Víctor Manuel aprovechó la gira de para escribir un simpático libro en el que cuenta las más variadas anécdotas ocurridas durante los dos meses que estuvieron recorriendo España y llenando plazas de toros.
Es, como dice su título, un auténtico "Diario de Ruta", pues está escrito en orden cronológico y va plasmando una tras otra, muchas de las peripecias ocurridas a sus compañeros Ana, Joan Manuel y Miguel y a él mismo. Además, en el paso por las distintas ciudades todos recordarán anécdotas de tiempos pasados cuando las condiciones de los cantantes eran muy diferentes a las de hoy día.
Sólo el título de los diferentes capítulos podrá ilustrarnos del recorrido de la gira: 1) Con los pies en el suelo, 2) Asturias, si yo pudiera, 3) Por la costa, hacia Galicia..., 4) Al norte, el Norte, 5) El largo viaje, 6) Talavera, cruce de culturas, 7) Costas la de Levante, 8) Mucho más que cuatro, 9) Si lo hubieseis pensado mejor, no os sale tan bien, 10) Islas Canarias, Islas Canarias (con música), 11) Ellas prefieren no verse (las islas), 12) La unión hizo el delirio, 13) A vueltas con el Sur, 14) La Bahía, 15) Mucho eco en provincias limítrofes, 16) Alicante de nuevo, probando paparajotes, 17) Hacia la España interior, 18) A la Mancha, manchega, 19) La gran desconocida, 20) Chifla, chifla, 21) Si hoy es cinco, esto es Pamplona, 22) El chino Chi y un gato negro, 23) Los que antes creyeron, 24) Estaciones en Madrid, 25) En la recta final, 26) Tothom cantava a la plaça de braus, 27) Lluvia en el Sur, 28) Parte de bajas y 29) Todo es posible... (en Granada)
De las anécdotas ocurridas a Joan Manuel Serrat durante la gira, puedo destacar la ocurrencia que tuvo al salir a cantar 'El Cuélebre' en Granada vestido de "payés": con unas gafas gruesas, nariz enorme, boina calada y un bastón. Toda una sorpresa incluso para sus tres compañeros.
La segunda parte del libro está dedicada a unas hermosas biografías de cada uno de los protagonistas de 'El gusto es nuestro'. Igualmente hay un rincón para una completa relación de cuantas personas intervinieron en el montaje de tan celebrado espectáculo.
Si hubiera una única palabra para definir este Diario de Ruta sería "divertido". Y ello es porque el autor ha huido en todo momento de formalismos al uso, y sin pretender divertir, logra que el lector sonría en cada página. Es el relato de cuatro viejos amigos que se cuentan cosas y casos, peripecias afortunadas y desgracias, con la complicidad del tiempo que obligatoriamente han de pasar juntos.
En resumen, un libro para tener y leer.