Joan Manuel Serrat como el resto de cantantes nacidos a la sombra de la “Nova Cancó” había tenido más bien pocas oportunidades en Televisión Española. La verdad es que para TVE, Serrat prácticamente no existía. Debía ser una más de los que cantaban en catalán o, en el peor de los casos, uno de esos cantantes que “hacen política”.
Sin embargo ya en 1967, Joan Manuel Serrat y sus canciones habían traspasado el ámbito de lo estrictamente catalán y sus discos comenzaban a asomar la cabeza en algunos establecimientos de Madrid.
El Gran Musical, el programa “pop” de la Cadena Ser, se había apuntado un tanto incluso en Cataluña – donde jamás llegó jamás tal emisión a obtener el éxito rotundo vivido en el resto de la península- al ofrecer su hora de emisión a la voz, la guitarra y las “pequeñas cosas” de Joan Manuel Serrat después de haber estado pinchando durante muchas semanas el disco que contenía la Cancó de matinada. El clima era eufórico y el éxito fue arrollador. Serrat, en catalán, se convertía en el nuevo ídolo de toda España.
¿Un triunfo de la Nova Cancó o una muestra de la sutil habilidad madrileña para integrar a los de “provincias”?
Serrat era lanzado sin contemplaciones por una cadena radiofónica al tiempo que la revista Tele-Guía, precedente de la que después fue Mundo Joven, publicaba sus fotografías en plan ídolo a lo Salut les compains, con el “noi” en la bañera, enseñando un poco de desnudez. Naturalmente en technicolor.
Inmediatamente comenzaron a surgir los rumores – tanta amabilidad nos confunde- sobre un posible cambio de idioma en la producción del catalán. Y si no cambio, al menos un equilibrado alternamiento. De todas maneras el truncamiento de la carrera padecido por Nuria Feliu, a causa de una decisión parecida obligaba a meditar el asunto. Claro que la Feliu se encontró sola en Cataluña con su bilingüismo, sin haber obtenido previamente el total apoyo de una cadena radiofónica fuerte y sin haberse fotografiado un poco “sexy” en la bañera.
Joan Manuel Serrat ya había cantado en castellano un fragmento de una de sus canciones de aquel entonces. Con aire de jota y en castellano iniciaba los versos de su Cancó de bressol, dedicada a su madre aragonesa. Precisamente al cantar esa canción en Madrid a través de los micrófonos de El Gran Musical, el público sorprendido por el incipiente bilingüismo, manifestó su sorpresa con un pequeño abucheamiento, que Serrat cortó el instante parando la canción y explicándose: “Que me ocurra esto en Barcelona tiene un pase, pero aquí, en Madrid...”. La gente se calló y Serrat siguió cantando: "... Por la mañana rocío, al mediodía calor, por la tarde los mosquitos, no quiero ser labrador..."
Con los rumores de un posible pase al bilingüismo catalán- castellano se comenzaron a soliviantar las relaciones entre Serrat y los “puros” de la canción catalana. Había quien lo atribuía a envidias porque Serrat estaba consiguiendo una proyección profesional que los otros con su regionalismo y su politiquería no conseguirían nunca. Había también, aunque pocos, algunos intentos de análisis de la situación mucho más ecuánimes. Lo cierto es que Serrat iba a ser cazado – o a dejarse cazar- a cambio realmente de un futuro profesional inimaginable por un intérprete surgido en el amateurismo politizado de la “nova cancó”. Lo cierto también es que, por envidias o por posiciones ideológicas, el conflicto Serrat – que más adelante alcanzaría complicaciones imprevisibles y curiosas- señaló el principio del fin de la “nova cancó” como movimiento al radicalizarse mucho más las posturas de sus protagonistas y obligar, sin opciones, a la profesionalización de los pioneros.
Salvador Escamilla era por aquel entonces “el primer showman de la radiodifusión española” según rezaban los anuncios y las tarjetas de Radioscope, el programa radiofónico bilingüe que presentaba diariamente desde los micrófonos de EAJ-1 Radio Barcelona. El programa había dado cobijo, de forma pionera e indiscriminada, a los hombres que surgieron con la “nova cancó” en los primeros años. Serrat, Raimon, Pi de la Serra, Guillermina Motta, Enric Barbat, Nuria Feliu etc. posaron junto a Escamilla y junto al pastel en las fotos que todavía se conservan de las celebraciones de los primeros aniversarios de la emisión. Con los rumores, las radicalizaciones y las tiranteces, Salvador Escamilla, en nombre de la fidelidad al amigo y haciendo gala de una habilidad profesional sin limites, se puso de parte de Serrat. Le defendió con vehemencia más que con argumentos, con el instinto de la fidelidad más que con la razón, lanzando furibundos ataques – privilegiados ataques, esa es la verdad- contra los que no formaban parte en las filas serratistas.
Y en el pequeño despacho que Escamilla tenía en Radio Barcelona -fui testigo de excepción puesto que colaboraba con él en algunas programas de la emisora- se cocieron muchas de las decisiones claves que iban a perfilar el asunto más espectacular de la década pop, pero española. José María Lasso de la Vega, promotor y manager conocido que llevaba los asuntos del Duo Dinámico y de Antonio Molina, frecuentaba también el despachito de Escamilla. Lasso, Escamilla y Serrat se encerraban a menudo o se citaban fuera de la emisora.
De aquellas conversaciones nació el contrato entre Lasso de la Vega y Joan Manuel Serrat firmado a principios de otoño de 1967. No está muy preciso, pero parece ser que de todos los ingresos de Serrat como intérprete, tanto discográficos como cinematográficos o por actuaciones, Lasso iba a percibir un veinte por ciento. De este contrato y de esas conversaciones iba a salir, en primer e inmediato lugar, un espectáculo paseado por muchos locales de Cataluña en el que Serrat constituiría la estrella y en el que cantarían Nuria Feliu, Gloria, su hermana María Pilar, las hermanas Ros, una orquesta con vocalista al frente y Salvador Escamilla como presentador.
El show resultaba un tanto feriante pero servía para el rodaje tanto de Lasso como de Serrat
La compañía discográfica Zafiro- Novola, la que inició el boom madrileño en eso de la música pop, la que parió a Brincos, Massiel, Voces Amigas, Micky y los Tonis, Marisol, Juan & Junior, etc. estaba interesada en contratar a Serrat para poner en el mercado su producción castellana. Los primeros tanteos debieron efectuarse a raíz de las actuaciones en El Gran Musical, puesto que a García Morencos, director de la casa de discos, y a Tomás Martín Blanco les unía una gran amistad concretada ya comercialmente con la creación del sello discográfico Acción, propiedad de la Cadena Ser, impulsado por Martín Blanco y distribuido comercialmente por Zafiro.
Por otro lado y después del verano, Zafiro- Novola había ya iniciado contactos a través de su delegación en Barcelona con el propósito de hablar seriamente con Joan Manuel sobre su futuro bilingüe. Zafiro era la distribuidora de los discos Edigsa para el resto de España. No fueron necesarias muchas gestiones. Lasso de la Vega haciéndose eco de la decisión tomada, se presentó en las oficinas de Zafiro con el contrato que le unía con Joan Manuel.
Es importante señalar y prestar atención al desarrollo feliz de estas negociaciones en las que el tema de Eurovisión no se omite, ya que los hombres de Edigsa debieron juzgar una baza importante. Y es que Edigsa en todos los contratos, excepto en el de Nuria Feliu, de la que cuentan que se ofendió ante la duda, establecía una curiosa cláusula a través de la cual se reservaba los derechos de las grabaciones que el cantante efectuase tanto en catalán como en castellano No hay que ser demasiado suspicaz para darse cuenta de que dicha cláusula sorprendente - ¿para qué quería las grabaciones en castellano Edigsa con una línea tan absolutamente catalana como llevaba?- era a todas luces preventiva para evitar deslices bilingüistas en los fichajes.
También esto había sido firmado por Serrat y, evidentemente, “algo” debió suceder para que a pesar de ello, no surgieran problemas con Zafiro ni con el cantante cuando éste cediera a aquella sus derechos para los discos en castellano, derechos que de todas todas pertenecían a Edigsa. Evidentemente, con Zafiro y la posibilidad de Eurovisión, Serrat alcanzaría una presencia televisiva que a duras penas le había podido ofrecer Edigsa en una sola ocasión. Presencia televisiva de la que también saldría beneficiada –en cuanto a la venta posterior de discos- la editora catalana, lógicamente. Desde un punto de vista comercial - ¿cómo más se puede mirar?- el asunto eurovisivo interesa a las tres partes: Zafiro, Serrat- Lasso y Edigsa.
Y aunque en la prensa barcelonesa por regla general, se le prodigan palabras de aliento de cara a su nueva aventura profesional o, en el peor de los casos, se le felicita cortésmente por la designación, en ciertos sectores la noticia ha sentado fatal, provocándose algunas reacciones hostiles inmediatas en forma de cartas duras e insultantes que llegan, según propia confesión del cantante, a la amenaza sobre él y sobre su familia. Una de las formas que más se emplearon para demostrar la disconformidad en su decisión fue la de remitirle a su casa o, en su desconocimiento, al despacho de su público defensor Escamilla, sus discos rotos en mil pedazos. Serrat había declarado en el Diario de Barcelona “Canto en castellano porque soy bilingüe” y, según personas muy allegadas a él por aquellos tiempos, seguía muy firme en su decisión. Sin embargo en un recital dado en Valencia recibió públicamente muestras de desagrado por parte de algunos sectores del público que, juntamente con la rotura de discos y las cartas y amenazas acumuladas en su domicilio, debieron comenzar a hacer mella en su ánimo.
Pero el baile promocional del La, La, La, seguía su ritmo y había que seguir bailando, por lo que una vez grabado el disco y salido a la venta se trabajó la promoción a nivel internacional. Se hicieron programas de televisión en varios países europeos con el fin de familiarizar al público y a los jurados con la canción española, con el soniquete del La, La, La. La editora discográfica pudo hacerse, pagando de su bolsillo, en el capítulo de inversiones, con los servicios de Bert Kaempfert, el que fuera arreglista de Strangers in the night para Sinatra, lo cual no dejaba de ser una noticia a la que poder sacarle jugo. A las órdenes del músico se reunió en Alemania una orquesta y un coro para grabar, coincidiendo con la realización de unos programas para la televisión alemana, las versiones de La, La, La en distintos idiomas. Aprovechando el aparatoso playback orquestal se pensó también realizar una versión en catalán cuya letra escribió el propio Joan Manuel sobre la marcha...Quizás le bailaba a Lasso una idea en la cabeza. Quizás se trataba de aprovechar una orquesta ya contratada y pagada.
A pesar de que Zafiro corrió con todos los gastos de la operación alemana, parece ser que el manager del cantante vendió la versión catalana del La, La, La a Edigsa, versión que nunca llegó a tener forma discográfica, aunque se anunció en la prensa su próxima y esperada salida pero de la cual existen en circulación algunas cintas- la he radiado en distintas ocasiones- que se distribuyeron entre los realizadores radiofónicos de programas en catalán. En cambio Los Stop sí que sacaron al mercado una versión en catalán del La, La, La. De Alemania, el equipo eurovisivo , acompañado por Arthur Kaps – realizador de TVE y jefe de contratación- salta a Francia, para continuar en Paris las grabaciones promocionales en televisión.
En Barcelona se vive, más que en ninguna otra parte, el juego subterráneo de la decisión y de una posible contradecisión. El sí y el no de “Serrat a Eurovisión” está en la calle, aunque no tenga la lógica plasmación en la prensa cotidiana, que resulta en aquella ocasión especialmente impermeable a tales rumores. Pero las presiones siguen moviéndose, y con gente de Edigsa se organiza una importante reunión de fuerzas vivas de la cultura y la economía catalanas cuyo tema central es el de la participación del noi en el festival de Londres. Como consecuencia de esta reunión se hablará con Lasso de la Vega, a quien, quizás, se le acabará convenciendo...
A Lasso de la Vega le interesa como manager salvar la imagen de su pupilo y la continuidad del negocio que ha emprendido y a él se le ocurre la idea que quizás podría reconciliar las posturas radicalizadas: que Serrat cante en Londres una estrofa en catalán. Se trata de un golpe de efecto que entra dentro de la posible negociación. Para TVE resultaría una muestra de buena voluntad y sana intención, y para los catalanes radioescopistas más beligerantes les podría producir la sensación de que se ha puesto una pica en la Europa eurovisiva. Una vez concluidos los asuntos promocionales, Serrat se queda en París como parte del plan de Lasso al tiempo que éste viaja a Barcelona para convocar una rueda de prensa con los informadores catalanes, en la que hace pública la nueva postura adoptada por el intérprete (...)
Lasso de la Vega viaja a Barcelona sin avisar a nadie, sin poner sobreaviso ni a los hombres de la compañía discográfica, que serán quienes habrán de dar la cara y quienes hasta el momento han invertido los ‘cuartos’ en el empeño. Al parecer el plan consiste en radicalizar al máximo la postura de su pupilo para pasar después al terreno de la negociación hasta conseguir la meta psicológica propuesta: que una de las estrofas del La, La, La que se canten en Londres lo sea en catalán... Cuenta Lasso, en su teórico planteo, con la premura del tiempo con que hará pública su decisión, que incapacitará a Televisión para buscar un sustituto, y con las simpatías que piensa granjearse entre los catalanes.
Hará estallar la bomba periodística en Barcelona, la mañana del 25 de marzo y acto seguido se trasladará a Madrid a negociar la decisión.
Y así lo hace. Por la mañana del 25 de marzo reúne a los periodistas de Barcelona para notificarles que Joan Manuel Serrat no cantará el dichoso La, La, La en Londres si no es en catalán. Todo un desafío contenido en la “Carta abierta” de Serrat a la prensa catalana. “Serrat no cantará. Para actuar en Londres puso como condición poder cantar en catalán” publica Tele-Expres aquella misma tarde. Y El Noticiero Universal: “Joan Manuel Serrat renuncia a Eurovisión si no canta en catalán”. Una vez hubo dialogado con los periodistas y, naturalmente, horas antes que éstos pusieran la noticia en la calle, Lasso de la Vega telefonea desde Barcelona a García Morencos, director de Zafiro, confiándole su plan de conseguir la dichosa “estrofa en catalán” y anunciándose que urgentemente vuela hasta Madrid para poder ir juntos a Eurovisión y negociar.
Sin embargo, la de Lasso no es la primera noticia que llega a Zafiro. Por la mañana diversas llamadas han ido creando en la compañía la sensación de que Serrat no irá a Eurovisión. Llamadas confusas y nerviosas de gente de Barcelona que todavía no había dirigido la boutade. Llamadas a Zafiro y a Prado del Rey. García Morencos envía a su gente al aeropuerto para esperar a Lasso de la Vega y llevarle rápidamente a las oficinas de Televisión. Pero Lasso no tomará el vuelo para Madrid y la segunda parte del plan, la de la negociación, no tendrá lugar, hundiéndose el invento. El coche de Zafiro esperará inútilmente en el aeropuerto y, a su regreso de Barajas, al final de la autopista, a causa de la lluvia, las prisas y los nervios, se pegará el gran tortazo. Lasso estará en Paris al día siguiente.
Rossón, de TVE, telefonea alarmado a García Morencos, el cual le informa de los planes de Lasso y de su inmediata llegada. Llamadas telefónicas y más llamadas alargando inútilmente los instantes previos de la negociación., intentando retrasar lo que ya se está precipitando... Lo que ya no tiene remedio. Cuando Morencos llega a Prado del Rey – naturalmente sin Lasso- se ha producido ya la llamada temida en la que irrevocablemente se descarta toda posibilidad de diálogo y se decide que Serrat no vaya a Londres.
En el telediario de las tres de la tarde se dará respuesta oficial, rotunda y “política” al desafío del cantante catalán. Se arremeterá de forma contundente contra su postura, que se considerará incorrecta e inadmisible por pretender dar un sentido político a la participación de Televisión Española, en el festival de Eurovisión.
¿Quién politiza a quien? ¿Quién puede tirar la primera piedra de la despolitización en este juego?
Salvador Escamilla, fiel amigo de Serrat, que ha levantado bandera en todos estos meses, defendiendo su participación en el festival de Eurovisión me sonríe y me dice: ¿Ho veus? (“¿Lo ves?”. Y se pone con ahínco, de nuevo, a defender al amigo importante que ahora ha tomado una senda opuesta. Lo defiende de cierta prensa que lo tacha poco menos de traidor y de anti- español ( ya se sabe) y lo defiende de quienes perplejos, no acaban de entender lo que ha ocurrido ni por qué ha ocurrido, ni si en el trasfondo de todo esto no se estará preparando una nueva jugada.
En Paris, Serrat está nervioso y preocupado. Con él están ya sus padres y algunos amigos catalanes. También Arthur Kaps de Televisión. Comienza a temer las consecuencias oficiales de la decisión adoptada. Particularmente gráfica es la entrevista que Carlos Marimón, entonces comentarista de discos en El Noticiero Universal, sostuvo por teléfono con Serrat acto seguido. Eran las primeras explicaciones directamente en boca de su protagonista. Éstas:
Joan Manuel Serrat es la noticia del día. Desde ayer a las once de la mañana en que nos fue entregada su carta abierta hasta ahora, todo ha corrido como un reguero de pólvora. Las llamadas de Paris para localizarle fueron numerosas, ya que se había mudado de hotel para eludir precisamente estas llamadas. Serrat, en una palabra, se había ocultado.
La nota de TV era esperada con verdadera impaciencia con los relacionados con el mundo de la canción, y, evidentemente, por la opinión pública. Y no se hizo esperar. Censura tajante para el intérprete y...en fin, ustedes ya lo conocen Esta mañana nos hemos puesto al habla telefónicamente con Joan Manuel Serrat, en el hotel de Paris donde se hospeda. Una charla inicial con Don José Maria Lasso nos pone en antecedentes de varios puntos. Le comunicamos que deseamos hablar con Joan Manuel. Acaba de despertarse. Responde, posiblemente, desde la cama.
Buenos días, Joan Manuel.
Hola Carlos; voy a responder, pero ten en cuenta que estoy medio dormido todavía...
Lo haré constar...¿No te arrepientes de lo que se publicó ayer en toda España?
No, en absoluto. Lo analicé muy bien y llegué a redactar una carta abierta, cosa que no había pensado nunca. No he buscado la oportunidad de hacer un “petardo” publicitario. Está muy meditado.
Se ha publicado entre muchas y muchas cosas que en el periódico Baleares declaraste recientemente: “Cantaré en castellano como homenaje a mi madre. La canción que presento en Eurovisión la deseo cantar en castellano como homenaje a mi madre...”
Bueno, sabes muy bien que a menudo las informaciones no responden exactamente a la verdad. Te ponen cosas en boca que no has dicho. Si quiero cantar en homenaje a mi madre le canto a ella sola.
Se dice entre los medios relacionados con la canción que dos personas importantes marcharon a Paris para influirte a tomar esta decisión.
¿Para influirme a mí?
Sí
No, en absoluto. Ha sido una decisión tomada libremente y desde muy dentro de mí mismo.
Entre todo el ambiente popular e incluso entre personas no adictas a la canción catalana se piensa que es un poco estúpido el que esta decisión haya surgido a tan escaso tiempo de la celebración del festival...
Sí, evidentemente ha sido un poco tarde, pero más vale hacerlo tarde que no hacerlo, ¿no? No obstante te repito que ahora estoy muy tranquilo. Piensa que el único que pierde una gran oportunidad soy yo. Esta actuación en Londres era una plataforma magnífica.
Tanto el señor Lasso como tú ¿no teníais bastante creído que TV accedería a que cantases en catalán?
Pues, no. Teníamos, eso sí, confianza pero no completa.
¿Sabes que las emisoras de radio no pasarán tus discos?
Sí. Lo sé. Sé que no seré programado en las emisoras y sé también que no podré hacer nunca más TV.
¿Sabes que TV puede exigirte el dinero que se ha gastado en tu promoción?
Sobre este asunto se debe hablar más despacio. Es cuestión legal. Lo que me molesta es que se me achaque el que yo haya querido politizar con mi posición. En la nota de TV se intenta achacar a la política de mi postura.
¿Cuándo regresas a Barcelona?
No lo sé.
¿Por qué no comunicaste a Manolo y Ramón, tan amigos y autores de la canción, este paso tan grave?
Bueno es que yo quería... en fin, es que Lasso tenía que ir a hablar con ellos. La única pega, lo único malo que encontraba precisamente en mi decisión era el daño que podía hacerles a Manolo y Ramón.
De momento veda absoluta radiofónica y -¡cómo no!- televisiva a todo lo que huela a Serrat. A su nombre, a sus canciones. Escamilla, en sus programas, habla de ‘aquel’, del ‘amigo’, del ‘ausente’ fintando la situación. Pone discos orquestales de sus canciones. Esta situación en radio durará varios meses También se le negarán permisos para actuar hasta que las aguas vuelvan a sus cauces. En Televisión no volverá jamás a salir. En momentos menos desfavorables, Marisol y Miguel Ríos cantarán canciones suyas, pero su nombre y su voz serán piadosamente olvidados. Un lapsus lo tiene cualquiera y Televisión Española más. En Madrid los hombres de Televisión y los hombres del Ministerio se ponen juntos a resolver la papeleta planteada. Comienzan a barajarse los nombres de los sustitutos ‘lalalaleros’ y otra vez las presiones. Lo primero que se desecha es quizás una posible solución que, de negociar, hubiera aportado Lasso: que el Dúo Dinámico, autores del La, La, La, lo canten en Londres.
Sin embargo, quien ha hecho el mayor desembolso económico hasta el momento es la editora Zafiro, y es ella la encargada de plantear las soluciones más viables Zafiro se pone incondicionalmente al servicio de Televisión Española. Le ofrece los votos de Francia e Italia, que, hasta el momento y por amistad con los jurados de estos países, tenía ya apalabrados y presenta la candidatura de Marisol, en Madrid, y de Massiel de gira por México. Marisol, aunque esté tan cerca no parece de fácil convencer aunque no conoce todavía a Serrat. Massiel, en México, se ofrece incondicionalmente. El Ministerio decide: Massiel de España.
Y recomienda el pre-eurovisivo show. Contra el tiempo que se viene encima y con la ineludible obligación de ganar como sea, consigna la que se han empeñado TVE y el Ministerio, se diseña el vestido rosa, cortito, se ensaya de nuevo, se graba el disco. Hasta el momento Serrat llevaba sesenta mil copias vendidas del La, La, La. Massiel, con la posterior euforia del triunfo, y el bombo y el platillo, y el incienso recibido, alcanzará la venta de un cuarto de millón de discos Con los últimos detalles, con las últimas televisiones internacionales, con los últimos gritos de ánimo de la pequeña pantalla, se apalabran nuevos puntos con distintos jurados. No es que el resto de las televisiones europeas participantes sean poco listas, sino que lisa y llanamente, al resto de las televisiones y editoras, desde un punto de vista competitivo, les importa un pepino el certamen eurovisivo, les deja bastante indiferentes. Solamente a TVE le importa de forma exagerada el triunfo; sus compensaciones son jugosas y las amistades puestas en juego decisivas.
No está todo bien atado, sin embargo. Parece, empero, que un programa ofrecido a la televisión alemana el mismo sábado del festival resultará decisivo para el resultado final. Cliff Richard es contricante difícil con su Congratulations, dado que el hombre goza de una popularidad mundial insalvable y de un oficio televisivo sin parangón. Todo ello servirá para hacer más valioso el espectacular triunfo de una tontería musical llamada La, La, La por unos meses himno casi oficial de la ortodoxia, el españolismo y el comportamiento como Dios manda Federico Gallo, detrás de las imágenes eurovisivas, gritará el triunfo de Massiel a los cuatro vientos carpetovetónicos la noche del 6 de abril de 1968. Otro gol de Zarra para nuestra galería de picas en Flandes. Para nuestra sub-cultura oficialista (...)
La prohibición sobre Serrat sigue vigente. Sin embargo no es óbice para que las canciones del catalán, una vez serenando y reincorporado poco a poco, vayan colándose, para que se convierta en el nuevo e indiscutible número 1 del show-business.”