo especial: “El Cigarrito” de nuestro Víctor Jara.

   Desde ya te estamos esperando para tu próxima venida… no tardes mucho.


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