Concierto en el Teatro Manuel Doblado de León Guanajuato, México
14 de Febrero de 2006

Texto de Vicky García Plascencia (León)




UNA EMOCIÓN QUE NO CABE EN EL CUERPO


   14 de febrero, día del amor y la amistad aquí en México (costumbre infiltrada de nuestro vecino país del norte "Gringolandia"). Por suerte que a los que allí estábamos eso nos importaba poco. Por fin había llegado el gran día. Vaya que por poco no encuentro boletos. Gracias a esta página me enteré hace varios meses de la venida de Serrat. Sin embargo en la taquilla del teatro no sabían nada. Todavía en enero no sabían. Un buen día paso por el teatro y veo sendo cartel con la foto de Serrat y que me lanzo. Cuál sería mi sorpresa al ver que casi estaba vendido todo el boletaje. Y eso que para la gente común estaba bastante caro. Resulta que la empresa que lo traía era una universidad privada de esas de ricachones y estuvieron vendiendo boletos allá sin avisar. Claro, los verdaderos admiradores casi nos quedamos fuera. En fin.

   Super puntual comienza el concierto con Serrat cantando “Menos tu vientre” como creo que lo ha venido haciendo. Tal vez el programa sea más o menos el mismo. Creo que lo que nos interesa es lo que nos pareció al estar ahí. Lo que me dejó es un Serrat que interpreta mejor que nunca, con una pasión que no le había notado antes. Como siempre muy simpático en sus comentarios, pero sobre todo con un "colmillote" (astuto) para lidiar con una que otra fanática que gritó "¡¡¡yo también te quiero!!!" al terminar “Tu nombre me sabe a yerba”. Y claro, yo creo que la mayoría nos quisiéramos ir encima de él a abrazarlo o por lo menos tocarlo.

   Magistral la manera de tocar del maestro Miralles. Para mi gusto baja de volumen la guitarra de Serrat. Hacían una mancuerna estupenda con algunos arreglos cambiados pero geniales. El clímax de la noche lo alcanzó (y creo que así estaba planeado) con “Romance de Curro el Palmo”. Él sentado en una mesita de bar con una copa de champagne; el arreglo del piano que fluía por varios ritmos y que en momentos sonaba a tango muy adecuado para el drama que representa la canción, pasando por otros géneros que nos transportaban poco a poco al cielo donde el Curro palmea de cuando en cuando. En este momento Serrat de pie mirando como al cielo. Claro que parte fundamental del concierto lo hace la iluminación (me tocó ver al ingeniero con dos computadoras controlándola). Después de cada canción fuerte seguía una más relajada, como el caso de “Disculpe el señor” que acaba con una fuerza impresionante y le sigue “No hago otra cosa que pensar en ti”.

   En general un ir y venir de emociones de todo el público que no dábamos crédito cuando llegó el final. Un Serrat que agradeció a México interpretando ¡de qué manera! “Un mundo raro” de José Alfredo Jiménez, con un super arreglo al piano, ¡qué cosa más bella!

   Cuando se despide y se va tras bambalinas, regresa una y otra vez. Creo que lo hicimos volver como cuatro o cinco veces a cantar "otra, otra..." con unas palmas que a todos se nos han de haber puesto rojas las manos. Se le notaba la emoción en la cara. La última, última nos pidió con los dedos que ya una y nada más. Claro, pues ya eran dos horas y media, qué malos somos. Pero estamos de acuerdo en que no podemos dejarlo ir......

   Todavía siento como me brota por la piel la emoción que no me cabe en el cuerpo.

   Gracias por venir a mi ciudad y permitirme verte por cuarta ocasión. Hasta siempre...


principio de esta página