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Concierto en el Auditorio Centro Cívico de Hermosillo, México 8 de Febrero de 2006
Texto de Rubén Duarte (Hermosillo, México)
DE REGRESO
Serrat está de regreso. Regreso feliz, renovado, para la libertad, regreso de la enfermedad, regreso del cirujano, generoso como un árbol carnal.
El catalán universal regresó el 8 de febrero a su casa de Hermosillo, es decir el mundo, después de tenernos con el alma en vilo.
Un regreso al cien por cien, como bien lo prometieron los promocionales. Sin orquesta sinfónica, sin grupo, para qué, si se basta solo con su guitarra de cantante de protesta en sus años sesenta, con ese acompañamiento íntimo de Ricard Miralles al piano, que bien sabe cómo, por dónde, cuándo y por qué.
Privilegio de privilegios, no hay acreditaciones para todos los medios y como siempre, no faltará quien se queje por no tener para el boleto. Y pensar que en el Zócalo -otra vez- se le pudo escuchar de gratis. Aquí el ayuntamiento, en vez de contrato, improvisa a última hora un nombramiento honorífico.
No obstante, nada impide que el romance de los presentes, prohombres y gusanos, con el recién llegado de Monterrey se renueva bien cálido, por quinta ocasión, sin importarles la facha, nada más y se divisa con su sencilla camisa blanca bañada por las luces verdes (lilas), rojas y amarillas en el mismo viejo escenario del Auditorio Cívico del Estado.
Menos tu vientre, todo es confuso, con los primeros versos de Miguel Hernández me voy cerca del mar porque yo nací en el Mediterráneo y se desgrana el primer aplauso fuerte de la noche, que enseguida despierta el deseo de una mujer desnuda y en lo oscuro.
Entonces, porque te quiero a ti, recuerdo que en realidad tu nombre me sabe a yerba y es la segunda gran ovación, pero irrumpe uno de esos locos bajitos que no deja ya de joder con la pelota.
Gracias a la ópera, con todo y alopecia, tenemos otra vez a un soñador de pelo largo, qué le va usté a hacer, señora, y ahora a los aplausos les siguen las risas. Pero ya no aguanto los murmullos, por dignidad, tendré mudarme de este barrio, después de todo, me gusta todo de ti, pero tú no.
En fin, todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es cantar con el Nano, desafinados, después de todo ¿a quién le importa? Si hasta puede, sin agraviar a los presentes, echarse la canción del ladrón en catalán y ni quien proteste si después de tantos años ahí sigue Penélope, con sus zapaticos de tacón y su vestido de domingo, aunque hoy sea martes.
Para el intermedio instrumental nos ponemos a vagabundear por el teclado del maestro Miralles y tras de dos o tres alipuses tras bambalinas, Joan Manuel vuelve para explicar que fue sin querer, de modo que disculpe el señor, pero afuera están unos tipos -tal vez escuchando detrás de la puerta- que no se ha enterado que Carlos Marx está muerto y enterrado. Para que no se molesten tanto, ahí les va una de piratas.
Ella es como ella es, apenas destapamos las envolturas de la Matrushka, cuando ya el curro "el palmo" nos invade con sus cuitas desde su ancha cama. Y yo que no hago otra cosa que pensar en esa güera que iba en bicicleta.
Hoy puede ser un gran día pero no para despedirse todavía. Y Serrat vuelve con José Alfredo para reconocer que es preciso decir una mentira antes de la apoteosis de la fiesta. Pero no ha sonado la hora de terminar, pues aquellas pequeñas cosas todavía nos hacen llorar cuando nadie nos ve y nos ponen de pie como saetas una, dos y hasta tres veces, hasta la próxima, que la habrá.
Lista de canciones interpretadas en el concierto: Menos Tu Vientre, Mediterráneo
Una Mujer Desnuda Y En Lo Oscuro, Tu Nombre Me Sabe A Yerba, Esos Locos Bajitos, Señora, Por Dignidad, Me Gusta Todo De Ti (Pero Tú No), Cantares, La Cançó Del Lladre, Penélope, Vagabundear (instrumental), Es Caprichoso el Azar, Disculpe El Señor, Una De Piratas, Muñeca Rusa, Romance De Curro "El Palmo", No Hago Otra Cosa Que Pensar En Ti, Hoy Puede Ser Un Gran Día, Un Mundo Raro, La Fiesta, Aquellas Pequeñas Cosas y La Saeta.
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